Se cumplen dos años de la tragedia del Paraná

Se cumplen dos años de la tragedia del ParanáEste lunes se cumplirá un nuevo aniversario del drama que envolvió a la sociedad misionera en 2010. Hablan los que dejaron padres, hijos y hermanos en el río. La esperanza de que la investigación arroje responsables.
Sonrisas. Las ocho fotos sobre el mármol los muestran alegres, enérgicos, efusivos, apasionados, llenos de vida. Eternos. Sus rostros miran hacia el río para siempre, como un enamorado que no puede dejar de apreciar a su amada y daría la vida por ella.
El monolito de la plazoleta “Deportistas del Paraná” dice mucho más de lo que parece a simple vista. Es un homenaje a las víctimas de la Tragedia del Paraná, pero también un símbolo del amor y el respeto que le profesaban al río los que ya no están.
Y es también el punto de encuentro obligado para las familias, que mañana volverán a reunirse en un nuevo aniversario de la dramática jornada. Se cumplirán entonces dos años de aquel fatídico sábado 16 de junio de 2010 en el que perdieron la vida Luis Saide (56), Víctor Sessa (36), Fernando Solé Masés (12), Sebastián Ruzecki (19), Nicolás Levequi (14), Eugenio Seró (59), Mauro Bacigalupi (28) y Manuel Leiva (57).
Primera Edición reunió a los familiares de las víctimas en el lugar donde se llevarán a cabo los homenajes y registró las sensaciones de los que perdieron padres, hijos y hermanos en el Paraná. Todos dejaron en claro que sigue la búsqueda de justicia para esclarecer responsabilidades en el hecho y el pedido de memoria para que no se olvide el hecho, pero principalmente para que no se repita.

El legado del “León”
La que rompe el hielo en esta oportunidad es Liliana Seró, reconocida antropóloga y hermana de Eugenio “León” Seró, el “profe” de educación física que dejó la vida en esa mañana de enero de hace ya dos años atrás.
Seró era un reconocido nadador y había unido cerca de medio centenar de veces las costas argentinas y paraguayas. Además, era un apasionado y un defensor del río que finalmente se lo llevó para siempre.
“El recuerdo de mi hermano permanece en el corazón y en el sentimiento de todos los que lo quisimos”, cuenta Liliana emocionada, y añade que el carisma de “León” les dejó a ella y a sus seres queridos un legado que pretende cumplir: “el mejor homenaje que le puedo hacer como hermana es defender lo que el siempre defendió, que fue el río”.
¿De qué habla la mujer? De la lucha constante de Seró por mantener la naturalidad de los cauces de agua como el Paraná. Es que el profesor sabía que la mano del hombre terminaría por “matar” al río.
“Mi hermano cada vez que llegaba, pedía que no se contamine más al río. Creo que tengo que seguir con ese legado que nos dejó. El río está muy herido, así como estamos nosotros, los familiares”, reflexiona Liliana, y hace extensiva esa preocupación “al Iguazú, al Uruguay y al resto de los cursos de agua. Ese es el mejor homenaje que le puedo hacer a ‘León’”.
Seró, como todos, sabe quién está detrás “de que el río esté en estas condiciones, contaminado, que se multipliquen enfermedades como la leishmaniasis o el dengue, que se están cobrando vidas”, y marca distancias con el objetivo por el que peleó su hermano tantos años, “que era el deporte para todos, la posibilidad de disfrutar del río; pero eso ya no existe más”.
Detrás de las lágrimas de la mujer se esconde toda una comunidad educativa y deportiva que sigue sin poder digerir la trágica muerte de uno de sus referentes. Es que “León” era un ejemplo a seguir.

Un gran luchador
Enrique Ruzecki está sentado solo en uno de los bancos de la plazoleta, mirando al río. La imagen es conmovedora y elocuente: el tiempo no hace milagros y él tampoco logra recuperarse de la fatalidad.
“A Seba lo recordamos con mucho orgullo y cariño, porque le ‘puso el pecho’ a las cosas difíciles. Por eso lo recordamos con alegría, porque sabemos que el no nos querría ver tristes”, dice Ana María, la esposa de Enrique y mamá de Sebastián, otra de las víctimas.
“Sebita” había nacido con problemas de crecimiento, pero eso no le impidió desarrollarse y tener una vida normal junto a sus padres y Nicolás, su hermano. En ese “mano a mano” con el destino, Ruzecki encontró en la natación la manera de torcerle el brazo a los problemas. También intentaba completar la 80 edición del tradicional “Cruce del Paraná” cuando el río se lo llevó para siempre.
“Como dijo alguien alguna vez, Sebastián plantó una bandera de lucha en el corazón del Paraná, peleando por sus ideales. Lo extrañamos, pero sabemos que está con nosotros. Aunque no lo veamos, sentimos su presencia”, señala la madre del joven.
El padre de “Sebita” sólo rompe el silencio para contar que tiene fe en la Justicia, pero pide celeridad: “Sabemos que hay responsables, pero nosotros no podemos decir tal o cual persona, es la Justicia la que tiene que dictaminar. Nosotros confiamos, porque hubo avances, así que seguimos esperando”.
Finalmente, el que toma la posta es Nicolás, quien asegura que “donde quiera que esté, Sebita puede estar tranquilo, porque nosotros vamos a seguir peleando por justicia y no vamos a desvirtuar nuestro pedido”.

