Gonzalo Figueredo y Franco Duarte, dos «Canallas»

Con toda la ilusión. Gonzalo Figueredo y Franco Duarte ya se imaginan compartiendo algún partido en el Gigante de Arroyito (Foto El Territorio)

Con toda la ilusión. Gonzalo Figueredo y Franco Duarte ya se imaginan compartiendo algún partido en el Gigante de Arroyito (Foto El Territorio)

Si se toma un grupo de chicos al azar y se consulta por sus futuras profesiones, varios contestarán lo mismo: ser jugador de fútbol.
Esa chance no la tienen todos, pero para Gonzalo Figueredo y Franco Duarte llegó la posibilidad de demostrar que los sueños están para cumplirse.
En diciembre pasado los posadeños viajaron a Rosario para probarse en Central y, luego de varios partidos, quedaron seleccionados para formar parte de las inferiores del club rosarino.
“Fue una alegría muy grande; nos avisaron a la vuelta del viaje”, recordó Gonzalo Figueredo, un chico de 14 años que juega como mediocampista central.
Allí empezó otra historia: la de pensar en llegar a lo más alto y poder jugar en Primera.
“Quiero poder jugar en Primera para poder ser un orgullo para mis padres. Ojalá que pueda llegar lejos y siempre con la frente bien alta y mirando para adelante”, se ilusionó Franco Duarte, el otro joven que se sumará a las formativas del Canalla como lateral derecho.

Cuando pasó la alegría por saber que estaban dentro de los elegidos, los chicos con pasado en Huracán de Rocamora ya empezaron a imaginarse cómo será la vida en otra ciudad.
“Los padres piensan en que uno se va a vivir solo y es otra responsabilidad, pero nos sentimos preparados”, dijo Figueredo entre risas.
Por su lado, Duarte aseguró que “lo difícil va a ser adaptarse. Acá tenés amigos, el colegio, tus padres, tu familia y allá vas a un lugar nuevo y no va a ser fácil. Eso es lo que más te juega en contra, pero cuando empecemos el colegio allá vamos a ser amigos”, y agregó que “si estás dispuesto y querés vivir del fútbol vas a dar lo mejor y hacer el sacrificio”.
Los chicos, que tienen planeado viajar a Rosario a fines de febrero, se dieron un tiempo para soñar y especular con algún gol en un clásico contra Newell’s.
“Todo jugador imagina hacer un gol y más en un clásico, sobre todo siendo defensor; ojalá pueda ir al área y que me llegue la pelota a la cabeza y empujarla”, bromeó Duarte.
Figueredo fue un poco más lejos y se animó a pensar en jugar con su amigo en el Gigante de Arroyito: “Ojalá algún día podamos jugar juntos, sería muy lindo. Nos imaginamos, pero todavía es un sueño volver a vivir los momentos de chicos”.
La chance está, el talento también. Ahora dependerá de ellos cumplir el sueño de muchos.

Fuente: El Territorio.

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