Un final imprevisto, como su demorado comienzo, tuvo el partido entre La Picada y Jorge Gibson Brown, por la 2ª fecha del Apertura posadeño de Primera «A».
A la hora prevista para el arranque, las 15.30, no llegaron ni la policía ni el médico, sin los cuales no se puede jugar.
Luego de una serie de llamados telefónicos y diálogo entre la terna arbitral y directivos de ambos conjuntos, se aguardó hasta pasadas las 16, cuando arribó un móvil de la Policía de Misiones.
Cuando parecía que se ponían las cosas en orden, la unidad de la Comisaría de Villa Cabello se retiró del estadio, sin dejar efectivos en el lugar.
Minutos más tarde, llegó una doctora para asumir su rol en el juego, que comenzó a las 16.17.
Imprevistamente, para la gran mayoría, el árbitro José Gómez pitó el final cuando iban 20 minutos para sorpresa de los espectadores y jugadores.
Tras el reclamo, el árbitro de mantuvo firme en su decisión y a viva voz avisó que lo suspendía por falta de policías, luego de aguardar un tiempo prudencial.
Hubo muchas opiniones sobre lo sucedido, pero todas coincidían con la crítica a la Liga Posadeña, la encargada de organizar el torneo.
Al parecer, este partido no habría sido tenido en cuenta por el responsable de pagar los adicionales policiales e informar al servicio médico, vaya a saber por qué…
Sea cual fuere el motivo, un verdadero papelón y una falta de respeto para todos aquellos que aportan su granito de arena para engrandecer nuestro balompié.
Esperemos que se tomen las medidas con los responsables de la situación vivida.
Fuente: redacción Deportes Misiones.



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