La odisea que vivió Sarmiento tras clasificar en Corrientes

Clima tenso fue el que se vivió en la cancha de Sportivo Ferroviario, en el cotejo de vuelta por los octavos de final del Torneo del Interior. Si bien el operativo policial, acompañó al plantel y a los simpatizantes de Sarmiento, desde las inmediaciones del puente General Belgrano, hasta el estadio. Una vez allí, cuerpo técnico y jugadores sufrieron todo tipo de amenazas, previo al encuentro, y una vez finalizado, tuvieron que soportar los proyectiles lanzados desde la tribuna local.
Parecía que la tarde venía tranquila, pese al resultado desfavorable en el primer partido jugado en cancha de For Ever, para Ferroviario, el encuentro terminó con absoluta normalidad, e inclusive entre abrazos y fotos de varios de los protagonistas.
El operativo de seguridad, ya en Corrientes, estaba funcionando a la perfección. Varios patrulleros se encargaron de custodiar el micro que conducía al plantel, como así también a los simpatizantes Decanos que en gran número se trasladaron hasta la vecina orilla.
Sin embargo, una vez en la cancha, y en las proximidades al vestuario, los jugadores visitantes, recibieron la primera amenaza por parte de Osvaldo Chávez, volante central de Ferroviario, quién con cuatro personas, esperaron en el pasillo al equipo, especialmente a un viejo conocido, Emiliano Giletta. Hubo forcejeos, y el clima se fue enturbiando de a poco.
La cancha de Ferroviario, como tantas otras en la región, no ofrece ningún tipo de seguridad. Para muestra basta un botón; el sector de prensa y los vestuarios, se encuentran al lado de la tribuna local. En el acceso a los mismos, no había ningún tipo de control, por lo que cualquier simpatizante se podía movilizar por la zona con absoluta tranquilidad.
Uno de los momentos de mayor tensión se dio cuando fue expulsado Emiliano Giletta y llegó al vestuario; allí los hinchas que circulaban por el sector se dirigieron inmediatamente hacia la puerta, tratando de ingresar; por suerte la puerta no cedió y permitió la llegada de la policía, lo que hubiera ocasionado una verdadera barbarie.
Pero, faltaba lo peor, una vez finalizado el partido, cayeron desde la tribuna de Ferroviario, una lluvia de objetos contundentes sobre el cuerpo técnico y suplentes de Sarmiento, que tuvieron que refugiarse en el banco de suplentes, para no ser un blanco fácil de los inadaptados.
Por varios minutos los hombres visitantes, aguantaron estoicamente piedrazos, pedazos de madera, y todo lo que había al alcance de los barras locales; hasta que llegó la policía y pudo controlar la situación, no sin antes ser lastimados por los proyectiles.
Por suerte el clima entre los jugadores, no aportó su cuota bélica, y al concluir el partido, se saludaron respetuosamente. Cuando caía la tarde y ya quedaban sólo penumbras en el estadio, recién los integrantes de Sarmiento se pudieron retirar a los vestuarios.
Ya con la tranquilidad de la noche, el plantel Decano se pudo subir al micro que los trasladaba, y ser acompañados nuevamente por dos patrulleros hasta el puente.
Las preguntas que resuenan todavía luego de la clasificación Aurirroja, tienen que ver con que si el árbitro del cotejo, Venancio Rolón, habrá escrito en su informe de lo sucedido, para que no vuelva a ocurrir en una próxima instancia. Documentos que tienen que ser elevados al Consejo Federal de AFA, para que más allá de su desidia, inoperancia y falta de compromiso con los clubes del interior; pueda tomar de una buena vez por todas cartas en el asunto.
Es reiterativo, pero si hay que gritarlo a los cuatro vientos, hasta que alguien escuche, así se hará. La cancha de Ferroviario, como muchas en la región, no está capacitada para albergar un partido de estas características, en dónde la masificación del público que asiste, no es consecuente con la estructura edilicia del estadio.
Tal vez, el Consejo Federal, a quién sólo le importa seguir engrosando sus ricas arcas, debería poner una cláusula para éste tipo de cotejos, y que se jueguen en estadios acordes a las circunstancias. Es cierto que los clubes que actúen como locales tendrían que pagar el alquiler de las canchas dónde se presenten; pero también la recaudación sería mucho más suculenta.
Ayer se quedaron afuera, miles de personas, de Chaco y de Corrientes, que al llegar sobre la hora del partido no pudieron adquirir sus entradas porque ya estaba todo copado. El Coprosede correntino, le otorgó a Sarmiento, 300 localidades que fueron vendidas en su totalidad. Los locales se quedaron con la porción restante de casi 500 entradas. Sin embargo de haberse jugado en otro escenario el número de simpatizantes hubiera ascendido considerablemente.
Otra vez la violencia y la vergüenza volvieron a empañar un partido de fútbol. Si continuamos de esta forma, tendremos que decir lamentablemente; hasta la próxima víctima.

Fuente: Guillermo Candia, Tribuna Diez.

1 comentario

    • Guillermo Candia el 20 abril 2011 a las 14:48

    Estimados colegas, muchas gracias por la publicación. A órdenes cuando gusten. Abrazo chaqueño.

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