El empate sin goles en la primera final del torneo Oficial dejó el panorama abierto de cara a la revancha del domingo. Mitre y La Picada deberán corregir varios aspectos de juego si quieren llevarse el cetro de la ciudad, aunque también resultará importante levantar el nivel para estar a la altura de las circunstancias en un espectáculo de semejante calibre.
El domingo pasado en Rocamora fue el Auriazul el que mereció mejor suerte. En la primera mitad aprovechó la calidad de los experimentados mediocampistas a la hora de generar situaciones claras, pero el equipo no estuvo fino en la estocada final.
“Fue un partido difícil y disputado, sobre todo en el segundo tiempo. En la primera parte tuvimos varias situaciones claras que no supimos aprovechar por la inexperiencia, no estuvimos finos pero los goles van a llegar”, declaró el técnico Adriel Kinyerski, haciendo referencia a los dos claras desperdiciadas por el debutante Darío Kuntz.
“A pesar del estado de la cancha jugamos a lo nuestro, siempre con la pelota al pie. Se armaron buenas jugadas por esa vía”, agregó el DT.
“Me gustó el equipo, estuvo bien parada la defensa. La cancha de la Picada es más chica entonces la pelota parada va a resultar clave en la revancha”, cerró.
En el bando contrario la mueca fue distinta. Jugadores se llevaron la ovación de los hinchas mientras que en el cuerpo técnico se dibujó una mueca de satisfacción.
“Estamos contentos por el resultado. Sacamos un 60 por ciento de esta final y nos queda un 40 para definir en casa”, remarcó Carlos Apestegui, técnico del Verde. “Nuestro sistema va a ser el mismo en la revancha, pero pensamos soltar un poco los laterales. En la ida no pudimos hacerlo, pero es lo que vamos a probar”, agregó.
En el caso de una nueva igualdad habrá un tercer partido en cancha neutral.
Fuente: El Territorio.




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