El golazo de Gustavo Bóveda a Brown


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Un nuevo dolor para uno, una pequeña esperanza para otro. Brown dejó escapar la chance de continuar como escolta, tras caer con Bartolomé Mitre 3 a 2 en el choque de fondo de la doble jornada en Rocamora.
El Verdirrojo, con casi los mismos nombres que jugaron el Torneo del Interior, chocó de frente con un Auriazul muy parecido al que logró el bicampeonato en los últimos años. Con el regreso de Sánchez Ocaña (en la fecha que viene podrían reaperecer Comes y Silveyra, que regresaron al club), el equipo de Vergara recuperó la identidad de su juego y aún se ilusiona con ganar el Clausura y consagrarse tricampeón, aunque los 10 puntos con Crucero parecen indescontables.
Primero lo tuvo Fesztein, pero Galeano se vistió de salvador para ahogarle el grito. Después el Oso se quedó con el mano a mano frente a Manolo. Pero en la tercera Mitre no perdonó. A los 33’, y después de una serie de rebotes tras una pelota parada, Gustavo Bóveda sacó un terrible bombazo desde 30 metros que dio contra un palo e infló las redes para el 1-0.
Brown acercó peligro a través de Kosachek, pero Fragueiro reaccionó a tiempo y se quedó con el empate verdirrojo. Empate que no pudo salvar el uno a los 37’, cuando el paraguayo Acuña fusiló al ex arquero de El Brete para dejar las cosas en tablas.
Sánchez Ocaña, que jugando para Rosamonte no pudo con Galeano en la definición por penales frente a Brown en el TDI, tuvo su revancha en el arranque del complemento, cuando mano a mano con el Oso definió contra un palo para el 2-1. El juego se hizo de ida y vuelta, los dos buscaron y ninguno se guardó nada. Y el público disfrutó en las tribunas. Adentro todo era ímpetu, buenas intenciones y cortas triangulaciones. Pero en este contexto sacó réditos el local, que se encontró con un penal a los 28’ que el ingresado Diego Sánchez cambió por gol.
Mientras Mitre dejó escapar varias contras para terminar goleando, Brown no encontraba variantes ofensivas, aunque llegó al descuento en tiempo adicional a través de otro penal, en este caso capitalizado por Rubén Sánchez.
El Auriazul tomó aire y, sobre todo, recuperó la mística ganadora, mientras que Brown cedió su condición de escolta en un momento inoportuno.

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.

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