Sin caer en el exitismo del resultado, y en todas las suspicacias que envuelven al partido de hoy, cuando llegue el momento de realizar el balance en frío, la conclusión es que el trabajo del actual cuerpo técnico en Guaraní otra vez fue positivo.
Retroceder algunos pasos, antes del inicio de temporada nada más, obliga a remarcar que hubo un técnico, que se fue dos semanas antes del inicio del torneo. Que habló demasiado, es cierto, -e ilusionó a varios- pero cuando volvió a hacerlo fue para despedirse del plantel. Luego arribó Luis Marabotto, quien si bien hizo una campaña regular debió alejarse por cuestiones personales. Y allí nuevamente la responsabilidad recayó en Telmo Gómez. Cuando tomó el mando, el técnico no hizo demasiado ruido. Agachó la cabeza y siguió trabajando. Como aquel octubre del 2007, cuando por primera vez se hizo cargo de la Franja, acomodó algunas piezas y el equipo volvió a ganar de visitante luego de un año y medio.
Y con Telmo, el equipo no sólo peleó los primeros puestos. También le transmitió a los simpatizantes, principalmente como local, la intención de ganar jugando a la pelota. Como en el barrio, como en la escuela…
Desde que se reestructuró el Argentino B, pasaron Peracca, Padrón, Cravero y siempre, de reojo, se miró la tabla del descenso. En cambio con Telmo el equipo malacostumbró a los hinchas a pelear por los primeros puestos. Claro que, si no se consigue el objetivo (clasificar), los oportunistas de siempre intentarán poner piedras en el camino.
A todo esto, y vale la pena aclararlo, Gómez siempre llegó en la posición de bombero a apagar el incendio. Sería bueno que en la próxima temporada pueda arrancar el torneo que sea con mayoría de los jugadores que él mismo haya digitado.
Mientras, silba bajito. Agacha la cabeza y continúa con los trabajos. No tantas palabras… Entre lo dicho y lo hecho.
Gilberto Pérez, deportes diario El Territorio.




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