El que crea que Tucumán y sus calores será el primero en obligar a Cristian Lucchetti abandonar los pantalones largos que usa en cada partido, está equivocado. En el norte mexicano, la ciudad de Torreón y sus casi 45 grados de máxima en verano sí pueden jactarse de ello. Sin embargo, la llegada de la primavera aquí y las temperaturas veraniegas ya sobre nosotros, harán que nuestra provincia se anote en esa corta lista que atrás tiene una larga tradición.
El arquero «decano», que estuvo como suplente en Misiones cuando Crucero le ganó a Atlético 1 a 0 en el debut de la B Nacional, aparece en el imaginario de cualquiera con un buzo de mangas cortas y los pantalones hasta los tobillos. Todo comenzó en 1996, año de su debut. Su primer partido en Primera fue ante Boca y usó los largos como una cábala que le terminó resultando. «Ganamos. Me gustaron y me sentí cómodo», dice el uno.
Pero la razón principal por la que lleva la prenda es la seguridad, según cuenta. «Si sos arquero y te tirás te raspás; vas a trabar y te golpeás y los pantalones largos son acolchados y te protegen. No es moda, es una necesidad». Más allá de esa lógica, todo ese cúmulo de argumentos, pueden quedar en el basurero con una tarde como las del domingo ante Gimnasia.
El arquero siguió con su tradición, pero advierte que de repetirse aquel calor, se pondrá los cortos. «Si más cerca del verano siguen las temperaturas altas voy a usar el short», asegura. Igualmente se encargó de aclarar que la tela del pantalón no es invernal, sino más bien finita y que podría soportar el calor tucumano. «Es llevadera, más allá del clima», dice.
Aquel pantalón se bancó hasta cierto punto el calor centroamericano cuando estuvo en Santos Laguna, de México, donde las altas temperaturas lo obligaron a cambiar de look. Otro momento donde puede pueden vérsele las piernas es en algunos entrenamientos en los que no se ensaya fútbol. Allí «Laucha» luce shorts, pero que no son los mismos que llevan todos: blancos, con vivos celestes y largos para lo que suelen ser (llegan hasta las rodillas). Más parecido a uno de basquet que a los de fútbol.
En su paso por Boca, su compañero, Javier García, también vestía así y de esa forma el «xeneize» tenía un arco de pantalones largos, juegue quien juegue.
Mañana en Rosario, nada hace dudar que calzará los largos, pero al volver, lo esperará una calurosa primavera que puede volver a obligarlo a romper una larga tradición como sus pantalones.
Fuente: La Gaceta.




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