El «Colo» Daniel Vancsik trazó sus metas: se radicó en su Posadas natal, apunta a los Estados Unidos y desafía: “Quiero llegar a los Juegos Olímpicos”; para ello resaltó que trabaja duro con su equipo y que está convencido en lograrlo: “Hay que creer en uno y se puede lograr cualquier cosa”.
El sol invade de lleno en el Club Tacurú. Hace de las suyas y sigue, como dueño de la jornada, sin importarle en qué andan los que se animan a caminar por los respectivos hoyos de la cancha de golf. Dentro de ese grupo ingresa a escena un jugador que no pasa desapercibido. Que desde fines del año que concluyó decidió retornar a las raíces, a su lugar en el mundo…
Daniel Vancsik no se preocupa por el sudor que acumula producto del rato que lleva en juego con el fin de mejorar la precisión. Al contrario, bromea, dialoga con sus amigos que también practican con él e intercambia cuestiones del juego con Pera, su caddie, quien lo acompañó en los últimos torneos de la temporada pasada y se perfila para continuar en este calendario. “Este año vamos a estar juntos todo el tiempo y es mejor uno que te vea entrenar”, desliza en el mano a mano inusual con Más Deportivo, debido a que el diálogo se gestó en la recorrida por la cancha.
“Este año hice base acá, en Posadas, arranco en el PGA de las Américas (NdeR: el Open de Bucaramanga, Colombia) en febrero. Después un mes más de receso y de ahí seis o siete torneos seguidos”, adelanta el Colo quien acudió al trazo fino para diagramar su nueva etapa. Es que los últimos años en el Tour Europeo y el Challenge Tour terminaron con un sabor agridulce: recuperó el nivel por un lado; aunque por el otro, no logró el boleto al circuito más importante del Viejo Continente (el Tour) y los costos se hicieron cada vez más pesados. Por eso, su rendimiento en el PGA Latinoamérica será clave para decidir cuáles serán los pasos con el calendario avanzado, a pesar de que tiene su idea fija: “Le voy a encarar para Estados Unidos. Si arranco bien, siento que puedo ir al webcom (el segundo circuito en importancia después del PGA), es un cambio de aire, siempre quise jugar en Estados Unidos”, apuesta Vancsik, en cuya agenda también figuran competencias del TPG Argentina, el Abierto de Misiones (“me gustaría jugar”) y por supuesto, Madeira (Portugal) y Turín (Italia), donde se coronó en 2007 y 2009, respectivamente.
“Antes no se dio porque sentía que podía entrar el Tour Europeo de vuelta, ahora también, me siento mejor. Pero los costos del Challenge Tour son más caros que los del Tour Europeo, ganás mucho menos; y los últimos tres años fueron pérdidas. Todo nos salía el doble, fue difícil, entonces dijimos ‘vamos a encarar para acá’. Es una buena decisión, ya el año pasado queríamos encarar para acá… porque el PGA Tour es lo máximo”, resalta hasta ser más profundo en su análisis: “Si llego a entrar al webcom sería extraordinario, creo que se puede, estoy jugando bien, si logro mejorar en el green y tranquilizarme puedo llegar, estoy pegando muy bien”.
¿Las claves? Pasan por realizar hincapié en el approach y putter porque “ahí está el score”. El swing “ahora está automático, para ganar tenés que embocar, por más bien que juegues, para ganar tenés que embocar”.
Hizo parte física mañana y noche, pero ahora cambió todo a horario nocturno. La mañana y la tarde le dedica a practicar en el Tacurú, y dentro de poco vendrá el complemento con yoga, una disciplina que en los últimos años fue satisfactoria.
En Europa, “el nivel mejoró muchísimo, el año antepasado subió el presupuesto, viajé con el profesor, con todos, hicimos diez top ten y quedamos a nada de entrar al Tour. Y el año pasado, arranqué como nunca, y nos quedamos sin presupuesto, yo llevé lo palos, me quedé sin caddie, mi profesor dejó de viajar, estuve cinco meses sin él. Al nivel nuestro se nota mucho la diferencia y los chicos están jugando bien. Y hace unos años llevan a todos, está igual que el tenis: el coach y el preparador físico… y te cagan a pelotazos. La idea este año es conseguir alguna publicidad de acá, creo que se va a lograr”, analiza.
