
Palabra mayor. Marión trabaja junto al «Colo» Breitenbruch y espera poder “dejar una marca en los chicos” (Foto: Marcelo Rodríguez, El Territorio)
Con 16 años de carrera, la ex nadadora misionera hoy sigue ligada al agua. “Es un lazo tan profundo que no se puede romper”, señaló. Es que Marión volvió a su “casa” y trabaja, junto a Gustavo “Colo” Breitenbruch, con la escuela y el equipo de natación del CAPRI, que la vio nacer como la excepcional nadadora que supo ser junto a la selección nacional, cuya experiencia vuelca hoy en los niños de una manera especial.
“Me tira el agua otra vez. Nadé 16 años de mi vida, di vueltas en esta ‘pecera’ y hoy de nuevo estoy dando vueltas pero al costado de la pileta y a los gritos! (risas); pero aprendo con los chicos, con ellos los libros de las clases teóricas se te queman”, resaltó.
Es que la posadeña se encuentra cursando en Posadas el tercer año de la carrera del profesorado de Educación Física, tras cursar casi cuatro años de Arquitectura en La Plata, pero destaca que hoy está “feliz con la decisión de volver y de hacer lo que me gusta. Si yo no tomaba esta decisión iba a ser la arquitecta más ‘pobre’ y fracasada del mundo porque no era lo que yo quería.”.
“En La Plata, y cuando iba avanzando la carrera, me di cuenta que no era lo que yo quería, no me veía mucho tiempo sentada, a mí me gusta estar más en relación con la persona, el poder dejar algo útil, una marca”, explicó.
Y agregó que “lo que yo siempre quise fue transmitir lo que el deporte fue para mí y también con la experiencia que tengo entrar desde otro lado. Entonces dije ‘bueno, qué hacemos Marión’. Extrañaba la pileta, siempre quise estudiar educación física pero el tema de elección de carreras, cuando uno es muy chico, no lo tiene muy claro; mis padres no estaban de acuerdo tampoco, pero tomé coraje, dije basta y después de tres años volví”.
El regreso costó, pero Marión está acostumbrada a luchar por lo que quiere, y fue así que su felicidad contagió a su nucleo familiar que en principio no apoyaba la idea, pero “no me importó; mi tía me apoyó, el Colo (Breitenbruch) me apoyó; él siempre fue un padrino, padre y psicólogo (risas); y le metí fuerza y no me arrepiento. Hace tres años que estoy feliz de elegir este camino”.
De alumna a profesora
Hace dos años, la ‘pecera’, como le gusta a Marión llamar a la pileta, la tiene en el borde dando indicaciones a sus alumnos con la idea de dejar ‘algo’ en sus vidas.
“Queremos que sea una natación inclusiva, que todos puedan nadar bien, somos clave en la estimulación y desde ahí me siento muy cómoda porque sé lo que los nadadores están viviendo, la presión o ese momento en el que le están quemando las piernas, que tienen ganas de vomitar, porque no es fácil; pero también me doy cuenta cuando no me están mintiendo y sé lo que hay que hacer para llegar también”, rescató.
Y añadió: “Lo que siento es increíble, veo a mis alumnitas de 4 años. Lo que el agua te da es justamente eso; viene un padre y te da la responsabilidad de su hijo, la vida del nene. El agua no es cualquier cosa, cuando te das vuelta se te hunde un nene y empieza a tomar agua y ahí te das cuenta la confianza que te tienen y cómo los chicos se te ‘prenden’ y me gusta mucho, es lo que me devuelve la natación.
Estando “del otro lado” al preguntarle a la ex nadadora si se arrepiente de algo ella lo piensa, pero rescata: “Se hizo lo que se pudo, eran otras épocas, hoy se sabe mucho más. En ese momento pensábamos, junto a Lisandro (Monzón) y Gonzalo (Acuña)- el trío de la época de oro de la natación provincial-, que lo que hicimos no era como gran cosa, no lo dimensionábamos y hoy veo cómo le cuesta a los chicos y digo ‘no era fácil llegar tan lejos’, para nosotros era normal ganar y hoy estoy orgullosa”.
Claro que no era fácil, levantarse a las 5 a entrenar antes de ir al colegio, faltar a cumpleaños y dejar la vida de un adolescente ‘normal’ al costado, en la parte social, es algo con lo que hay que lidiar si se esperan los resultados ideales en la alta competencia.
“Hoy le digo a los chicos que yo no vengo por mí, lo que nadé ya nadé, lo que gané, gané y ya está: lo que les hago entrenar es para ustedes. Acá estamos todos siguiendo un mismo sueño y me pongo a pensar y le agradecí al Colo Breitenbruch porque es increíble lo que hacía por nosotros. El primero en estar a las 5 de la mañana era él”.
Sus campeonatos nacionales y sudamericanos ganados representando a la Argentina son y serán parte de su historia, pero lo que Marión quiere que sus pupilos entiendan es que lo importante es lo que ganó de sus experiencias y que la hacen una persona sana.
