La visión formoseña del empate de Brown

Por más que insistió e insistió, San Martín se quedó este domingo sin gol y debió repartir honores con los misioneros de Jorge Gibson Brown al empatar en casa sin goles en el juego de ida de una de las semifinales del Torneo del Interior
Generó más afuera, en la tribuna, que adentro, en la cancha. Así pasó un domingo más para San Martín, el mismo que de esto sabe y bien ratificado está en lo que fueron sus últimos mano a mano desde que se puso en juego la Etapa Final del más federal de los torneos de fútbol.
Está claro que hacer la diferencia de local siempre es lo primordial, lo esencial en estos casos, pero ante tanta incertidumbre que ya supo haber en ocasiones recientes, habrá que volver a confiar en el grupo comandado por el técnico Héctor Chaparro cuando ahora haya que ir a jugar a Misiones, con todo el peso que eso puede traer aparejado en una instancia todavía más decisiva que las últimas por el hecho de saber perfectamente que la final por subir al Argentino B está muy cerca, pero primero, como siempre, habrá que mirar un poco más acá, en el objetivo de poder encontrar lo que ayer se negó.
Muchas pruebas de que el Franjeado hizo lo que tenía que hacer hubo, más allá de lo que pueda indicar el resultado. Y la primera gran prueba es el hecho de que su arquero Horacio Amarilla casi ni tuvo trabajo, sobre todo en los primeros 45 minutos donde fue un mero espectador, salvo algunas llegadas esporádicas de Brown que carecieron de la profundidad que hace falta para estos casos, donde de todas maneras hubo buenas respuestas.
Firme atrás, la cuestión pasaba por hacer circular la pelota en el medio. Y allí estuvo Néstor Palmerola para aportar todo lo que bueno que sabe desde el inicio mismo del partido; lo cumplió por cierto, pero si los visitantes entre las contadas posibilidades que generaron no tuvieron la capacidad suficiente para acertar, menos lo tuvieron los formoseños en las varias que dispusieron, algunas con suerte escasa que terminaron por dar en el palo y otras donde el arquero Horacio Galeano fue una verdadera muralla.
A pura presión anduvo San Martín en la primera parte, pero en los metros finales hubo uno que no apareció como otras tarde y entonces faltó cierto respaldo en lo que se podía armar. Hugo Larroza pasó desapercibido, lo que no pudo ser tapado por la entrega de Junior Agüero y la claridad de Palmerola, inspirado de ratos pero ya sin mucha fuerza en el segundo tiempo, al punto que fue reemplazado por Mateo Bareiro a poco más de 15 minutos del final del encuentro.
En el constante ir de Franjeado, fue Rafael Reinoso uno de los que estuvo más cerca de abrir el marcador cuando a los 27 de la parte inicial remató desde un lugar cerrado para que la pelota se estrelle en el primer palo cuando Galeano la fue a buscar y terminó por chocar con el parante para quedar dolorido.
Recién sobre los 37 Brown empezó a animarse más, pero fue porque San Martín lo quiso al aflojar en sus intentos por arremeter con todo para encontrar la ventaja que no llegó. Entonces por ahí se lo pudo ver a Amarilla volar hacia delante para cortar un centro de Diego Noguera, pero como respuesta el local fue con Agüero que de media vuelta metió su remate muy cerca para que la pelota diera en el costado de la red que a más de uno le dio la sensación de que había sido gol.
No se infló la red en definitiva. Ni en lo que faltaba para el entretiempo ni en los segundos 45 minutos, razón por la cual como ya pasó en situaciones anteriores, habrá que apostar a sacar partida afuera cuando el próximo fin de semana haya que jugar en la tierra colorada, ahí donde habrá otra posibilidad para dar el paso que arrime un poco más al objetivo deseado por todos y por el que todavía hay créditos suficiente para creer en poder llegar. Muestras de que puede ser así hay y suficiente, para eso será cuestión de que sobre todo aparezca el gol, sin que esto quite la chance de tener que recurrir nuevamente a una definición desde los doce pasos, ahí donde por las dudas habrá que volver a practicar como para no ir tan descuidados.

Fuente: diario La Mañana.

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