Sueños perdidos
Nada cambió en la mirada de Ricardo Levequi, el papá de Nicolás. Como hace un año, sigue con los ojos apuntando con fuerza al interlocutor, quizá buscando una respuesta a tantas preguntas.
“Ya son dos años sin Nico. El 21 de enero tenía que cumplir 17 años, este año tenía que terminar la secundaria. Me acuerdo que el tenía la perspectiva de seguir estudiando”, recuerda, y afirma que con la muerte de su hijo, “se acabó un vida importantísima, pero no sólo para su familia, sino también para la sociedad”.
Entre sueños y recuerdos, Ricardo evoca esa ilusión que Nico tenía: “A sus catorce años el ya sabía lo que quería hacer. Decía que iba a representar a la Argentina en canotaje, y hasta incluso le decía a su abuela que él iba a recorrer el mundo con el deporte y que ella lo iba a acompañar”.
No hay respuestas para Levequi. Ni tampoco forma de recuperarse del golpe que significa la pérdida de un hijo. “Uno no se puede recuperar jamás. En los cumpleaños, en las fiestas de fin de año, siempre nos falta Nico. Era un chico muy capaz, lo hacía todo con ganas de aprender, era un buen compañero y un buen amigo”, se lamenta su padre.

Lo siguen esperando
Aurora Leiva habla pausado, con temblor, al borde del llanto. La embarga el recuerdo de Manuel, su padre, la última víctima que entregó el río después de tragárselo, el 5 de febrero de 2010.
“Nos hace falta, era el jefe de la casa, los fines de semana eran de él, porque llegaba el sábado y nosotros esperábamos a que llegue con sus bolsas, con el asado. Ahora todos nos quedamos esperando, nosotros y sus nietos, pero los fines de semana pasan y el nunca llega”, sufre la hija del “Negro”.
A su lado asiente con el mismo dolor Valeria, otra de las hijas de Leiva, quien se mantuvo firme durante los veinte días que duró la búsqueda del cuerpo de su padre. “Estamos creyendo un poco más en la Justicia, porque fueron muchos a declarar y vemos que la causa avanza. Ahora nos queda esperar, seguir pidiendo justicia y que todo se resuelva”, dice con ilusión.
Abriga esa esperanza en el recuerdo que tienen sus hijos sobre “el abuelo”, que prácticamente hacía de entrenador personal de sus nietos y fue quien les inculcó el amor al deporte.

El héroe del Paraná
Mauro Bacigalupi era alguien especial. Desde chico supo abrazar el Paraná y no tardó en desentrañar todos sus secretos. Esa mañana no debía estar ahí, pero lo convencieron y él fue para ayudar. Terminó salvando varias vidas, pero perdió la suya.
Su familia lo extraña y Franco, su hermano, dice que más allá del tiempo, “todo parece que fue ayer. Se lo recuerda en cada minuto del día, siempre uno piensa algo sobre él, y es entonces que se hace difícil. Es una parte grande de nuestras vidas que se fue sin saludarnos, y esas cosas duelen, sabiendo que él dio la vida por mucha gente”.
“Por eso pedimos que se investigue, para que se sepa que pasó. Eso nos va a ayudar a calmar un poco este dolor. Mucha gente no se da cuenta de la magnitud que significa no poder ver nunca más a un familiar”, sintetiza el actual director de Seguridad Acuática de la comuna posadeña, un cargo que seguramente tendrá un doble significado para él tras la experiencia.
Luciana, su hermana, y sus padres, Antonio y Laura, reflejan la esperanza depositada en la Justicia (ver nota relacionada) y sostienen que “la causa está avanzando”, aunque reconocen que “todo se fue estirando y a uno lo llena la ansiedad por que se sepa la verdad, para que no existan más injusticias”.
Los ocho enamorados del río miran fijo hacia adelante. Siguen ensalzados con la belleza y lo imponente del Paraná, el mismo que les quitó la vida. Pero ellos, desde algún lugar y dueños de un amor correspondido, parecen haberle perdonado todo de una manera prácticamente inentendible para los que siguen sufriendo acá abajo, en la tierra. A ellos sólo les queda seguir pidiendo por justicia y memoria, un clamor que no prescribe.

