Dicen algunos que los empates no se festejan, menos en un clásico. Pero hay momentos en que una igualdad tiene la misma importancia que un triunfo. O una clasificación.
Si no que lo diga Guaraní, que consiguió un agónico 1-1 frente a Mitre, en el choque de vuelta de las semifinales, y accedió a la final del torneo Oficial de la Liga Posadeña de fútbol.
La Franja, que había ganado por 2-1 como local en la ida, necesitaba no perder en Rocamora para alcanzar su segunda final doméstica consecutiva, y Mauro Gómez, cuando se jugaba tiempo de descuento, dejó en evidencia su olfato goleador y le dio la festejadísima clasificación al equipo que dirige Telmo Gómez.
Lo dejó escapar Mitre
Pese a perder el primer chico, Mitre sabía que tenía la ventaja deportiva a favor y que ganando por la mínima le alcanzaba para llegar a su tercera final seguida. El Auriazul, bicampeón posadeño, comenzó errático, equivocando caminos y aislando casi siempre a Sánchez Ocaña y Fesztein, y sus intentos prosperaron sólo cuando se asociaron Sosa y Silveyra.
Sin embargo, Guaraní se fortaleció desde el trabajo defensivo, donde Solís, Charles Pérez y Valdez impusieron su experiencia y cortaron todo. Además, Kopp, Yedros y Cardozo relevaron pertinentemente, por lo que Molina no pasó mayores sofocones.
De hecho fue Mitre el que sufrió el agresivo juego visitante, porque Almirón y Acuña tuvieron a maltraer al fondo anfitrión.
En la chance más clara de la primera parte, y después de una serie de rebotes en el área, Valdez metió un puntazo y Fragueiro salvó con la pierna a pura intuición.
Pero Mitre se fue acomodando, y en su mejor momento, a los 31’, llegó a la apertura. Fesztein habilitó a Silveyra, Beco mandó un centro corto y la pelota cayó en los pies de Comes, quien dentro del área, de media vuelta sacó un potente remate bajo, casi sin ángulo, que sorprendió a Molina.
Los roles, entonces, cambiaron. Las obligaciones mutaron de vereda y, por ende, Mitre cedió la iniciativa, que no tardó en tomar Guaraní.
Tras el descanso, los dirigidos por Vergara duplicaron esfuerzos en la zona media y el tridente Bóveda-Silveyra-Comes fue una muralla difícil de sobrepasar, aunque ya se notaba la inclinación franjeada de la cancha.
Los ingresos de Ojeda y Bordón por Sosa y Fesztein buscaron renovar aires, mientras que Telmo arriesgó, tal como lo requería la situación, y mandó al césped a Martínez y Mauro Gómez.
El verdadero sufrimiento mitrense comenzó a notarse a los 30’, cuando Comes vio la segunda amarilla y dejó al dueño de casa en inferioridad numérica.
Los centros al corazón del área de Fragueiro fue uno de los argumentos de la Franja para llegar al empate, aunque no el único. Porque Kopp y Martínez entendieron que había que sacar ventajas por abajo.
Y en ese contexto fueron transcurriendo los minutos. Pero llegó el fatídico minuto 46 para Mitre. O el salvador para Guaraní. Charles Pérez, parado como último hombre en el círculo central, envió el enésimo centro al punto penal, alcanzaron a peinarla y la redonda cayó en los pies de Huevito Gómez, quien de primera fusiló a Fragueiro para desatar el griterío de los visitantes.
Ya en la última jugada, un ex Franja, Juampi Ojeda, ensayó un tiro libre en inmejorable ubicación que contuvo Molina.
Así, Mitre no jugará una final después de dos años, mientras que Guaraní buscará tomarse revancha del título perdido el año pasado, justamente frente al Auriazul.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.




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