«Nos cortaron las piernas”, manifestó Jorge Monzón, padre del nadador profesional Lisandro. Es que la pileta del CAPRI, única en la provincia que cuenta con las dimensiones adecuadas para entrenar, dejó de funcionar el viernes porque no pueden costear los gastos que implica su mantenimiento.
Lisandro Monzón está dentro del equipo federado del CAPRI, ahora ya no tiene lugar donde entrenar. Su padre contó que la pileta del club funcionó hasta el último viernes.
Detalló que mantener la pileta cuesta unos 25 mil pesos mensuales y el club ya no puede afrontar estos gastos.
Es la única de la provincia que cuenta con las dimensiones adecuadas, requisitos de profundidad y demás requerimientos que tienen las piletas de competición.
Jorge Monzón que forma parte de la comisión directiva del Club manifestó que se redujo considerablemente el aporte de los socios y esto impide que se pueda mantener la pileta.
Solicitan ayuda para continuar y consideró que “los políticos deberían entender que esto es una inversión”.
(La Mesa Grande)
Jul 17




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