Después de la gran victoria conseguida sobre Rosamonte en el partido de ida de la tercera fase del Torneo del Interior, los simpatizantes de Jorge Gibson Brown comenzaron a preguntarse, sin temor a esperanzarse, si hay material como para ascender.
Lo concreto es que el domingo dio un gran paso para acceder a las semifinales de la llave 3, pero para nada sentenció la serie ante el equipo apostoleño, que tiene sobrados argumentos como para revertir la historia.
Pero es inevitable que los amantes del fútbol posadeño en general y los de Brown en particular no se entusiasmen con ver el Verdirrojo en el torneo Argentino B.
Argumentos tiene. Futbolísticos, técnicos y hasta económicos, que no es poco.
Es cierto que el equipo de «Pata» Medina necesitó recibir un duro cachetazo para despertarse, pero a partir de la goleada que sufrió en Eldorado a manos de Vicov parece que cada jugador sacó fuerzas internas y que colectivamente se conformó un plantel convencido en una idea, una manera de juego, que por ahora está muy bien acompañada por los resultados.
Brown, vale la pena no olvidarlo, entró al Torneo del Interior por invitación, y no justamente por mérito deportivo. Pero ingresó al certamen para pelear un ascenso, no sólo con el afán de jugar y ver “qué pasa”, algo que debieran tener en cuenta todos y cada uno de los clubes que deciden jugar en la quinta categoría del fútbol argentino.
Pero este Verdirrojo ha ido de menor a mayor en el campeonato. El año pasado, Brown también había conformado un plantel competitivo, pero muchas piezas llegaron sobre la marcha, no tuvieron tiempo de acoplarse y cuando el equipo más o menos se estaba ensamblando llegó una derrota que lo dejó sin siquiera la chance de pasar la fase regular.
Pero de los errores se aprende. Y esta vez, la dirigencia verdirroja hizo un esfuerzo importante. Incorporó varias piezas foráneas (algunas desconocidas y hasta discutidas en su momento) con otras de jerarquía reconocida, como Enrique y Bernal, más Garay y Vergara; pero después que concluyó la fase regular (en la revancha con Vicov) el técnico recién halló el once ideal.
El Candelaria del 2004, como el Crucero que ascendió en 2005 y, por qué no, el Huracán de Labaroni que se quedó en las puertas del ascenso en 2006, se asemejaron a lo que hoy se observa en Brown.
Una importante mezcla de experiencia con juventud, hambre de gloria, contundencia, frialdad y tranquilidad son los argumentos que permiten pensar en un equipo que busca ser protagonista. Quizás no candidato, pero sí al menos para ponerlo en la discusión por el ascenso.
Los críticos dirán que aún no jugó con ningún equipo que no sea de Misiones, queriendo con eso descontar méritos. Pero Vicov, El Brete y, en esta instancia, Rosamonte, no parecen ser rivales inferiores en la lucha hacia las finales.
Brown intenta jugar. Y lograrlo en una cancha que presenta inconvenientes marca un poco la ideología del técnico. Que Hermosilla encare, se proyecte y hasta se anime en la individual no es dato menor. Que Enrique, un tractorcito en el medio, recupere, geste juego y además sea el goleador del equipo, tampoco. Que Suirezs, reiteradamente discutido, esté en su mejor momento, menos. Y que el equipo aún esté invicto como local, que haya ganado sus últimos cuatro partidos, convertido 13 goles en esos encuentros y originado el doble de situaciones en cada juego, sólo son datos que engrosan el buen momento del Verdirrojo.
Aún no ganó, es cierto, pero hay varias similitudes con otros equipos de la tierra roja que en su momento llegaron a instancias finales del Torneo del Interior.
¿Cuánto falta para llegar al Argentino B?
En realidad, menos de lo que parece. La segunda instancia del TDI está compuesta por 6 (seis) llaves de 32 equipos cada una. Brown y Rosamonte integran la llave 3. El Verdirrojo eliminó a Vicov y se metió entre los mejores 16, al igual que Rosamonte, que superó la serie frente a Mitre. Luego, el equipo posadeño dejó en el camino a El Brete y se instaló entre los mejores 8, mientras que el conjunto de la Capital de la Yerba Mate lo hizo al vencer a Curupay de Corrientes. Y ahora, el ganador de Brown-Rosamonte jugará una de las semifinales por la cuarta fase. Y, de ganar, jugará la final.
El que triunfe en esa serie se adjudicará la llave 3. Una vez conocidos los seis finalistas habrá tres cruces (ida y vuelta), en el que los tres ganadores ascenderán al Argentino B y los perdedores disputarán la promoción con equipos de la misma categoría.
Fuente: Gustavo Hollmann, diario El Territorio.



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