Habíamos dicho hace casi siete meses, allá a fines de septiembre de 2008, que Crucero del Norte y Guaraní, por planteles e inversión económica, eran los máximos candidatos a clasificar a la segunda fase en la Zona 8, y si no lo hacían, significaría un rotundo fracaso. Y no fallaron, pese a que la Franja hizo una campaña irregular y estuvo pendiendo de un hilo hasta el final.
Ahora ya metidos en uno de los cuadrangulares semifinales del Argentino B, ambos arrancaron de la mejor manera: ganaron y convencieron con buenas producciones futbolísticas, justo de cara al clásico número 21 en cuatro temporadas, y por la instancia y la expectativa creada, quizá el más importante de todos.
Lo curioso del caso es que el equipo de Villa Sarita estuvo a segundos de la gran frustración, pero el Colectivero no lo liquidó y aquél tanto agónico de Cuellar en el minuto 92, le dio vida y permitió a la Franja una Pascua de Resurrección.
Después clasificó -radio mediante-, le ganó muy bien a los salteños 2-0. Pero, pasada la semana de gloria, ahora está ante la prueba más difícil.
EL ÁNIMO POR LAS NUBES
Los dos llegan con el ánimo por las nubes, luego de gvencer claramente en el debut y a esta altura –aunque falta mucho- daría la impresión que se perfilan como candidatos a ganar el Grupo D, que brinda el pasaje a la fase final, donde el clasificado tendrá una doble chance de ascender al Argentino A.
Se puede decir que en la mayoría de los aspectos están en condiciones iguales: puntos, posibilidades matemáticas, estados anímicos, confianza y porqué no también en los últimos rendimientos, que son los que permanecen en la retina. Aunque en el historial, la ventaja del Colectivero es clara, un dato para nada menor.
Claro que llegaron por caminos distintos: Crucero con una campaña muy sobria, con mayor regularidad y eficacia, perdiendo apenas dos partidos y con 13 goles en contra en 24 presentaciones. Así, se metió en semis dos fechas antes y pudo darle descanso a su plantel en la última fecha, donde el 0-0 igual condenó al descenso al “molesto” Sol de América, con el que empató los cuatro partidos de esta temporada.
En cambio la Franja arrancó mal el torneo, tuvo una gran levantada en la segunda rueda y declinó en la parte final, donde en siete fechas apenas había ganado un partido. Pero el empate salvador en Santa Inés, la victoria sobre Patria y la ayudita que le dio For Ever, le permitieron clasificar, pero sufriendo más de lo necesario.
¿Por qué? Sucede que cuando parecía que Telmo Gómez había encontrado el equipo, después de aquél “paseo” por 2-1 sobre los tucumanos, llegó el empate 1-1 con Crucero en Villa Sarita, y desde allí el equipo entró en una laguna, de la cual recién pudo salir en las victorias sobre Sportivo Patria y Gimnasia y Tiro, ambas por 2-0.
Ahora parece haber recuperado la memoria.
CRUCERO ES MÁS SÓLIDO, GUARANÍ MÁS “OFENSIVO”
Crucero del Norte nunca dejó de ser el líder de su zona en toda la primera fase. Perdió sólo dos partidos (contra Patria y For Ever, ambos por 2-1) y se mantiene invicto de local, con 8 triunfos y 4 empates.
Su campaña se sustenta en la gran solidez defensiva, casi una obsesión para el entrenador Pedro Dechat, amante del 4-4-2, y que apenas vio flaquear su rendimiento cuando quiso jugar con enganche y un solo cinco. El equipo se descompensó y enseguida volvió al esquema original.
Ese cuidado por el equilibrio colectivo le dio solidez a una defensa que no es un dechado de virtudes en lo individual, pero que se hizo fuerte en su conjunto, apoyado por el arquero Julio Gaona, de gran experiencia y reconocida jerarquía.
El mayor déficit siempre estuvo en la zona de gestión, donde el equipo no mostró las variantes ni el volumen de juego necesarios y, además, en la falta de contundencia en ataque, que motivó la llegada de cuatro delanteros para este año: el Loco Marzo, Derlis Soto, Sebastián González y Derlis Maidana, quien ha jugado poco y nada.
Pero al parecer, en el último partido en Tucumán, en la goleada por por 5-0 sobre el siempre peligroso La Florida, se despertaron todos, incluidos los carrileros (Brítez y Cabrera) y los laterales, Mosevich y Dardo Romero, determinantes en sus proyecciones.
Guaraní apuesta al juego, al fútbol ofensivo y para ello su DT une a varios hombres buen pie en la zona media, ya que –a excepción de Tabaqui- no cuenta con volantes naturales de marca, pero tiene jugadores que se adaptan al rol de meter y correr como Alejandro Enrique, César Ramírez o el propio Walter Portillo cuando le tocó jugar.
Su mayor déficit puede estar en la falta de hombres de mayor despliegue y contextura física en esa zona vital.
En defensa, pese a los continuos cambios por lesiones o suspensiones, se aferró al crecimiento del arquero Gonzalo Poncio y a la seguridad que contagia el capitán Tobías Albarracín. Y ahora incluso se afianzaron los laterales Capelletti y Moyano, de flojo comienzo.
No caben dudas que lo mejor de Guaraní está en el medio, donde se gesta la propuesta ofensiva de Telmo Gómez. El Pelado Enrique es el termómetro, Chino Ramírez tiene un ida y vuelta infernal, ha crecido López García y quizá Nico Bianchini está pasando por su mejor momento.
Marcelo Morales, de buen manejo y juego asociado, hacen el resto.
¿PESARÁ LA PATERNIDAD?
Crucero mantiene una clara supremacía en los cruces directos: de 20 partidos, ganó 10, empataron 7 y la Franja se impuso en 3, pero hace siete que no logra festejar en un clásico. Incluso Dechat, desde que asumió, nunca perdió con Guaraní, sumando 5 victorias y 2 empates.
A la hora de salir a la cancha los antecedentes históricos no deberían pesar, aunque hasta ahora, la mayoría de las veces han incidido. Crucero –con la excepción del último donde fue muy displicente porque ya estaba clasificado- siempre supo jugar mejor estos partidos y por ende, cerrarlos a su favor, incluso cuando era superado en el desarrollo por su rival.
Por eso, augurar lo que podrá pasar el domingo es una verdadera quimera.
Las opiniones de los especialistas en la materia están divididas, en cuanto a favoritismo para el domingo. Y mucho más aún la pasión de los hinchas.
En un duelo que históricamente fue parejo (nunca nadie hizo más de 2 goles, increíble), tampoco esta vez se espera un marcador abultado. Y si vuelve a ser todo muy equilibrado, marcarán la diferencia los pequeños detalles: el peso específico individual, una pelota parada, un error defensivo, una expulsión.
Salvo que alguno pierda la cabeza…




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