“Lo que uno ganó, las medallas, los artículos del diario en donde te nombraron, las marcas que uno hizo… de todo eso uno se olvida; porque las medallas y los trofeos los tengo en cajas, los artículos del diario se pusieron amarillos y hasta la gente se olvida que uno nadaba y lo que te queda es los lazos que estableciste con el deporte, los lugares que conociste, la gente de la que eternamente te vas a acordar y sentirse bien con su cuerpo y cabeza, estar sano. El éxito tiene que ser medido por los valores y uno no va por la vida mostrando las medallas y diciendo ‘mirá lo que yo hice’”.
Para Marión “no hay que concentrase en la medalla ni en los resultados”, para ella el éxito viene de otro lado. “Es el esforzarse en superar tu marca, no implica ganar medallas de oro. Siempre que des lo mejor de vos y te acostás y decís ‘hoy di todo lo que pude’… ahí ya ganaste. Los resultados van llegando solos; hay que cambiar la mirada, preguntarse ‘¿me divertí, aprendí algo hoy, bajé mi marca, hice lo necesario para que me vaya bien? Y si diste lo mejor y no te fue bien; bueno, ajustaremos las tuercas pero ser exitoso; es disfrutar de lo que uno hace”.
Tiene sucesoras
La natación en el CAPRI está en un momento muy positivo en cuanto a las figuras que van surgiendo y justamente la sorpresa va de la mano en que son las mujeres las que están pisando fuerte, algo que enorgullece a su profesora.
“Tenemos un buen semillero, se oxigenó todo y las mujeres vienen fortísimas, como Astrid Olmedo, Oriana Duarte, Antonela Cabrera, Luz Encina y Victoria Latorre, que son nenas que vienen desde abajo, de la escuelita, y que hoy les está yendo muy bien a nivel nacional”, explicó.
La figura de la mujer siempre se vio en el rol de lucha por ganarse un lugar a la par de los hombres, algo que hoy se refleja con presidentas tomando la rienda en distintos puntos del planeta pero que costó y en la natación también se observa.
“A mí me cuesta mucho separar al hombre de la mujer, yo me crié con los chicos. Yo era ‘uno’ más, entrenamos a la par, claro que el hombre tiene más fuerza pero es una cuestión de prejuicio social, que hay que desterrar. Acá Astrid (Olmedo) le gana a los varones, nadie quiere entrenar con ella. Uno de estos casos se vio reflejado en la figura de José Meolans, que fue campeón mundial pero a nivel deportivo una medalla olímpica pesa mucho más, y Georgina Bardarch no tuvo el reconocimiento o el apoyo que tuvo Meolans a nivel sponsors. Como que el hombre vende más”.
Marión también ve que sus pares deberían tal vez hacer una introspección: “Es histórica la mujer en la lucha pero hoy estamos a la par en muchas cuestiones, tenemos hasta presidentas, así que también es una cuestión nuestra y si vos te tirás a ‘pancha’… al ‘paga él’, al ‘esto no puedo hacer, que lo haga un hombre’, y bueno… En mi casa mi papá me enseñó a hacer todo, a hacer conexiones eléctricas, yo manejo tornillos, tarugos y taladro, porque mi papá nos preparó para no necesitar del otro, para que siempre uno tenga conocimiento”.
“Cuesta lidiar con ser un ejemplo”
Por estos días, figuras mundiales como el nadador Michael Phelps, mayor ganador de medallas olímpicas de la historia, o Ian Thorpe, otro destacado atleta que llevó a la natación a estar en boca de todos, atravesaron momentos duros post competencias y Marión tiene una mirada de lo que pudo ocurrirles después de llegar a lo más alto de la competencia y volver a ser ‘uno más’ del montón.
“Uno está tan comprometido con uno que no se permite casi nada, ni salir, cumpleaños, amigos… nada, porque tiene que entrenar y entrenar sólo mirar una línea bajo el agua. Y después te das cuenta que tenés 18 años y no socializaste como el resto y te encontrás con un golpe de realidad”, marcó.
“Después tu organismo es como virgen en muchas cosas. La persona es humana y se puede relajar de más y hoy Phelps dijo basta, se dio cuenta que tenía un problema y va a tratarse con el alcohol. El deportista no es una máquina. También queremos salir, tener pareja, ser lindos, que el vestido nos quede bien y responder a todas las presiones sociales, pero no, hay veces que no podés lidiar con ser el ejemplo”
Para finalizar, la posadeña rescató que a sus alumnos les recuerda que “todo con una medida justa está bien. Uno no está preparado para el mundo somos ‘pecesitos’ que damos vuelta, vuelta y vuelta en la pecera y de repente “pum” saliste y te das cuenta que el mundo es diferente, que le calienta poco a los otros los metros que nadaste. Lo peor es que no hay victoria sin derrota, por eso es fundamental el acompañamiento de los padres”.
Así la alumna prodigiosa del CAPRI hoy camina por el borde de la pileta con metas claras, con la seguridad que le da la experiencia y con caminos recorridos que la siguen haciendo campeona.
Marión Báez Breard
Edad: 25 años
Fecha de nacimiento: 30-01-1989
Estudios: Cursa el tercer año del profesorado de Educación Física en el Montoya.
Logros destacados: Campeona Argentina, Sudamericana y de la Copa Austral.
Hace dos años entrena a la escuela y al equipo competitivo del Capri.
Su carrera deportiva duró 16 años.
Fuente: Roxana Ramírez, El Territorio.



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