De la selección a ser una guía clave del CAPRI

Marión: de la selección a ser una guía clave para el equipo del Capri

“El éxito es que haya una cantidad de 18 nadadores en la pileta y que no están ahora en la calle”, rescató (Foto: Federico Gross, El Territorio)

Las brújulas se necesitan a lo largo de la vida. Llegar al lugar deseado no será cosa fácil, pero puede resultar más llevadero si sabemos que alguien ya pudo hacer ese camino, llegó a destino, dejó huellas para que lo encontremos e incluso nos anima ante cada paso dado. Ese es el rol que intenta a diario cumplir la ex nadadora Marión Báez Breard.
Al borde de la pileta, empilchada por la remera del CAPRI con la referencia de ‘coach’, la posadeña imparte el plan del día, sus ‘pichones’ siguen atentos las instrucciones y las cumplen. Es que claro, con tremenda referencia, saben que pueden enriquecerse con su historia deportiva, pero por sobre todo, de esa parte humana que Marión todo el tiempo sobresalta quiere dejarles como legado. “Porque tengo un bagaje diferente a algunos entrenadores que no hayan pasado por la pileta, por la competencia o por alcanzar objetivos a nivel competitivo, me enfoco mucho más en la parte personal, en las emociones y en la persona en sí, no tanto en los resultados”, explicó.

La persona en un todo
Sus campeonatos nacionales y sudamericanos ganados representando a la Argentina a lo largo de 16 años hoy hacen que la posadeña tenga un ‘feed back’ especial con los nadadores, pero no por ello una sentencia de éxito, sino un aporte, una contención y una guía para los chicos que integran el equipo competitivo.

“Soy medio mamá -risas-, estoy muy atenta a los altibajos emocionales y a reforzar la parte psicológica, dentro de lo que yo puedo. Logro ponerme mucho en su lugar, entonces me adelanto a varias cuestiones e identifico cuando empieza a haber un bajón, frustraciones o cuando no terminan de entender por qué no sale algo. Uno, que ya pasó por eso y ya tiene experiencia en lo que es el esfuerzo, los ciclos de entrenamiento, la evolución y la madurez motriz y fisiológica en general, logra poner en palabras las emociones que ellos no pueden transmitir”, reflexionó.

Contar con referentes y tener la oportunidad de ser ayudados por ellos en primera persona, es una oportunidad para no dejar pasar porque sus elecciones pueden ayudar a decidir las propias y su experiencia a creer que la meta es posible. Ese paradigma lo traza Marión e intenta sumar esa parte que ella muchas veces no tuvo como deportista cuando entrenaba en Buenos Aires lejos de casa.

“En su momento cuando yo nadaba no se hacía tanto hincapié en el apoyo a la persona en sí, se perseguía permanentemente los resultados y se dejaba muy de lado a la parte personal, a la maquinita que tiene que llegar a alcanzar algún objetivo; por eso estoy muy atenta a eso, capaz porque a mí me costó tanto emocionalmente el tomar decisiones como irme a vivir a Buenos Aires, el desapego familiar, el estar en otra provincia con otra idiosincrasia diferente, eso hace que sea más sensible a esas cuestiones”, subrayó.

A lo que agregó con una reflexión: “hoy me logré acomodar más en ese rol, no importa si no ganaste o si no se alcanzó hoy el objetivo, no es el fin del mundo. Lo hiciste bien o lo hiciste mal, no pasa nada. Un abrazo a tiempo y la contención por sobre todo, es lo que a mi me hubiese gustado en la etapa de desarrollo; que sean más empáticos y atentos a que estaba haciendo mucho esfuerzo y por ahí no salía o por ahí salía todo, pero cuando no salía necesitaba el apoyo o esa palabra a tiempo para no caer”.

Las claves del ‘éxito’
La charla prosigue y Marión se mete de lleno en el interrogante interminable…¿qué es el éxito?. “Somos una sociedad muy exitista, perseguimos todo el tiempo el éxito y creemos que se ve reflejado en un premio o una medalla y tenemos que entender que no es así. Esto es éxito (apunta a la pileta) que haya una cantidad de 18 nadadores adolescentes que no están ahora en la calle, que entrenan a las cinco de la mañana y a la siesta, que hacen físico, que tienen un objetivo y una estructura mental diferente a cualquier adolescente que tenga vicios. Y no digo que no lo vayan a hacer o los exima completamente de eso, pero ya tienen otra cabeza, saben de límites y lo que está bien o mal. No va a vender una cosa por otra y eso hace que nuestro trabajo sea exitoso, para mí es un orgullo ver crecer a estos chicos”.

En la parte final, la coach comparte el por qué sigue ligada a la natación después de tanto tiempo y cómo reinventó este amor por el agua hoy en un rol tan activo como dando brazadas.

“Me pasan varias cuestiones con la natación, en primer lugar amo a los jóvenes, a este grupo. Realmente es mi cable a tierra, son adolescentes sanos y nobles por sobre todo, te dicen un chiste y te cambian de ánimo… te hacen olvidar del mundo de adulto. Y también está el amor que le tengo al agua; estar en el club termina siendo en serio ‘mi’ momento del día, es el trabajo que no es trabajo -también se desempeña en la Cámara de Representantes- y quién pudiera trabajar de lo que ama, ¿no?”.

Finalmente, Marión hizo un repaso de su vida como nadadora y reflexionó sobre los aprendizajes que le dejó para su día a día. “La natación fue toda una vida aparte -risas- es increíble cómo hago retrospectiva y veo lo que pasé, viví y conocí. Tuve tanta experiencia a tan corta edad que la verdad parece otra vida y otra persona, tanto así, que no puedo describir. La natación me dio todo, me dio entidad, me ayudó a reforzar la parte de seguridad autoestima, me enseñó a que con esfuerzo se alcanzan los logros. También me acuerdo de los viajes que para mi eran todo, independientemente de los logros, porque la verdad es que no me acuerdo mucho de los podios, sólo de lo que viví con mis amigos con los que nadaba”.

Fuente: Roxana Ramírez, El Territorio.

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