El clima estuvo caldeado y estalló tras la derrota

salida Central Córdoba derrota GuaraníSe sabía de la urgencia de ganar que tenía el equipo. La gente que asistió al estadio en menor medida que los partidos anteriores, aunque tal vez la lluvia también influyó en la merma de público, lo hizo con la expectativa de cortar la malaria y poder festejar al fin una victoria de su equipo.
Pero nada de eso ocurrió. Otra vez Central Córdoba perdió como local ante Guaraní Antonio Franco y ahora sí parece que la paciencia se agotó. Porque en un momento del partido, la hinchada, que como siempre había alentado todo el partido, comenzó con las cánticos hirientes hacia los jugadores y dirigentes. Y al final del partido, un grupo de hinchas se congregó en la puerta principal del estadio, sobre calle Granadero Saavedra para despotricar e insultar a los jugadores y la comisión directiva.

División
El público pareció estar dividido anoche. Porque ni bien Guillermo González pitó el final del partido, y mientras Riggio se fue raudamente hacia la zona de vestuarios, los jugadores se juntaron en la mitad de la cancha para el clásico saludo final. Y cuando levantaron los brazos, hubo algunos aplausos de la platea alta y la tribuna de San Martín, pero luego comenzaron los silbidos que terminaron tapando al resto.
Los santiagueños fueron de los pocos que se salvaron ya que hubo aplausos y gritos de aliento para Pato (de gran partido), Sequeira, Salto y Vera Oviedo. Mientras Calviño, Desvaux y Prieto fueron los más hostigados.
Afuera, cerquita de la zona de vestuarios, un grupo de hinchas desató su ira y cantó en contra de jugadores, cuerpo técnico y dirigentes. Aquí sí que no se salvó nadie y hubo insultos para todos.
Tras algunos minutos de clima tenso, donde había más policías que hinchas, estos se fueron dispersando y recién pudieron salir los jugadores para retirarse a sus domicilios.

Central Córdoba no logra salir del pozo

El Terrera parece embrujado. El Ferro cosechó su tercera derrota en cuatro partidos como local y la gente se fue con mucha bronca. Una crisis, pero por ahora no parece tener fin.
El guión parece repetirse una y otra vez. Por más que cambien los protagonistas, la historia se empecina en tener siempre el mismo desenlace. Central Córdoba volvió a perder como local y anoche su verdugo fue Guaraní Antonio Franco de Posadas, Misiones. Y al igual que padeció ante Brown y Santamarina, el equipo arrancó 1-0, pero en pocos minutos se lo empataron. Y ya con el 1-2 y un hombre menos (Marco Prieto fue infantilmente expulsado) ya no pudo llegar al menos a la igualdad, tal como había pasado con los de Tandil.
Matías Pato había puesto en ventaja al equipo de Riggio, que modificó a la mitad de los intérpretes, pero ni así la suerte le hizo un guiño. Porque a los 22? un increíble gol en contra de Desvaux emparejó el resultado. Y a los 26? del complemento, favorecido por un par de rebotes, Piñero Da Silva la empujó al gol.
Bronca y frustración por una nueva derrota, porque el horizonte no mejora y porque casi no hay explicaciones para este presente.

El partido
El partido arrancó con un Central Córdoba plantándose como protagonista, pero sin desesperarse y cuidando de no dejar espacios para la contra. Pero Guaraní dio batalla en la mitad de la cancha y planteó allí el partido.
La primera llegada fue para el visitante, con un remate de Ostrowski desde el borde del área, sobre los 8 minutos, que Calviño con esfuerzo desvió al córner arrojándose abajo.
Central se puso en ventaja a los 19 minutos. Carabajal metió un pelotazo profundo por la derecha para Pato, que picó habilitado en una jugada muy finita, y definió con suavidad ante la salida de Medina para el festejado 1 a 0.
Pero el fantasma de Brown y Santamarina retornó al Terrera, porque apenas tres minutos después, y de una manera increíble, llegó el empate. Un centro que iba a morir en las manos de Calviño se le terminó escurriendo porque antes Desvaux la desvió. Otra vez el Ferro no podía sostener la ventaja. Y ahora por un gol en contra. De no creer.
Central creció con la movilidad de Pato (desequilibró por los dos costados), el siempre criterioso trabajo de Carabajal y las buenas proyecciones de Vera Oviedo por derecha. Tuvo un par de chances como para volver a estar en ventaja, como la de los 32?, cuando Salto salió rápido por izquierda con Klusener y éste alargó para Pato, pero su centro le sobró a Bastianini y le quedó corto a Sequeira. Y a los 36? Bastianini recibió de Salto, en una jugada preparada con pelota parada, pero Medina contuvo su remate.
Sobre el final, la más clara fue para los misioneros ya que a los 40? Piñero cabeceó solo y con todo el arco de frente, pero la pelota se fue increíblemente afuera.
Para la segunda parte Riggio probó con Prieto por Bastianini, pero en los primeros minutos el paraguayo no logró insertarse en el equipo, que para colmo perdió el rumbo que había encontrado luego del empate visitante.
Como la cosa no funcionaba, ingresó Silva por Klusener. Y fue Facundo el que, a los 16?, casi convierte un gol olímpico, pero el arquero la manoteó justo.
A los 18′, en una contra rápida de Formica por izquierda, López se perdió un gol increíble cuando no pudo dominar el balón entrando por el otro palo. En la réplica, lo tuvo Sequeira, que enganchó por derecha, pero le dio de zurda muy alto.
A los 21′ hubo un gol anulado de Prieto, por carga sobre el arquero, que se levantó y fue a recriminarle al paraguayo, que le tiró un cabezazo y vio la roja.
Central se quedó con uno menos, pero al minuto Sequiera, tras una buena jugada por derecha, exigió a Medina. El Ferro iba, sin mucho orden pero con amor propio, pero los espacios que quedaban desprotegidos hacían presagiar lo peor. Y llegó a los 26?, cuando Formica se proyectó por izquierda y sacó el centro que primero le dio en la espalda a Salto, cuando Alba iba a definir, Desvaux lo cerró con lo justo, pero con tanta mala suerte que la pelota le quedó servida a Piñero Da Silva para que la empuje al fondo del arco.
Lo que siguió fue pura desesperación e impotencia, el resumen perfecto del presente ferroviario.

Fuente: El Liberal.

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