Es momento de dar vuelta la página, a pesar de que aún se entremezclan momentos recientes con lo que está por venir. “Me quedé con un sabor muy amargo, hice todo lo que pude dentro de lo que tenía. Y siento que estoy en mi mejor momento. Pero la otra parte es la que me está faltando. Nunca jugué al golf como estoy jugando ahora… pero si no tenés la otra parte… es como el Barcelona cuando se quedó sin técnico (sobre la salida de Tito Vilanova por enfermedad). Bueno, esto es lo mismo”, subraya.
Perita aporta algún concepto. Más allá de que su familia lo llama por Claudio “acá me conocen por Perita”, esgrime el caddie, quien subraya: “La cancha está fea”. Hay tiempo para tomarse un respiro durante la extenuante tarde, aunque también para profundizar conceptos.
“En Argentina fui el primer jugador en tener psicólogo, preparador físico y profesor. De golpe miro el Abierto de la República y todos los chicos de Argentina con preparador físico, psicólogo y profesor, digo, la pucha, qué bueno… Y yo estaba sólo con mi profesor. Ahí está la diferencia”, sintetiza para complementar: “Cuando gané en 2007 (Madeira) y 2009 (Turín) era todo un conjunto de cosas que era muy bueno. Hoy estoy muy superior a eso pero no tengo el equipo”, apunta Vancsik.
¿Sentís que se exige demasiado?
La exigencia es espectacular y la asumo, pero lo que me llama la atención es que de los 12 años que estoy en Europa nunca nadie me ayudó de acá. Y si te ponés a pensar, los deportistas de elite tienen todo un grupo de apoyo… Por ahí te juzgan mal o sin saber el nivel en el que estamos compitiendo. Por ejemplo, ahora quiero estar en los Juegos Olímpicos. Y si no consigo el presupuesto, imposible. Puedo ponerle – y le voy a poner- todos los huevos del mundo. Pero quién nos quita a los misioneros que uno nuestro vaya. Y encima, ya le gané a todos, entonces tengo dentro de mí algo que dice que puedo ganar. Dirán lo que quieran, pero está. Soy consciente de que si acá a dos años me dedico al mil por mil a esto, tengo esa chance. Hoy por hoy estoy preocupado. No quiero la plata de la publicidad para quedármela. Quiero para armar el equipo y solventar los gastos. Todos los años la vengo poniendo yo.
Para el 2014 el proyecto de pretemporada consistía en arrancar a las 7 de la mañana y terminar a las diez de la noche. “Y de golpe se me cortó todo, dije ‘muchachos, esto no tenemos, esto no tenemos, esto no tenemos’. Entonces, el tiempo que te sobra bien. Ahora se complicó pero aspiro a que algo vamos a tener. Estoy preparado para ir a cualquier lado, tengo 17 años de profesional, sabés cómo prepararte”.
Hay una motivación: relanzarse desde la tierra colorada, con sus seres íntimos más cerca, y con el pequeño Mateo de dos años en el Tacurú, “todos los días quiere venir. Hincha las pelotas, se levanta y está golf, golf, golf y tiene dos años!!!”.
¿Se puede dar?
Estoy en mi mejor momento, si logro ocuparme sólo de lo que tengo que ocuparme creo que sí. Si no, puedo ganar, estar ahí arriba, volver al Tour, pero no voy a llegar donde pretendo. Toda mi vida quise jugar el PGA, tratar de lograr un Major y ahora salió lo de los Juegos Olímpicos. Pero si no tenés un equipo… se puede lograr pero es más difícil. Si está convencido y cree en uno se puede lograr cualquier cosa.
Aportar desde la experiencia
Estar en la provincia “te cambia todo, viví 8 años en Buenos Aires y cuatro en Europa. Ahora la verdad, rearmás todo. Al club venía poco… Veo muchas cosas en que puedo colaborar desde mi lado y me va hacer bien. Ahora voy a tratar de aportar a la escuelita de menores, darle clases a los chicos, porque acá se perdió todo el golf infantil”.
E insiste en la idea: “Vamos a tratar de ir por todo Misiones a ver si podemos hacer más popular esto. Porque es el único deporte que a tu hijo lo dejás con el profesor y está bien cuidado; y las reglas hacen que salgan de la calle. Sería bueno explicar las razones, esto se hace una regla y lo manejás solo. Todas esas cosas quiero ver y estar en tu provincia. Después de 12 años estoy cansado de viajar decís ‘pucha no tengo nada’. Sí experiencia, Cabrera explotó a los 36, 37 años, entonces dentro de todo estoy muy bien si logro lo que quiero formar”.
Por Gilberto Pérez
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