Todo cambio implica situaciones traumáticas para los actores directos. Para los que apoyaron el “cambio” este momento lo ven con mayor claridad y esperanza que para aquellos que no lo hicieron. Es normal que esto suceda, pues el sentido de afinidad a uno u otro sector lo hacen más o menos optimista. Aunque todos deberán aprender a convivir respetando la idea del otro.
La virtud y el éxito de quien conduce está en la forma y celeridad que emplee para cumplir con lo que promete. Si lo logra seguramente pondrá a la mayoría de su lado.
El fútbol posadeño está bien posicionado. Nunca antes los equipos capitalinos estuvieron ocupando lugares tan destacados en el mapa nacional como ahora, con la inserción de Crucero del Norte en la B Nacional o Guaraní y Brown, en el Argentino A y B. Esto fue gracias al esfuerzo de los clubes y el acompañamiento de la gestión de Valdovinos.
Tal vez el gran déficit de la conducción saliente fue, al decir de los clubes, la desatención de las entidades más chicas.
Lo que sucedió en la Liga es algo histórico. Por primera vez los clubes denominados chicos se impusieron a los tradicionales para consagrar a un nuevo presidente.
Ahora el principal objetivo de Llera será atender las necesidades de quienes lo votaron y seguir ayudando a quienes no, y hoy ocupan un escalón más arriba en la competencia.
Sin entrar a discutir si tiene o no experiencia, Llera deberá demostrar que está capacitado para concretar todos los proyectos que expuso en su campaña y no dejarlo en el terreno de las promesas políticas. Más allá de los nombres, lo importante es la institución. Todos los que estamos involucrados en el fútbol deseamos el éxito de una gestión o un equipo que nos representa, pues esto trae aparejado un crecimiento para todos.
Fuente: Ángel Miño, en Primera Edición. [email protected]




Comentarios recientes