La mañana más difícil del deporte misionero
La tragedia se desató el sábado 16 de enero de 2010, alrededor de las 10.30. Unos diez minutos antes, un centenar de nadadores partieron de un club encarnaceno con destino a la costa argentina, más específicamente en el club del Instituto del Seguro.
La idea era unir los dos países a través del río en lo que sería la ochenta edición del tradicional “Cruce del Paraná”, una prueba que se realizaba desde hace más de medio siglo.
Los nadadores salieron desde Paraguay y cuando transitaban la mitad del recorrido fueron arrastrados por la corriente hacia dos barcazas sojeras que se encontraban ancladas en aguas paraguayas.
Entonces, sobrevino la tragedia. Hubo varios sobrevivientes, pero las ocho víctimas fatales desaparecieron de la superficie y sus cuerpos fueron apareciendo con el correr de los días y gracias al esfuerzo de sus propios compañeros.
Saide apareció ese mismo día, Sessa y Solé Masés al día siguiente y Ruzecki el 18 de enero. El 19 fue encontrado el cuerpo de Levequi, el 20 el de Seró, el 27 de enero el de Bacigalupi y recién el 5 de febrero los rescatistas hallaron a Leiva. Desde ese día, la prueba no volvió a llevarse a cabo.

Una carta para Mauro Bacigalupi
Amigos, compañeros y alumnos de Mauro Bacigalupi acercaron a Primera Edición una emotiva carta para honrar su memoria, a dos años de su trágica muerte.
La misiva está firmada por el equipo de competición de canotaje del club Pirá Pytá de Posadas, que decidió homenajear y recordar al docente en una fecha tan particular como la que será mañana, cuando se cumplan dos años de la Tragedia del Paraná, que acabó con la vida del experimentado hombre de río.

“Hoy -por mañana- se cumplen dos años se te extraña…

…por haber sido un verdadero deportista, entusiasta e impulsor del canotaje en Misiones.

…por haber sido un representante digno y destacado a nivel nacional e internacional.

…por haber sido el amigo de todos.

…te extraña el río Paraná.

…te extrañan las embarcaciones que tripulabas con alegría.

…te extrañamos nosotros, tus amigos, en las rondas de mate que curiosamente se terminaron.

…extrañamos tu llegada al club con esa risa franca y ese empuje que te caracterizaba, contagiando a chicos y grandes.

Pero por sobre todas las cosas, extrañamos fundamentalmente la calidad de persona que fuiste a lo largo de tu corta vida y de los inolvidables y maravillosos años compartidos.

¡¡¡Se te extraña, Mauro!!!”.

La carta está firmada por Damián Cardozo, Mauricio Cardozo, Ángelo Flematti, Mauricio Magiolo, Hugo Ducret, Emilio Ducret, Luisa Ducret, Julián Rodríguez, Laura Echopp, Pablo Echopp, Agustina Benesch, José Bonini, Juan Flores, Lucas Rodríguez, Romina Schezaw, Horacio Nacke, Eugenio Blabesel, María Yerro, Facundo Cardozo, Enrique Altman, Valeria Álvez, Eduardo Arriola, Gastón Aponte, Gabriel Viani, Marcelo Zembruski, Rosana Durán, Cristian Klenzi, Daniel Klenzi, Sebastián González, Gastón Duarte, Claudio Colombo y Adrián Palamarchuk.

“Buscamos tener un panorama completo sobre lo que ocurrió”
El fiscal ad hoc Juan Andrés Stuber comentó la actualidad de la causa que investiga el fallecimiento de los ocho deportistas en aguas del Paraná.
“Ya hemos solicitado varios informes a diferentes áreas, más que nada testimoniales a los deportistas que sobrevivieron a la competencia y a los efectivos de Prefectura que estuvieron trabajando ese día”, relató a este medio el letrado, quien aseguró que el objetivo principal pasa por “tener un panorama que sea lo más completo posible sobre lo que ocurrió ese día, es decir, cruzar todos los relatos y formar una idea cabal, cerrar ese rompecabezas”.
Stuber confirmó que también se pidieron informes a la Armada Paraguaya y se libraron exhortos diplomáticos a Paraguay para que lleguen a las oficinas de la empresa responsable de las barcazas, junto con solicitudes de informe a la fiscalía encarnacena, que fue la primera en trabajar en el tema.
Por otra parte, el fiscal confirmó que la causa está caratulada como “homicidio culposo e incumplimiento de los deberes de funcionario público” y que una vez que se levante la feria judicial se continuará con el trabajo para seguir sumando elementos al expediente.
Mientras tanto, los familiares y amigos de las ocho víctimas de la trágica competencia siguen esperando por justicia y depositan la esperanza en esta nueva investigación.

Fuente: Primera Edición.

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