Serie abierta

Bartolomé Mitre y El Brete se repartieron un tiempo cada uno, igualaron 1-1 en la primera final del torneo Clausura y el próximo miércoles definirán la corona en San Isidro.

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Pablo Armoa intenta frenar un avance de Pérez. El lateral originó el penal que derivó en el empate local (Foto: Marcelo Rodríguez, El Territorio)

Un poco de conformismo por acá y otro poco de disconformismo por allá. Mitre y El Brete empataron 1-1 en la primera final del torneo Clausura de la Liga Posadeña de Fútbol y terminaron con diferentes sensaciones en el barrio Rocamora.

Ninguno tuvo grandes motivos como para festejar y tampoco demasiados argumentos como para lamentarse. Es que ambos hicieron un aceptable partido, cada uno hizo un poco mejor las cosas que su rival en un tiempo y así la definición del certamen capitalino quedó totalmente abierta para la revancha.
El equipo dirigido por Eduardo Leiva, que está disputando su primera final doméstica, mostró su mejor cara en el primer tiempo, momento en el que sacó ventajas, pero el actual bicampeón posadeño asumió sus responsabilidades en el segundo tiempo, fue superior a su rival y llegó a la justa paridad a poco del final. Sólo por haberlo empatado cerca del cierre, tal vez el dueño de casa haya terminado con una sonrisa más evidente, pero Bernal y sus dirigidos bien saben que ahora habrá que ir a buscar la corona en el barrio San Isidro, con todo lo que eso significa.

Un tiempo para cada uno
El Brete quiso demostrar de entrada que no era un simple convidado a la fiesta. A partir del buen trabajo que hicieron Marcio Barrios, Martín Cabrera y Gustavo Bóveda en el medio, más la cuota creativa que le aportó Canita Martínez, el conjunto visitante inclinó la cancha a su favor en los primeros 45 minutos. Además, Spagnol fue un verdadero dolor de cabeza para el fondo mitrense, que en ese lapso de juego tampoco estuvo fino a la hora de los relevos y las marcas.
Rápido avisó el conjunto de la ribera a través del propio Spagnol, que le ganó las espaldas a Florentín y sacó el remate que se estrelló en el palo derecho de Sotelo.
Pero promediando el primer capítulo fue Cristian González el que pisó el área contraria, los centrales no coordinaron movimientos y el mediocampista definió con clase por arriba para marcar el 1-0.
En esa primera parte Mitre no tuvo peso ofensivo. Excepto los intentos individuales de Fesztein, Sánchez Ocaña corrió sin destino, Pérez no prosperó por la banda y Sosa estuvo muy impreciso.
Así y todo, Adriel Kinyerski contó con la gran chance del empate pero su remate de volea se fue desviado.
Evidentemente las palabras de Joselo Bernal surtieron efecto en el entretiempo. Ahí sí apareció el Mitre criterioso, mentor de las sociedades en pequeñas espacios y el juego vertical que tantas satisfacciones le dio en los últimos años.
En los pies de Sánchez Ocaña, primero, y en los de Fesztein, más tarde, estuvieron las inmejorables oportunidades para el 1-1, pero en ambas apareció la gran figura del arquero Leonardo Cuevas para impedir el festejo local.
El ingreso de Taborda le permitió al dueño de casa abrir un surco por el sector derecho, lo que le dio más libertades a Pérez para asociarse con Fesztein en zona de gestación.
Si bien Canita pudo haberlo liquidado de contra (Sotelo le tapó magistralmente un mano a mano), Mitre tuvo su merecido premio a los 38’, cuando Sánchez se mandó por derecha y sacó el bombazo bajo que dio de lleno en la humanidad de Pablo Armoa. El lateral arriesgó demasiado en esa acción yendo al piso dentro del área y Ramírez pitó correctamente penal por una mano. Kinyerski no falló desde los doce pasos y así Mitre al menos evitó la derrota.

Fuente: El Territorio.

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