El tradicional Cruce Encarnación – Posadas terminó con al menos dos muertos y varios desaparecidos. Roberto Zamparo salvó su vida de milagro, al igual que el profesor Colina y Julián Soler. Conmocionante testimonio de los chaqueños que participaban de la competencia.
Una dramática situación se vivió minutos antes del mediodía de este sábado cuando una verdadera tragedia en el río Paraná causó la muerte de al menos dos personas. Dejó otras dos hospitalizadas y cuatro desaparecidos.
Falleció el profesor Luis Sáenz, de 56 años, de Reconquista, Santa Fé.
León Seró habría fallecido, en tanto se busca al profesor, Mauro Bacigalupi.
La desgracia se produjo en el marco del tradicional Cruce del río Paraná, que disputaba su 80ª edición, perteneciente a la segunda fecha del Campeonato Misionense de Aguas Abiertas, que tuvo como punto de salida el puerto de Pacú Cuá, en Encarnación.
Cuando apenas se llevaban desarrollados 15 minutos de la competencia, -que lideraba el posadeño Facundo Briñóccoli, escoltado por Lucas Londero y la asuncena Tania Saposnic- Una embarcación arenera con dos barcazas, se encontraba en pleno trabajo, algo que no habría sido previsto ni por los organizadores ni por Prefectura paraguaya y argentina.
La potencia de succión del arenero, produjo un fuerte remolina que succionó entre ocho y diez nadadores y piragüeros por debjo de las barcazas de carga que estaban apostadas en esa zona.
Con la desesperación que lógicamente se apoderó de los propios competidores, organizadores y familiares asentados en el lugar, se decidió suspender inmediatamente la prueba y comenzar el rescate de los efectivos de Prefectura.
Así lo vivieron los chaqueños
Jorge Colina, entrenador de los chaqueños Julián Soler y Roberto Zamparo, conducía la canoa de apoyo junto con la hermana de este último nadador.
«Todo ocurrió muy rápido. Por suerte Julián (Soler) se escapó con el pelotón de punta describiendo una L por lo que pasó alejado de la zona donde ocurrió la tragedia. Pero el resto realizó un trazado oblicuo, aunque sin pasar cerca de esa embarcación. De pronto los nadadores se vieron succionados por la corriente hacia debajo de las barcazas y luego también las piragüas de apoyo», recordó Colina.
El entrenador de Regatas debió actuar con celeridad para ayudar a los demas nadadores pero protegiendo a la hermana del nadador que lo acompañaba en la piragüa, que también fue atraída por la potencia de succión del arenero.
Colina debió remar contra la corriente para alejarse de la zona y salvar la vida Manuela Soler y la suya.
El chaqueño Roberto Zamparo fue succionado con otra decena de nadadores.
«Decidí quedarme quieto… pensé que se terminaba todo… pero Dios no lo permitió. Primero me arrastró debajo de la barcaza y de golpe que la corriente me expulsó y pude zafar», fueron las pocas palabras del nadador de Regatas Resistencia.
Zamparo se mostró fuertemente conmocionado, ya que tras ser rescatado por la lancha de Prefectura, fue testigo del rescate del cuerpo sin vida del entrenador de Reconquista.
Fuente: Tribuna Diez.



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