
Federico Martínez, de buen partido, anotó el 1-0 para Mitre, que clasificó (Foto: Nicolás Oliynek, El Territorio)
Bartolomé Mitre ganó el partido que tenía que ganar y cumplió el primer objetivo: clasificar a la Etapa Final del torneo Federal C.
En el marco de la 5° y penúltima fecha de la fase regular de la Región Litoral Norte, el Auriazul sacó a relucir su temple en el momento más complicado, goleó por 3-0 a Tuyutí de Apóstoles y ahora buscará terminar primero el próximo fin de semana.
El equipo conducido por José Bernal se puso en ventaja antes de que se cumpla el primer minuto de juego y parecía destinado a vivir una tarde perfecta.
Porque a los 15 segundos de partido Silveyra probó a Ojeda y el arquero apostoleño despejó al córner. De ese tiro de esquina, cuando el cronómetro aún estaba transitando sus primeros pasos, Federico Martínez anticipó a todos y con frentazo bien colocado en el primer palo rompió rápidamente la paridad en el Ernesto “Tito” Cucchiaroni.
El predominio del dueño de casa se potenció con el correr de los minutos, y antes del cuarto de hora fue Pablo Stupiski el que se perdió una inmejorable chance para estirar ventajas.
Lucas Figueredo, un interesante proyecto en el ataque del Aurinegro, tuvo la posibilidad de equiparar las acciones promediando la primera etapa pero perdió cara a cara con el Oso Galeano, y sobre el cierre del primer capítulo, en otra clara chance de gol, el joven corpulento atacante nuevamente perdió el duelo ante el veterano arquero posadeño.
Enseguida llegaron los tumultos, los empujones, los insultos cruzados y las expulsiones. El Oso Galeano y Ricardo Fernández, con más de 20 años de carrera cada uno, se fueron a las duchas por un intercambio desmedido de palabras, y el Auriazul también perdió a Héctor Millán por aplicarle un codazo a un rival.
En ese contexto, los segundos 45 minutos generaban cierta expectativa. Tuyutí, que necesitaba ganar para llegar con chances de clasificar a la última fecha, dominó al dueño de casa en los primeros 15 minutos del complemento.
A los 5’ fue González el que terminó con el grito atragantado luego de un despeje de Mazzacote sobre la línea.
Las ganas de Santiago Verón, el empuje de Walter Quintana y el desequilibrio individual de Tomás González le dieron vida al equipo de Mario Ortiz, pero el fondo local prácticamente no tuvo fisuras pese al reordenamiento defensivo.
Pero entonces llegó una variante decisiva: Bernal mandó a la cancha al pibe Lautaro Cabral para marcar en el sector derecho del mediocampo y así le dio mayores libertadores ofensivas a Ulises Silveira, quien en cuestión de minutos dejó en claro que su hábitat natural es dentro del área.
A los 14’, Martínez probó de afuera, Ojeda dio rebote y el ex delantero de La Picada definió para el 2-0, y más tarde el propio Silveira capitalizó un muy buen pase al vacío, ganó en velocidad y cara a cara con Ortega no tuvo problemas para redondear la goleada.
Con el pitazo final llegó el esperado desahogo. Porque en un momento la clasificación estuvo en suspenso, pero a partir de la adversidad se vio un equipo decidido, con carácter y ordenado, que mostró su jerarquía y cumplió con el primer objetivo.
Fuente: El Territorio.



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