En su regreso como titular luego de casi dos años, el posadeño Martín Benítez tuvo un buen primer tiempo. El arquero del Lobo le sacó un cabezazo a Riaño por arriba y dos derechazos potentes al misionero con destino de gol.
El primer tiempo fue de ida y vuelta. Independiente, como es costumbre y, principalmente en Avellaneda, muestra dos caras: ataca de manera fluida, con buenas combinaciones y toques; pero se descuida en el fondo y le llegan muy fácil. Gimnasia no tenía necesidad de hacer triangulaciones o grandes jugadas. Tiraba la pelota al área local y ya generaba peligro.
Así se armó un trámite vibrante, con Navarro como figura principal. El arquero del Lobo le sacó un cabezazo a Riaño por arriba y dos derechazos potentes a Martín Benítez. En la primera peligrosa del Lobo, Juan Pablo Pompei no cobró un penalazo de Aguilera, que se tiró como un arquero y tapó con la mano el remate de Vegetti.
Hasta que a los 41, el equipo de Almirón abrió el marcador como mejor sabe. Tocó de un lado al otro, pivoteó bien Albertengo, la movió Méndez, aguantó Riaño, encaró Pisano, que desbordó por derecha hasta el fondo y tiró el centro atrás para el ingreso del goleador que la mandó a guardar con una muy buena mediavuelta. Golazo. Marca registrada de lo que busca el técnico de Independiente.





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