Parece una utopía, pero la fe es lo último que se pierde. Eso al menos piensan jugadores y cuerpo técnico de Mitre, que aún sueñan con ganar el Clausura y lograr el tricampeonato doméstico.
Este sábado, el Auriazul venció a La Picada por 1 a 0 y quedó a siete puntos del líder Crucero, y aunque las posibilidades matemáticas existen, sólo un milagro podría darle a Mitre el primer puesto.
Para que ello suceda, el equipo de Germán Vergara deberá ganar sus últimos tres partidos y esperar que el Colectivero no sume más de dos puntos de los 15 que le quedan en juego. Pero no sólo eso, deberá rezar para que Guaraní y Brown no sumen más de la mitad de sus puntos en juego. Casi imposible.
Pero Mitre al menos cumple con lo suyo. Quizás sea tarde, pero de a poco el técnico está encontrando el funcionamiento del equipo que conquistó el Apertura y por ende, de no ganar el Clausura, ya tiene su lugar asegurado en las semifinales del Oficial.
Mitre y La Picada llegaban a este desafío con las mismas obligaciones, y ambos sabían que una derrota era sinónimo de eliminación.
Y salieron a jugar como las circunstancias lo requerían, con dientes apretados y decididos a no regalar espacios.
El partido como espectáculo dejó mucho en el haber, aunque as emociones se hicieron presente por el ímpetu de los dos.
Gabriel Kinyerski, sobre los 21’ del complemento y tras un tiro de esquina, marcó con un gran cabezazo la única conquista de la tarde.
El Auriazul después se dedicó a esperar, dejó escapar dos situaciones claras para liquidar el pleito y sólo por eso terminó pidiendo la hora.
En el otro adelanto de la 14ª fecha, y con goles de Adrián Alegre y Sergio De Almeida (2), Candelaria goleó 3-0 a Atlético Posadas en la antigua capital provincial.
Con ese resultado, el Rojiblanco se aseguró la permanencia, mientras que el Decano, que quedó a nueve de su rival en la tabla general, quedó condenado a jugar la promoción.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.



Comentarios recientes