Historia en la capital de los misioneros sobra, personas que puedan contarla con recuerdos vividos hay pocas.
El Club Atlético Bartolomé Mitre cumple este 7 de octubre 85 años, y su historia está más latente que nunca, aun cuando la realidad dista de ser aquella que tuvo verdaderos tiempos dorados.
Jorge “Lechuga” Guenín, como imagen imposible de olvidar, aparece como el atractivo de aquellas primeras épocas. Un distinto, un veloz, un capaz, y habría tantos otros adjetivos para un wing izquierdo atípico.
Miguel Ángel “Toto” Alterach, otro wing, pero derecho, a sus 89 años, todavía se ve asombrado por aquellas épocas en donde jugar en Mitre significaba una larga caminata, pero nada de concentraciones y “todas esas cosas que se inventaron ahora”, según contó el propio Toto en diálogo con El Territorio.
Sentados en la plaza San Martín, el 7 de octubre de 1926, Miguel Ángel de Sagastizábal, Aníbal “Varón” Dei Castelli, Diego Amores y Víctor Simsolo decidieron que algo había que hacer para frenar al Atlético, pionero en el fútbol provincial.
Fue el inicio de un club social, donde la familia misionera se juntó y donde se lograron notables logros, además de fomentar el fútbol en la provincia.
Recuerda Alterach, quien con cerca de 14 años acudió por primera vez a Mitre invitado por su amigo Fortunato Desagastizábal, que el club siempre se preocupó más por los jugadores de la división quinta, quienes en definitiva formarían al primer equipo de Mitre.
“Jugábamos en la canchita de Sacachispas (un club de barrio), y a veces íbamos a la canchita Maciel como le decíamos a lo que hoy es la sede central del Mitre. El dueño tenía una linda cancha y la ocupábamos como club. Había varios clubes de barrios. Rompehuesos, Sacachispas, y otros tantos que ayudaban para después ir a jugar al Mitre”, contó Alterach.
El clásico en primera persona
Con muchos nombres, difícil se torna recordar a unos pocos, por eso, Toto prefiere no adentrarse en apellidos, sí en la forma en la cual se jugaba en los primeros años del fútbol en la provincia.
Hablar de Mitre sin mencionar a Guaraní sería algo impropio para la misma historia. “Esos clásicos cambiaban la ciudad, la revolucionaban. Jugarlos era tener canchas llenas y ver a la gente emocionada, sea cual fuera el resultado. Yo creo que terminé ganando más de lo que por ahí perdí. Tengo en la memoria a la división de Guaraní entre celestes y rojos, que nos terminó favoreciendo a nosotros”.
Hoy, el Club Mitre se mantiene a la espera de una avance. La idea, con Pepe Beltrán, hoy presidente, está en crecer desde adentro.
Guenín, la prueba del talento nato
“Jorge Guenín fue un señor wing izquierdo. Era una luz corriendo por la línea izquierda. Tenía tanta velocidad que hubo oportunidades en la cual se sentó arriba de la pelota y esperó que lleguen sus rivales para volver a jugar. Goleador nato y como pocos, divirtió a todos. Era un show para la gente, divertía a los hinchas de Mitre y también a los rivales que venían a ver”, expresó, emocionado, Miguel Ángel Alterach.
Los que vieron jugar a Guenín dan fe de sus dichos.
Fuente: territoriodigital.com



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