Ganó Mitre y se quedó con el título del año

Con un gol de antología marcado por Fabián Sosa, a solamente 2 minutos del silbato final de Edilio Castillo, Bartolomé Mitre derrotó a Guaraní Antonio Franco 2 a 1 y se quedó con el título de la temporada oficial de la Liga Posadeña.
Ambos conjuntos venían de ganar un juego en la serie y llegaban en igualdad de condiciones al tercer choque definitorio.
Matías Fesztein, sobre los 21′, abrió el marcador para los auriazules, igualando Fernando Verón, de cabeza, a los 82′.
Cuando parecía que todo se dilucidaría desde el punto del penal, una gran maniobra colectiva de Mitre, comandada y definida por Sosa, desató el delirio de los contenidos hinchas locales.
El partido tuvo un gran marco de aficionados y marcó el cierre del año futbolístico capitalino.
Después de librar tres verdaderas batallas futbolísticas, el peso de la experiencia terminó inclinando la balanza a favor de Mitre. Sin sobrarle nada y hasta siendo superado en varios tramos del partido, el equipo dirigido por Pato Esteche apeló a todo su oficio, supo pegar en los momentos clave, y le ganó la tercera final por 2-1 a Guaraní para consagrarse como el nuevo campeón del fútbol posadeño temporada 2013.
Cuando todo parecía encaminarse a los penales, un agónico gol del interminable Fabián Sosa sobre los 44’ del segundo tiempo desató el festejo de toda la parcialidad local, que disfrutó por partida doble ya que en frente estaba nada menos que el clásico rival de toda la vida.
El tercer capítulo de la definición mostró dos estilos de juego bien diferentes. Mitre buscó que el partido se juegue a un ritmo lento y trató de capitalizar algún error de su rival para encontrar la ventaja. Por su parte, Guaraní intentó desplegar un juego asociado y por abajo, utilizando todo el ancho de la cancha.
En ese contexto, en el arranque del clásico ambos elencos se repartieron la pelota y ninguno pudo prevalecer sobre el otro. Lo más destacable fue el gran trabajo realizado por Matías Ferreyra en la mitad de la cancha para Mitre.
Esta leve superioridad, más que nada territorial, se plasmó en la red a los 20’ de juego: el “Loco” Kinyerski recibió el balón en tres cuartos de cancha sobre el sector derecho y sacó un remate seco que fue bien desviado por Matías Fezstein en el área chica para poner el 1-0 a favor del equipo local.
Con la ventaja, y al igual que había pasado en el primer duelo disputado en cancha de Brown, Mitre le cedió el balón a Guaraní y se dedicó a esperarlo para salir rápido de contra de sus delanteros.
Si hay algo que se puede valorar del equipo de Telmo Gómez es que nunca renunció a su idea principal y cuando estuvo en desventaja siguió buscando la igualdad jugando por abajo y sin apelar al pelotazo.
Esa búsqueda insistente, sumado a que su rival le otorgó el beneficio de controlar el balón, le terminó dando sus frutos a un Guaraní que tuvo tres ocasiones claras para empatar antes de que termine la primera etapa, pero a sus delanteros le faltó justeza a la hora de definir.

La segunda mitad fue una continuidad de lo anterior. A los 7’ Cristian Holzer salvó a su equipo luego de un remate de afuera del área y, tras el córner, el caño derecho de su arco le ahogó el grito a Héctor Millán, quien le ganó en el salto a Balanda y conectó de cabeza.
Con el correr de los minutos los nervios fueron ganando terreno en los protagonistas y el clásico se volvió chato. Pocas ideas de un lado y conformidad del otro, hicieron que las emociones pasen a un segundo plano. Pero como las finales se juegan a muerte, y más aún en un clásico, el epílogo del partido les brindó a los espectadores un espectáculo al que no se está acostumbrado en el fútbol posadeño.
Corrían 40’ minutos y Guaraní buscaba con más ganas que ideas. Pero de tanto ir, tuvo su recompensa. En una de las tantas jugadas de la Franja en el área de Mitre, Fernando Verón apareció por detrás de todos y de cabeza mandó el balón al fondo de la red para decretar el justo 1 a 1.
Motivado por ese gol y porque veía que su rival se desmoronó anímicamente, el equipo visitante siguió buscando el gol del triunfo para evitar los penales. Sin embargo, en esa búsqueda dejaba muchos espacios atrás.
Y lo que se veía venir de afuera terminó sucediendo. Fabián Sosa tomó la pelota en la mitad de la cancha, abrió el juego sobre el sector izquierdo y fue a buscar la devolución adentro del área, su compañero le devolvió la pared para dejarlo mano a mano con Cuevas, que tapó en primera instancia el remate, pero la suerte quiso que el balón le vuelva a quedar al 10 auriazul, quien con el arco libre puso el 2 a 1 definitivo que le dio el título a Mitre.
No hubo tiempo para más, la serie al mejor de tres fue para los de Rocamora, que con oficio y experiencia se quedaron con la copa y brindarán felices este fin de año.

Fuente: El Territorio.

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