
Buby Fernández, Kiko De Olivera y Fafi Díaz, junto al dirigente Nelson Castelli (Foto: Facundo Correa, El Territorio)
Jorge Gibson Brown se suma, a partir de hoy, al privilegiado grupo de los clubes centenarios.
Nació junto a unos niños un 16 de marzo de 1916, en la plaza 9 de Julio, en pleno corazón de Posadas. En homenaje al notable jugador de Alumni y además componente de la selección argentina, Jorge Gibson Brown, instituyeron el nombre del club. Su primer presidente, Honorio Silva, tenía tan sólo 16 años en aquellos días.
Con esta alegría y fervor adolescente comenzó la historia verdirroja, cuyos colores fueron determinados por el paisaje que pintaba a la provincia.
Fue fundador, junto a otros clubes, de la Liga Posadeña de Fútbol de la que jamás dejó de participar en ningún torneo.
Y después se hizo barrio. Villa Urquiza fue su casa, y con esfuerzo y dirigentes de envergadura, comprometidos, adquirió los terrenos de Cabred 250.
Más de una década pasó hasta que en 1937, con la presencia del Ciclón paraguayo Cerro Porteño, inauguró su propio estadio.
Los vecinos triunfaron por 2 a 0, pero el barrio comenzó a abrazar sus colores, los bastones verdes y rojos llegaban cada vez más lejos y sus deportistas y simpatizantes venían de lugares distantes. La pasión verdirroja afloraba y el club se iba transformando en una institución popular.
Los triunfos comenzaron a llegar en el fútbol y los títulos también.
En las décadas del 60 y 70 el club tuvo su mayor esplendor social y deportivo ya que en su seno se practicaban, además del fútbol, el boxeo, judo, karate, kung fu, básquetbol masculino y femenino, vóley, gimnasia, atletismo, fútbol de salón masculino y femenino y patín, entre tantos otros deportes. Además, las escuelas secundarias del barrio tenían clases de Educación Física en sus instalaciones.
Los dirigentes
Mas allá de los nombres de aquellos jóvenes que dieron origen al club, como Salvador Nosiglia, Honorio Silva, Eloy Acuña, Luis Cusolito, Moisés Simsolo, José María Zubigaray, Félix González y Miguel Maciel, a lo largo de este siglo muchos entusiastas y apasionados colaboradores, movilizados por su amor a estos colores, trabajaron a destajo, como Lito Gonseski, Apestegui, Dionisio Bravo y Carlos Alberto Pintos para arrimar a los gurises a la institución.
Destacados dirigentes aportaron su granito de arena a la entidad verdirroja, como Cayé Castelli, Emiliano Antúnez, Víctor Niveyro, Jacinto Pratt, Martín Avalía, Pomito Ayala, Esteban Pereyra, Máximo Vallejos, Juan Rattier, Balbino Brañas, Alberto Boratti, Juan Aguerrebere, Elizardo Alonso, Jacobo Mazal, Liberato Negrete y Miguel Castelli.
Más tarde también dejaron su nombre en el club Samuel Acuña, Adelio Suárez, Antonio Bretz, Emilio Luengo, A. Velázquez, Villanueva, Virgilio Scarzo, Héctor Yacomín, Leonardo Karabín, Juan Carlos Guerra, Julio Roberto Daviña, Luis Pereyra, Ramón Walter Larraburo, los hermanos Titi y Daniel Bareiro, Roberto Larraburo, Rafael Mazal, Carlos Doroteo Barrios, Julio Rojas, Carlos Alberto Suiresz, Luis Pereyra (hijo) y los actuales Nelson Castelli y Patricia Esau, la actual presidente.
Los campeonatos
Jorge Gibson Brown fue campeón en 1945, 1950, 1977 (torneo Clasificación) y 2013. Grandes jugadores integraron aquellos planteles. El de 1945 tuvo una fenomenal base integrada por Vicente Miranda, Patrón Villalba, José Félix Domínguez, Atilio Mellone, Mandrake Encina, Joaquín Blanch, Fermín Zarza, Felipe Ríos, Pantaleón y Bartolomé Amarilla, Armando Bres, Felipe Feliux e Idilio Núñez, entre otros.
