Sensaciones encontradas se vivieron este miércoles en cancha de Mitre. Por un lado, Crucero dejó escapar una gran oportunidad de estirar su ventaja en lo más alto de las posiciones al igualar con Garupá Propiedades; y por otro, Atlético Posadas se dio el gran gusto y por fin zafó del descenso directo tras vencer nada menos que al bicampeón Bartolomé Mitre.
En la 11ª fecha (2ª de las revanchas) de la ronda Clausura del torneo Oficial de la Liga Posadeña, el Decano se sacó la complicada mochila que arrastraba desde hace meses y ahora puede respirar tranquilo, porque superó en puntos a El Brete (que no juega este torneo) en la tabla general y decretó por ende el descenso del equipo de la ribera.
Mitre, que de ganar la ronda Clausura se coronará automáticamente campeón (conquistó el Apertura), sufrió un duro golpe en su cancha y ante el mismo rival que ya lo había complicado en el juego de ida.
Fiel a su estilo, el Decano salió a jugar con el cuchillo entre los dientes. No había ganado en 10 fechas y sólo registraba dos puntos, se mantenía en descenso directo y no evidenciaba síntomas de mejoría. Pero se despertó en el momento justo y ahora le apunta todos sus cañones a Candelaria y Huracán, sus rivales directos en la lucha por evitar la promoción con un equipo de la B.
Pero las cosas comenzaron a complicarse para el Auriazul a los 8’, cuando Arturo Fretes abrió el pleito con un verdadero golazo, definición tres dedos, que descolocó totalmente a Mateo Forza.
Mitre, perdido en el círculo central e inconexo en la creación, fue nuevamente sorprendido a los 17’, cuando Encina se durmió en la marca y permitió que el proyectado Alejandro Aguirre, con un toque suave, supere al uno mitrense para el 2-0.
Sorpresa y media se daba en Rocamora. Ahora había que esperar para saber si el equipo de Mereles podía sostener el ritmo y el desgaste que venía realizando. Pero a los 34’, cuando el local había hecho méritos como para descontar (Rodríguez se quedó con un cabezazo de Kinyerski), Matías Fesztein aprovechó su chance y con un frentazo decretó el 1-2.
Así, todo quedaba abierto para el complemento. Pero Atlético multiplicó esfuerzos, presionó a Sosa, Ojeda y Martínez y al dueño de casa se le hizo muy difícil tener claridad ofensiva, incluso pese a tener un hombre más que su rival, que entonces ya no contaba con Diego Bogado, expulsado.
El Deca se aferró a un triunfo muy festejado y el Auriazul prácticamente le dijo adiós a la posibilidad de terminar primero en el Clausura.
Fuente: territoriodigital.com



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