Pegó de entrada y después lo aguantó

Pegó de entrada y después lo aguantóEn el fútbol, se sabe, los merecimientos no existen. O al menos no tienen validez a la hora de la sumatoria de puntos.
En la primera final del torneo Oficial de la Liga Posadeña de fútbol, Guaraní hizo méritos mínimamente para no perder. Pero Crucero pegó de entrada, pegó dos veces, tuvo al palo y a Gaona como aliados y terminó festejando el 2-1 en Villa Sarita.
El Colectivero se adueñó del primer chico y quedó a sólo un empate de conseguir su segundo título doméstico, mientras que la Franja deberá ganar por cualquier resultado el próximo viernes en Santa Inés para forzar un tercer y definitivo choque en escenario neutral.

Cuesta arriba
Guaraní empezó a remar contra la corriente desde muy temprano, porque antes de que se cumplan los primeros 10 minutos de partido ya perdía 2-0.
Crucero lastimó en el amanecer del juego, y encima por duplicado, y a partir de ahí administró la diferencia, aunque debió sufrir hasta el último suspiro, cuando el palo le ahogó el empate al arquero Molina, nada menos.
A los 3’, Maximiliano Batista aprovechó una pelota en el corazón del área y mano a mano con el uno franjeado no tuvo problemas para abrir el marcador. El mediocampista, uno de los mejores valores de las divisiones menores, sacó nuevamente provecho de su sentido de ubicación a los 9’, cuando apareció en el momento justo y en el lugar exacto para vencer otra vez a Molina ante la desazón del buen número de simpatizantes locales que llegaron a la cancha.
Mientras, detrás del arco un grupo de visitantes celebraba lo que parecía ser una tarde perfecta.
De la nada, o mejor dicho, capitalizando el iluminado arranque de Bati, Crucero encontró las condiciones ideales para jugar, aquellas que ni el más optimista podía garantizar.
Pero la Franja acusó el impacto. Esos dos goles accionaron el despertador. El partido, obviamente, se hizo más cerrado, porque Crucero cedió la pelota, pero Guaraní no tardó demasiado en hacer jugar a Canita Martínez y compañía.
Igual no fue fácil encarar un desarrollo 2-0 abajo. Los dirigidos por Telmo Gómez le dieron movimiento a la pelota, pero a la hora de llegar al área de Gaona chocaron de frente con la defensa más firme del torneo.
Sin embargo, la Franja al menos pudo descontar antes del cierre del primer tiempo, a los 43’, porque Almirón le ganó a su marcador en el cuerpo a cuerpo y entrando al área sacó un remate cruzado, bien esquinado, que dio en el palo e infló las redes de un Gaona que se estiró al máximo.
Fue un gol psicológico, de esos que permiten entusiasmarse con dar vuelta la historia.
El complemento fue todo franjeado, aunque Batista estuvo a punto de llevarse todos los lauros cuando a los 27’ el palo le negó el hat trick tras una gran maniobra individual.
Pero hasta antes de que llegue esa chance visitante, el dueño de casa acarició el empate a través de Martínez, pero el travesaño se vistió de protagonista.
A esa altura Crucero jugaba con uno menos por la infantil expulsión de Gómez, por lo que se hizo más notorio el dominio franjeado.
Gaona y el palo salvaron en dos oportunidades a Crucero (en ambos casos con Almirón como protagonista), que en la última media hora se dedicó a defender cada vez con mayor intensidad.
El equipo de Duré terminó jugando sin delanteros, pobló la zona media de rápidos volantes con la clara intención de cortar circuitos de juego, mientras que el anfitrión se repitió en centros que nunca encontraron las mejores respuestas.
En el suspiro final casi se viste de héroe el arquero Javier Molina, pero su remate en el punto penal dio en el palo y salió. Y recién ahí festejó Crucero, que acaricia una nueva consagración.

Fuente: territoriodigital.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.