Calor sofocante, ruido de pelotas picando, gente entrando y saliendo y padres buscando a sus niños era el marco de la espera para la charla con el entrenador de la selección argentina de natación en el Club CAPRI.
Con una sonrisa, Orlando Moccagatta, Tato, como se lo conoce, se presenta, busca una silla y se alegra de que un ventilador grande esté prendido. “De esos ya no hay más”, dispara sentado y rodeado por el entrenador del Capri, Gustavo Breitenbruch, y Matías Flores, encargado de la coordinación provincial del plan del Enard con vistas a los Juego Olímpicos de la Juventud Buenos Ares 2018.
Predispuesto a hablar de su pasión por el agua y los proyectos venideros, destaca que son hechos que le entusiasman. Moccagatta se suelta, habla sin prestar atención al grabador y cuenta a qué se debe su visita a la región NEA, y con el paso de la entrevista se emociona al hablar de quien fue su pupilo, José Meolans, y rescata el biotipo de los nadadores misioneros, a los que los que define como piedras preciosas por pulir.
“Estoy al frente de un plan que va mas allá de la captación de talentos en todo el país, porque es un proyecto a largo plazo; claro que el disparador son los Juegos del 2018, pero la intención es el desarrollo federal de la natación”, resaltó.
Actualmente, desde la Confederación Argentina de Deportes Acuáticos, el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Enard), la Secretaría de Deportes de la Nación y el Comité Olímpico, lo que se pretende es una reestructuración conceptual del deporte y poder llegar a todos los rincones del país “para poder crear una red de comunicación con los entrenadores y llegar así a los deportistas”.
La financiación de este plan está a cargo del Enard, al que Moccagatta ve como “un pilar importante para el desarrollo del deporte argentino en los últimos tiempos”.
El NEA fue la segunda región que visitó el entrenador nacional viendo a los nadadores vinculándose con los profesores, ya que justamente -tras su breve visita a Posadas- se trasladó a Corrientes para estar presente en la última fecha del Campeonato NEA de la disciplina desarrollada en el Club Regatas y a la que acudieron los mejores talentos de Misiones, Chaco, Formosa y el anfitrión.
Y tras la competencia, se reunió con los entrenadores para alinear las bases del plan nacional para la cita en la capital del país dentro de cuatro años.
De todas maneras, según su rica experiencia, Moccagatta expone que esta camada de nadadores tendrá su mejor rendimiento en los Juegos Olímpicos del 2024 ya que van a tener entre 23 y 24 años, lo que llama “la edad ideal para entrar en el alto nivel internacional”.
Misiones tiene historia
“A Misiones le tengo confianza por tres elementos clave; primero, porque en la provincia hay un excelente biotipo que va muy bien con la natación; segundo, porque hay entrenadores capacitados y apasionados; y tercero, porque tiene historia en la natación, y muy reciente, con nadadores de gran nivel internacional, y ahora con un semillero que marcha muy bien”, destacó el entrenador nacional.
También tuvo palabras para uno de los mejores nadadores que dio la provincia: “Acá no falta capacidad, yo soy uno de los grandes admiradores de uno de los chicos, de los que tenía una perspectiva maravillosa que es Lisandro Monzón, impecable desde lo técnico y un pibe extraordinario. Con él tenía muchas expectativas, pero la vida lo llevó hacia otro lado rumbo y también es normal que estas cosas pasen”.
El vacío comienza a llenarse
Tras una etapa dorada de la natación encabezada por los cordobeses José Meolans y Georgina Bardach, que culminó allá por el 2008, hubo un vacío muy grande en la natación que hoy quiere empezar a recomponerse.
“Fue una generación de oro que también la integró Sergio Ferreyra, nacido en Misiones, y Eduardo Otero, entre otros, que logró cosas inimaginadas. Ese grupo que salió 10º en un campeonato mundial logró algo histórico e irrepetible, dejó un vacío muy grande y faltó el recambio apoyado por una política de Estado para seguir desarrollando el deporte formativo”, explicó Moccagatta.
Ahora, en el último Sudamericano, realizado en Mar del Plata, en los primeros días de octubre, ya se vieron nuevos nadadores, con marcas muy buenas, y eso entusiasma para el nivel internacional que se espera en la Argentina.
