Sarmiento de Resistencia, el gran rival de los misioneros

Sarmiento no encuentra una definición absoluta en lo que refiere a rendimiento, y a esto se le suma que algunas de sus individualidades, están por debajo de su nivel.
Hay una frase añeja en el fútbol, que indica que en éste deporte, “mandan los resultados”. Y esto se circunscribe a todos en general; hinchas, que esperan ansiosos una victoria más allá de cómo juegue el equipo; los dirigentes, que indefectiblemente se ven obligados a echar a técnicos si los triunfos no llegan; y en definitiva, esta frase remanida corre también, para jugadores y cuerpo técnico, cuyo futuro depende inexorablemente de si la pelota entra o no en el arco. Esto es así, aquí y en todo el mundo. El análisis de un equipo que podría ser el rival de Brown o Vicov en el futuro.
Los resultados, no son, hoy por hoy, el problema de Sarmiento. Hasta aquí el equipo presenta números contundentes que marcan, 8 victorias y una sola derrota.
Gracias a estos triunfos consecutivos que fue elaborando el equipo, Raúl Acosta, pudo ir mutando permanentemente sus conjuntos, y las cuestiones tácticas en cada uno de los juegos. Por citar un ejemplo, sólo Diego López, no pudo debutar en el maratónico campeonato; los demás ya tuvieron la gran oportunidad de mostrarse.
En cuánto a planteos tácticos, el técnico también pudo probar en la misma competencia, distintos dibujos. Arrancó jugando con una defensa conformada por cuatro hombres en el fondo, tres en la mitad de la cancha, más un enganche y dos puntas. Éste, por otra parte, fue el sistema que utilizó más veces.
Pero a lo largo de la estadía en el torneo, fue cambiando por diferentes motivos. En algunos casos por simples pruebas y conveniencias para jugar ante un determinado rival; y en otras porque no lo convencieron los rendimientos de algunos de sus futbolistas.
Todo sistema táctico se fundamenta en los nombres que uno pueda tener dentro de un plantel, y Sarmiento, en éste sentido posee un plantel riquísimo. Jugadores de distintas características que pueden adaptarse a lo que solicite el técnico.
Sin embargo, algunos de esos nombres, no están cumpliendo con la disciplina táctica que Acosta necesita para llevar adelante su planteo. Un caso patente es el de Mauro González, un futbolista de notable dimensiones, que sin embargo todavía no logró acoplarse al equipo. Su función de enganche, media punta, no dio los resultados esperados aún.
El equipo pierde un cambio de ritmo con su presencia, los laterales, volantes, muy veloces por izquierda y derecha, son muy contenidos por González, y su manera de hacer circular la pelota.
Contra Vélez, el equipo en el primer tiempo fue imparable por los costados, más la presencia de Ramiro Ávalos en la delantera. Prácticamente nunca deambuló por el medio, el paso por los laterales fue sorpresivo y muy contundente.
El tandem que puede ofrecerle Domínguez y Urbina por izquierda; y Mourglia y Cabral por derecha, es generalmente frenado, cuando Mauro está en el equipo, porque indefectiblemente, el enganche es un imán dónde pasan todas las pelotas del equipo.
La buena noticia, pasa por la recuperación de Ariel Ferreira, un hombre que le puede aportar desde la mitad de la cancha, la pausa que necesita todo equipo, pero sin perder la velocidad y la sorpresa por los laterales.
Otro de los puntos flojos del equipo, es el arquero; Rojas, no le da firmeza al arco. En los cotejos decisivos, se lo vio inseguro y falto de respuestas, algo que al cuerpo técnico preocupa, y mucho.
Hay nombres propios en la estructura titular que se observan, son la base. Por caso, es muy difícil que Facundo Escobar y Walter Romero, no jueguen los partidos importantes, al igual que Cabral y Urbina, en la mitad de la cancha. Eduardo Escobar, está encontrando la regularidad que todo delantero necesita. Allí faltaría definir, quién será su acompañante. El puesto parecía ser de Roberto González, pero “Pelonchi”, no está bien físicamente, y asoma en el horizonte la figura de Ramiro Ávalos, cada vez más desequilibrante.
Así esta hoy Sarmiento, con resultados que avalan poderosamente el proceso, aunque sin lograr aún, un poder de convencimiento total en lo que refiere a cómo conseguir esos resultados.
Más allá de esto, sigue siendo el “Gran” candidato, la apuesta es grande, hay plantel, hay cuerpo técnico, y dirigentes e hinchas que apoyan como nunca la causa; argumentos fundamentales para todo logro.

Fuente: Tribuna Diez.

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