Priscila Wietz se tiene fe para los Juegos de Río

Gustavo Breitenbruch, Priscila y Marcela Báez en la piscina de CAPRI, donde comenzó la historia de la nadadora (Foto El Territorio)

Gustavo Breitenbruch, Priscila y Marcela Báez en la piscina de CAPRI, donde comenzó la historia de la nadadora (Foto El Territorio)

Posa para las fotos con soltura, tal vez porque el agua es ya parte de su ‘hábitat natural’, pero cuando llega el momento de hablar abre sus ojos azules y riendo suelta un “no me filmen” que despierta risas; y rápido advierte “ah, cierto que es para el diario”.
La timidez le dura poco. Priscila Wietz (13) se va soltando y llega a la confesión que la describe como nadadora: “No veo lejos el hecho de llegar Río de Janeiro”. A pura garra, en tan solo un año logró lo que a muchos le lleva varios, y en su debut en los Nacionales Evita, realizados en noviembre en Mar del Plata, logró cosechar cuatro medallas para la provincia.
Rodeada por su gente, Priscila se divierte con sus compañeros posando para las fotos en la pileta de Costa Delfín. Se ríe, se suelta y no siente la presión de ser la nueva “joya” de la natación.
“Comencé a los 6 años en el Club Itapúa con Luis Solé Masés y unos años después fui a probar en el CAPRI con el Colo Breitenbruch, que me observó unos días me dijo que crezca un poco más y que vuelva. Este año regresé y me preparó para los Evita”, detalló Priscila lo que fueron sus inicios para llegar a las medallas.
“Tuvimos un entrenamiento muy fuerte y exclusivo. Con ese trabajo el entrenador se dio cuenta que yo podía dar mucho. Después tuvimos los regionales y en Apóstoles, el último clasificatorio, me fue muy bien y pude ir a los nacionales”, contó.

Estreno soñado
Como ella misma describe, solamente el hecho de tener el ‘boleto’ en mano para las instancias nacionales con los mejores nadadores del país fue una “sorpresa” y eso solo sería el comienzo de lo que se sellaría con podios.
“Me sorprendió mucho, yo pensaba que no iba a clasificar y cuando estábamos en el colectivo dije ‘esto va ser genial’ y después cuando volvíamos decía ‘cómo pasó rápido’ y ni hablar de que logré sacar dos medallas individuales”, expresó la entretenida adolescente.
En La Feliz, Priscila ganó presea de plata en 100 metros Espalda y bronce en 50 Espalda, sumado a dos podios en postas.

Mente ganadora
Con una energía contagiosa, Priscila no piensa mucho cuando se le pregunta cuál es ese ‘plus’ que la hace resaltar en el agua: “Siempre tengo en la mente que voy a ganar y que nadie nada mejor que yo porque sino, te tirás abajo y nadás más despacio”, destacó.
Luego recordó que esa sensación que le dio su primer trofeo fue también clave para seguir motivada. “En el Itapúa gané un premio y lloré de la emoción porque estaba muy feliz y quise seguir en ese camino. Después me pasó algo parecido este año cuando tuvimos la primera competencia en el CAPRI y saqué medalla de oro en todas las pruebas que gané, son sentimientos relindos”, describió.
En su ‘impasse’ en la natación -nadó de más chica y luego abandonó por un tiempo- la posadeña también realizó otras disciplinas.
“Siempre hice gimnasia artística y rítmica pero había poca organización y volví a la natación, me motivé de vuelta y seguí. Yo iba a probar nomás a ver si me gustaba nadar de vuelta y me di cuenta que era lo mío y me dije ‘yo me quedo acá’”, señaló la nadadora.

Verse y gustarse
En plena etapa de adolescencia, salir en los medios genera nuevas sensaciones para Priscila que describe como “increíbles” pero también está la parte de hacerse conocida que le resulta extraña.
“Muchas veces me dijeron que soy agrandada porque hago natación y salgo en los medios, que al principio me resultó raro, pero yo no le doy importancia a lo que dice la gente y sigo con el deporte. A mí no me interesa la opinión de los demás. Me influye solo lo positivo”, expresó.
Y luego detalló cuando vio por primera vez su foto en el diario: “La vi y dije ‘bueh salí en el diario, qué copado’ y me quedé refeliz. Aunque por otro lado decía ‘nooo, que fea que salí en la foto’ pero verme fue increíble, fue genial eso”.

Un camino familiar
Para Priscila el deporte es un habitué en su familia; sus tíos Enrique y Patricia Sand marcaron el camino con destacadas actuaciones y hoy son espejos para su sobrina.
“Generalmente en todos los deportes que yo hice mi familia siempre estuvo al lado. Mi tío, por ejemplo, salió mejor deportista en el Liceo Storni y mi tía hacía aguas abiertas y fue premio Rosamonte 85”, recordó.
“En la familia siempre se hizo alguna disciplina”, agregó.

Sueños olímpicos
En pleno ciclo olímpico de cuatro años para la llegada de Río de Janeiro 2016, Priscila cuenta que no ve “muy lejano estar en Río, estoy dispuesta a entrenarme y mantenerme en este estado”, dijo muy convencida; y en cuanto a números para la cita ya tendría 17 años y no sería un sueño imposible si antes se dan los pasos correctos, con la ayuda necesaria.
Pero a la hora de pensar en competencias concretas e inminentes, la posadeña tendrá en este 2013 los Regionales, para después cerrar con los Evita, en lo que será su último año, y dar el paso hacia los federados.
“Fue todo muy rápido para mí pero estoy contenta; el nivel al que llegué es muy alto y me sorprendió mucho. Este año, espero poder sacar medalla de oro en los Evita, después pasar a los federados e ir a los nacionales, eso me entusiasma mucho”, señaló Priscila, un diamante en bruto encaminada a brillar.

Fuente: territoriodigital.com

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