“Supongo que va a salir de este programa a futuro, en unos 10 años, porque para hacerlo bien los procesos deportivos deben hacerse a largo plazo; hay que respetar los tiempos y trabajar con chicos en formación tanto en la parte pedagógica como en la biológica”.
“No hay centros de alto rendimiento”
Su carrera como entrenador lo llevó a Moccagatta a viajar y trabajar con la mejor tecnología en natación en distintos países, y ante la pregunta de si Argentina está a la altura para sostener con infraestructura a grandes nadadores, fue contundente. “En el país hay lugares con esos nombres pero no son centros de alto rendimiento”, dijo.
“Todavía no tenemos un centro de alto rendimiento. Lo que más se le acerca es el Cenard, pero está totalmente distante de los centros de las potencias deportivas. Un centro se construye con la mejor tecnología de infraestructura y equipamiento y nosotros en eso somos negados, porque preferimos hacer una cosa más barata que una cosa buena”, sentenció.
Luego amplió el concepto y explicó que “en el caso de las piletas, no hay una sola que dé la talla internacional, y lo mismo pasa con una pista de atletismo y un gimnasio de alto rendimiento. Hay que cambiar ese concepto. Lo de Rocky se da sólo en las películas”.
Para Moccagatta, las ciudades de todos los puntos del país deben transformarse y sostener a atletas de alto rendimiento para que no se tengan que ir y ser siempre las provincias exportadoras de nadadores. “Hay que darles las posibilidades a los chicos con infraestructura, con médicos, biomecánicos, técnicos y fisioterapeutas para que sean modelos en sus barrios, como líderes positivos”.
“Hay que disfrutarlo a Phelps”
También se refirió al gran e histórico Michael Phelps, uno de los mejores nadadores de la historia, al que tuvo la fortuna de poder ver en varias oportunidades. “Phelps está seteado (sic) para nadar, tiene la antropometría justa, una buena formación técnica y muchas condiciones naturales; bueno, tiene todo (risas). Y otra cosa que hace que Phelps sea Phelps es que está en un país en el que la estructura de la natación puede soportar a semejante talento”.
Y acota: “Hay que disfrutarlo, porque no sabemos cuándo va a haber un nadador así; siempre se decía que no iba a haber un Maradona y llegó Messi, por eso hay que estar preparado para cuando ese talento aparezca”.
Con esta frase, Moccagatta, que despliega esa humanidad de profesor más que de los trajes de entrenador nacional, dejó conceptos claros de lo que espera para la natación sabiendo que en Argentina sobran los motivos para soñar con volver a estar entre los mejores del planeta.
“Meolans y Bardach, lo mejor que me pasó”
Entre los años 2000 y 2008, Moccagatta trabajó con el campeón mundial juvenil
José Meolans y la medallista olímpica Georgina Bardach, en Atenas 2004, con los que tuvo la mejor época de los últimos 50 años en la natación argentina.
Y los ojos se le iluminan al entrenador cuando habla de ambos. “Fue lo mejor que me pudo pasar en la vida, entrenar con ellos en diferentes momentos, porque con José, con quien tengo una relación cotidiana, logramos un vínculo que va mucho más allá del deporte, algo extraordinario”.
En tanto, rescata lo que fue encontrarse “con un tipo talentoso, leal, disciplinado, que quiso cumplir sus metas, responsable, y que me exigió permanentemente; juntos llegamos a lugares impensados para la natación argentina”.
En cuanto a Bardach, sintió que pudo haber explotado aún más su carrera deportiva.
“Fue un placer entrenarla, aunque con ella me pasa que me gustaría haber trabajado un poco más; la clasificación de los JJ.00. en el 2004 fue tan mala que Georgina se exigió mucho y la llevó a dejar todo después de los Juegos, pero a mí me hubiera gustado que siguiera un tiempo más porque era una nadadora que tenía mucho potencial todavía para desarrollar y le quedó hilo en el carretel. Sin embargo, con José sí dimos lo que teníamos que dar y llegamos a lo máximo”.
Fuente: Roxana Ramírez, El Territorio.



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