Boca Unidos equivocó el rumbo y espera hallar la brújula en el 2013

Indudablemente fue un semestre malo, como nunca desde que juega esta categoría. Sin embargo, su gente anhela que con la llegada de Claudio Úbeda a la conducción técnica, más la vuelta de Cristian Núñez, pueda dar un golpe de timón y terminar en buen puerto el torneo.
Lo veníamos advirtiendo desde antes de promediar el campeonato de la Primera B Nacional, que el equipo de Boca Unidos no estaba transitando por el camino del buen fútbol. Ese que lo identificó y fue algo así como una marca registrada en los torneos anteriores; cuando supo ganarse el elogio de muchos, por el volumen de juego sin importarle si era en casa o en condición de visitante.
El técnico Darío Ortiz “armó” su equipo trayendo numerosos jugadores, para cubrir los distintos puestos. Además, como había tomado el plantel antes de finalizar el torneo Edición 2011/2012, dijo a quienes los iba a necesitar y qué jugadores serían prescindibles. Así, con el aval de los dirigentes del club, con Alfredo Schweizer a la cabeza, echó a andar el camino con las aspiraciones de “pelear cosas importantes”, a partir de lograr un equilibrio en lo que hace al juego y con jugadores que el entrenador parecía conocer muy bien.
Sin embargo, las fechas del torneo Edición 2012/2013 fueron pasando y Boca Unidos fue perdiendo el estilo que lo caracterizó en los últimos años. Ese del toque prolijo, salida clara desde el fondo utilizando preferentemente una línea de tres en el fondo, cuatro volantes, un enganche y dos puntas. Entró a tallar el excesivo celo defensivo porque el “Indio” Ortiz diagramaba los partidos “cuidando” su arco primero (aun así le convirtieron 19 goles), en desmedro de desplegar algo de audacia en el aspecto ofensivo.
Se sabe, en el fútbol el que sale a la cancha con la idea de empatar, de que el rival no lo lastime, generalmente o empata a duras penas, o en su defecto y como ocurrió en varios partidos del campeonato -hoy en receso – se pierden los tres puntos en juego. Como Ortiz nunca pudo encontrarle la vuelta al equipo, como el mismo lo reconoció en un par de oportunidades, se fueron sucediendo los cambios tácticos y también de jugadores.
Tampoco con esto dio en la tecla. Boca Unidos siguió sin encontrar el hilo conductor del buen fútbol. Es más, dejó de lado algunos valores de buen pie que pudieron haberlo ayudado a encontrar el camino. Acertó cuando en determinado momento decidió incluir a Víctor Galarza para tener más juego y posesión de pelota en la zona de volantes. Pero, después de unos seis partidos en que el correntino cumplió bien, lo sacó de nuevo del equipo y ya no jugó hasta que Ortiz dio un paso al costado tras la derrota de la 17ª fecha ante Defensa y Justicia, que venía en posición extrema, que desató la furia de la parcialidad boquense.
En la última fecha (18) del año asumió la dirección técnica Claudio Úbeda, quien con dos o tres entrenamientos se puso al frente del equipo y a pesar de caer (0-1) en Jujuy no desentonó. Es más, le anularon dos goles a Boca Unidos, cuando en el segundo, especialmente, las cámaras de televisión registraban que José Luis Villanueva estaba bien habilitado y el gol debía ser convalidado en vez de ser anulado. Grosero error del árbitro.
Boca Unidos jugó 18 partidos de los cuales ganó sólo 4, empató 5 y perdió 9. Lo curioso es que de visitante logró tres victorias, en tanto de local solamente uno (a Banfield 2 a 0 en la 7ª fecha). Jugó 54 puntos, tuvo una cosecha magra de 18 y resignó 36 unidades, cuando sólo queda una fecha para concluir la primera rueda (contra Aldosivi en Corrientes).
Después del partido en Jujuy, el plantel profesional fue licenciado hasta el 3 de enero, día en que con la vuelta de Cristian Núñez al club, después de un paso poco feliz en Unión de Santa Fe, más otro jugador que es casi un hecho incorporará (también prescindirán de los servicios de algunos que hoy están), Boca Unidos iniciará el trabajo de pretemporada para afrontar el próximo semestre.
Un semestre en el que debe cosechar la mayor cantidad de puntos posibles, para sostener su buen promedio en la tabla que determinará los descensos al final de la temporada. Tal vez Úbeda se interiorice bien y decida darle un toque más audaz al funcionamiento del equipo. Un equipo que debe llegar con más gente a la zona donde se resuelven los partidos, tratar bien la pelota y sobre todo darle ese cambio de ritmo que se necesita cuando un equipo pasa la mitad de la cancha.
Mucho va a depender del esquema o el dibujo táctico y por supuesto de los intérpretes que designe el entrenador. Quizás con cierta temeridad, por la manera en la que cerró el año, podamos decir que Boca Unidos tiene jugadores con oficio, varios de buen pie, conocen la categoría y sólo faltaría que el cuerpo técnico sepa utilizarlos, sin cortarles las alas de la creatividad, la audacia, permitiéndoles imponer el ritmo y su juego sin importarle el rival.
Puede jugar mucho mejor de lo que lo hizo en la primera parte del campeonato y ese es el objetivo que se debe priorizar si es que se pretende revertir, reencauzar al equipo con el rumbo atinado. Jugando bien, generalmente se obtienen mejores resultados y Boca Unidos puede hacerlo porque tiene con qué.

Fuente: diario Época.

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