En 1950, con una delantera goleadora, el Verdirrojo obtuvo el segundo torneo. Urbano Rojas, Pepe Alonso, José Mazzó, Ambrosio Otazú, Ignacio Pérez, Nicolás Fernández, Emiliano Silvero, Ricardo Núñez, Obdulio Cardozo, Polaco Falcón, Antonio Felipe “Pescado” Sokol y Oscar Valle, entre tantos, quedaron en la historia de aquel plantel.

En 1977, bajo la batuta del brasileño Raimundo Damasceno López, Brown llegó a lo más alto de la mano de los recordados Carlos Brizuela, Jorge Montenegro, Jorge Barreto, Bruno Chapay, Ramón Adorno, Aníbal “Choclo” Silva, Carlos Guidek, Juan Carlos Bareiro, Adán y Miguel Ávalos, Hugo Ortega, Juan Carlos Chapay, Mario Domingo Pasalagua, Edén “Buby” Fernández, Rubén “Fafi” Díaz, Antonio López, Rolando López, José Edmundo Villarreal, José Villalba, Agustín Motta, Carlos “Cortito” Gómez, Raúl “Calú” Méndez, Elizardo Luis Alonso y Rubén Darío Garay, entre otros.
Más acá en el tiempo, en el año 2013, Brown logró su última estrella con una conjunción de jugadores del semillero y otros experimentados, destacándose Horacio Galeano, Fabio Acuña, Exequiel Sanabria, Facundo Romero, Gustavo Maidana, Ariel Correa Miranda, Héctor Martínez, Hernán Runke, Sebastián Rodríguez, Marcos Morcillo, Martín Pérez, Diego Kosachek, Axel Reinek, Cristian Gamarra, Orlando Petit, Sergio Arzamendia, Franco Aranda y su goleador Matías Suiresz, dirigidos por Orlando Vargas.
Así, con distintas camadas de futbolistas que supieron ganarse un lugarcito en la historia del club, Brown se fue forjando deportivamente.
Anécdotas para llevar al archivo
Romper el chanchito: En los primeros días de vida del club, al entonces presidente Salvador Nosiglia le exigieron el pago de la última cuota del actual predio de la entidad. Rápidamente los integrantes de la Comisión Directiva se reunieron, debatieron y no pudieron recaudar el dinero.
Más tarde, en una decisión que seguramente le habrá costado tomar, decidió invertir hasta su último centavo para que el proyecto siga adelante. Rompió una valiosa vasija en la que guaradaba todos sus ahorros y destinó hasta el último peso para saldar la deuda. Ese fue el primer hecho histórico que sentó las bases de lo que hoy es Brown.
Luengo, el primer trabajador: Uno de los hombres más activos a lo largo de la historia del club fue Emilio Luengo. Este dirigente se pasaba de lunes a viernes abajo de la tribuna rescatando hierros, cascotes y maderas con el objetivo de mejorar las instalaciones del club para dejarlo bien presentado para los partidos.
Caravana de festejos: Cuando Brown ganó el torneo de 1977, los jugadores, cuerpo técnico, dirigentes y los simpatizantes se hicieron sentir en las calles posadeñas tras la victoria 1-0 ante Mitre. Muchísima gente recorrió a pie, y con bananas en mano, el trayecto de una cancha a la otra para continuar con los festejos. Muchas calles aledañas debieron cerrarse al tránsito vehicular para que la familia de Villa Urquiza pueda celebrar la conquista.
Daviña, el infaltable: Julio Roberto Daviña fue el presidente que más acompañó a sus jugadores a lo largo de los años. Sus pares reconocen que nunca faltaba a un partido de Brown y que los jugadores siempre lo veían en la tribuna y se sentían respaldados por su presencia.
Menchito, con dedicatoria: Corría el año 1987 y Brown enfrentaba a Villa Lanús por el torneo de ascenso. El equipo entonces dirigido por Edén “Buby” Fernández jugaba en el tradicional barrio del que era oriundo Mario “Menchito” Pasalagua, uno de los históricos del club. Menchito fue al banco en ese partido. Muchos, al verlo en el banco, lo empezaron a cargar. Pero el delantero se hizo escuchar. Ingresó por el lesionado Rubén Verdún (ex boxeador), clavó los dos goles del 2-0 y
se los dedicó a toda la gente.
Fuente: El Territorio.




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