
El Mitre que se viene. El nuevo césped de Rocamora permitirá al equipo desplegar ese fútbol vistoso que tantos réditos le dio (Foto El Territorio)
El gigante estaba descansando, pero su despertar no dependía de sí mismo. Es que el Club Bartolomé Mitre estuvo dejado, abandonado, sobreviviendo sólo con lo justo.
Pero como si fuera algo que tenía que pasar, llegó una comisión directiva con ganas de empezar de cero, porque empezar de cero era justo lo que necesitaba el club del barrio Rocamora de Posadas.
Cuando se habla de una CD, también debe rescatarse la forma en la cual se consiguieron los fondos para tamaño cambio. Si bien en esta nota todavía no se detallaron las obras que están aún en proceso de construcción, una pista de antemano puede significar que se habla de cientos de miles de pesos.
Seis canchas de fútbol cinco, tres quinchos, nuevas oficinas, deporte profesional separado de las canchas en alquiler y un objetivo bien claro aparecen en el horizonte de un club que trabaja día a día con los detalles.
José “Palo” Ortega es uno de los secretarios que pasa sus horas en las instalaciones, ya sea para escuchar los pedidos de obreros, para observar que el trabajo transcurra como debe y también para alimentar el sueño del retorno.
Por eso Mitre comenzó, desde marzo, con los trabajos de renovación. A diferencia de tiempos anteriores, esta vez el objetivo no estuvo en arreglar la cancha y hacerla sólo más presentable. Esta vez fue una meta más ambiciosa: se trataba de darle un cambio al club, de hacerlo rentable, que tenga ganancias por lo que es y que esa ganancia se ocupe, en un futuro, para poder estar a la altura de grandes competencias.
Cuestionada había sido la decisión de la comisión directiva de no participar en los certámenes de Argentino A o B del fútbol argentino. La AFA, o el Consejo Federal si se sectoraliza, viene dando grandes ventajas para formar parte de cada temporada en las divisiones de ascenso, pero Mitre se mantuvo al margen. Intentó sostener el plantel con el que viene trabajando hace años y sólo se limitó a participar en los torneos de fútbol de la Liga Posadeña.
Su presidente José “Pepe” Bertrán manifestó, en más de una nota a El Territorio, que su pasión era el deporte amateur, ese que forma al más chico, que lo capacita y después, si tiene condiciones, lo explota en su mejor versión.
“Es que yo soy de la escuela de Vélez”, explica el mandamás del Auriazul, quien podría realizar una crónica detallada del día a día del club. Bertrán nació allí, pero no quiere quedarse para siempre. “Hay que darle espacio a los jóvenes, yo intenté marcar el camino. Ahora es el turno de los que empujan desde atrás. Yo siempre voy a seguir, pero quizás me toque empujar a mí”, continuó.
Empezar a cambiar la historia significó para Mitre encontrar también espacios para seguir con el día a día. El básquetbol, la pelota paleta y las mamis del hockey siguieron normalmente en la sede céntrica del club, pero el fútbol debió salir a buscar espacios verdes.
“Tenemos un convenio con el ejército para entrenar ahí”, explicó Ortega. Salir de casa también comprendió mover a los casi 300 jugadores con los que cuenta el club en todas sus categorías.

Delimitado. «Palo» Ortega muestra la nueva edificación del muro medianero que se había derrumbado hace casi dos años (Foto El Territorio)
Ortega, además de pasar sus horas en la entidad, es quien mantiene actualizados a los más de 700 socios. Las redes sociales y el diálogo diario son parte de la tarea que hace sin darse cuenta, pero que va denotando el cambio a medida que las horas pasan.
“Las finanzas del club están equilibradas, por eso nos metimos en estas reformas. Tenemos en claro que el trabajo debe terminarse para que todo el esfuerzo tenga el real sentido de lo que queremos”, cerró el dirigente.
Ortega: “La idea es generar ganancias”
“Presentamos un proyecto al Iprodha, que nos está ayudando con las obras”, señaló Ortega, aunque sin dar muchos detalles de costos e intereses.
“La idea y el objetivo es que el club pueda mantenerse solo y generar ganancias, pero que no deje de ser un club”, afirmó. “Vamos a separar los tantos. Por un lado van a estar las canchas en alquiler, que serán seis. Los tres o cuatro quinchos, la cantina, las mesas para los jugadores también se podrán alquilar para fiestas privadas”, detalló. “Del otro lado va a estar el club. Con vestuarios nuevos, instalaciones mejoradas. Ya hicimos todo el cerco a nuevo, faltan pocas cosas, pero pintar las tribunas también comprende cambiar la cara al club. Estamos cerca de terminar”.
Duro momento y nuevo comienzo
Los meses finales del 2012 significaron para Posadas un duro golpe en cuanto a lo climatológico. El Club Mitre fue uno de los emblemas de la ciudad que mayor daño recibió de la mano de los temporales. Su barrio, Rocamora, se vio altamente damnificado por los fuertes vientos.
Frente al club, una casa perdió la totalidad de su techo, los árboles cedieron y así también cayó el muro perimetral del club.
“Fue un golpe duro. Trabajamos todos los días para tener mejor al club y pasa esto”, se había lamentado Bertrán por entonces. Fue un golpe, pero también fue el nuevo comienzo.
“No cerramos puertas al alquiler de la cancha”
Hace un tiempo, y en una ciudad donde los rumores corren con exagerada rapidez, el club Crucero del Norte había aparecido en el horizonte del Mitre. “Se habló de eso, pero no hubo nada”, explicó Ortega. “No le cerramos las puertas al alquiler de la cancha. Cuando la cancha esté en condiciones se podría hablar para que Crucero juegue acá los partidos no tan importantes. Por supuesto que cuando venga un equipo grande van
a querer jugar en su cancha, pero cuando el trabajo acá esté terminado se podría hablar”.
Fuente: El Territorio.




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