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Isidro Benítez fue imparable en el Open argentino

La última jornada del 113º Visa Open (PGA Latinoamérica) era algo más que un trámite para el líder de la competencia tras tres rondas, pero lejos de confiarse estuvo el mexicano Isidro Benítez. El nacido en Puebla salió a definir el torneo a su favor y, aunque firmó una tarjeta de 70 golpes (su peor registro de los cuatro días), aprovechó que tanto Harry Higgs como Russell Budd, sus perseguidores, no rompieron los marcadores y levantó su primer título dentro de la órbita de la Asociación de Golfistas Profesionales.
Entre los argentinos, Paulo Pinto fue el mejor, cerrando quinto a 6 golpes del campeón. Por detrás llegaron Leandro Marelli y Ricardo González (ambos 8º), Estanislao Goya (13º), Augusto Núñez (16º), Andrés Gallegos, Facundo Villanueva y Jorge Fernández Valdés (20º), más Matías Simaski y Gastón Bertinotti (25º).
El misionero Francisco Ojeda cerró su actuación con la peor vuelta: 76 golpes (+4) y un acumulado de 293, en el 50º lugar de la clasificación.

“Estoy muy feliz de festejar acá mí primer título. Uno siempre sueña con este momento y por suerte, después de luchar mucho tiempo, logré cumplirlo. Me favoreció mucho el haber empezado bien la última vuelta, ya que en los primeros nueve hoyos pude golpear la pelota muy fuerte y con precisión. Todo lo que tiraba me salía, pero no quería confiarme. Sabía que para poder ser campeón debía seguir con el mismo ritmo de los tres días anteriores, así que traté de no perder la concentración. Fue un buen cierre, no tanto como en las vueltas previas, pero me permitió levantar el trofeo”, aseguró Benítez.

Tan simple como que la pelota ruede. Y la pelota de Isidro Benítez no solo rodó, sino que también buscó zambullirse lo más pronto posible en cada hoyo. El término «rodar» fue el que más utilizó este mexicano para explicar su victoria por demolición en el 113º VISA Open de la Argentina, lo que significó, a la vez, una decepción para un público que quería ver a un campeón nacional después de tres años de dominio norteamericano.
La carrera de un golfista es una montaña rusa: el trayecto puede no traer demasiadas novedades, pero de pronto llega ese abrupto instante de emoción y adrenalina. Hace tres semanas, Benítez había conseguido su única actuación destacada en el año al empatar el undécimo puesto del Perú Open. Hasta ahí, una pobre cosecha sobre 11 torneos jugados, con apenas seis cortes superados. Pero como el golf también son momentos, el oriundo de Puebla logró que su paso por la debutante cancha de Pilará Golf Club se convirtiera en un paseo triunfal. No solo obtuvo el prestigioso título en el séptimo Abierto más antiguo del mundo, sino que también sacó pasaje para jugar el
Open Británico de 2019, en Royal Portrush, Irlanda del Norte.
Fue tal el ritmo apabullante que dictó Benítez, que supo transformar el domingo de la definición en una disputa por el segundo puesto. Con esa marcha a todo vapor, en algún tramo de la vuelta alcanzó siete golpes de ventaja y finalizó con un score de 70 (-2) para un total de 270 (-18) y a tres de Harry Higgs y el canadiense Rusell Budd. Quizás, el campeón haya encontrado una inspiración en esta bonanza para el golf mexicano, que exhibe el gran presente de Abraham Ancer, flamante ganador del Australian Open, y de Gaby López, que disfrutó de su primera conquista en el LPGA Tour luego del último triunfo de la gran Lorena Ochoa hace 9 años. La feliz coincidencia es que Ancer también rescató un ticket para Royal Portrush gracias a su éxito en aquel certamen disputado en las afueras de Sydney.
Cada argentino que aspiró a la punta del Abierto terminó cayéndose víctima de su irregularidad y no se afirmó como candidato. Pudo haber sido Leandro Marelli en el arranque del torneo; luego Ricardo González, Tano Goya, Facundo Villanueva, Gastón Bertinotti y Paulo Pinto, al cabo el mejor de los nacionales con -12 y en el puesto 5º.
Pero Isidro Benítez se mostró inconmovible a lo largo de las cuatro rondas: ni un rastro de nervios pese a sus 19 años y una muy corta experiencia en el profesionalismo. Los músculos de su rostro tampoco se alteraron por el embate de Higgs desde el segundo lugar, sobre todo después del águila en el 14 que dejó al norteamericano a cuatro de la punta. En realidad, poco para desbaratar los sueños de este gran campeón, que ingresó de lleno en el top 60 de la Orden de Mérito del PGA Tour Latinoamérica y quedó con buenas chances en el Shell Championship de Miami, la última cita del calendario, que se desarrollará en Doral.

Fuente: La Nación y Olé.

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