
Ariel Cólzera, Gabriel Ávalos y Sebastián Rambert afinaron los detalles para el ataque del Colectivero (Foto: Sixto Fariña)
El conjunto misionero, que apenas cosechó un empate (con sabor a derrota ante Huracán tras ir ganando 3-0) y sufrió cinco derrotas de sus últimos seis partidos, tendrá la difícil misión de ponerle fin a una racha de diez caídas consecutivas jugando fuera de Misiones, cuando se presente en el estadio Diego Armando Maradona a partir de las 21.10 y bajo el arbitraje de Federico Beligoy.
Último en las posiciones y también en los promedios, el equipo dirigido por Sebastián Rambert no quiere resignarse antes de tiempo y, si bien el actual momento no da para ilusionarse demasiado, los cinco puntos que lo separan de Huracán y los seis de Colón le permiten continuar con esperanzas a falta de 27 puntos para el final del campeonato.
Caja de resonancia
“Los jugadores no entendieron que ante Nueva Chicago se estaba jugando una final”, dijo el máximo dirigente del club 24 horas después de la inesperada caída ante el peor equipo del torneo. En este sentido, habrá que ver cómo digirieron -si es que ya lo hicieron- los futbolistas la frase del pope colectivero.
“Esa era la última gran oportunidad de seguir alimentando esperanzas de salvarnos y la respuesta fue nula”, agregó el dirigente, reflejando inequívocamente su malestar para con los jugadores.
Pero lo que parece resignación del alma máter lejos está de trasladarse al cuerpo técnico que encabeza Rambert, quien aseguró que “mientras los números nos den estamos obligados a pelear”.
Así están las cosas hoy por hoy en Santa Inés. Entre la resignación creciente y la esperanza que se aleja.
Serán los jugadores quienes tendrán, en definitiva, la última palabra. De lo que Crucero haga adentro de la cancha dependerá seguir o no en la elite del fútbol argentino al menos durante un año más.
Los del club seguramente jugarán por la camiseta, por el honor. Los más experimentados no querrán sumar un descenso a su CV; los que tienen menos actividad intentarán aprovechar estos últimos partidos como vidriera para mostrarse y conseguir club para el año que viene. No es verdad que no se juegue por nada. Tanto Crucero como Argentinos se juegan mucho.
El Bicho, por ejemplo, tiene a su técnico Néstor Gorosito en la cuerda floja. De hecho, sólo un triunfo ante el Colectivero desconectará el interruptor del fusible que lo eyecta del cargo. Y si de números se trata, el conjunto de La Paternal no está totalmente salvado del descenso, más allá de los ocho puntos de ventaja que le lleve a Crucero, que podrían recortarse a cinco con una victoria de los misioneros.
Justamente por todo lo que está en juego, Rambert le reitera la confianza a los mismos futbolistas que dejaron una muy buena imagen ante San Lorenzo pero decepcionaron ante el Torito de Mataderos.
Fuente: El Territorio.



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