El empate clásico desde la óptica franjeada

Cayó el telón para la campaña de Guaraní, el empate en un gol con Crucero del Norte permitió la clasificación para las finales del torneo Argetino B, al conjunto colectivero.
Los goles fueron convertidos a los 2 minutos del segundo por intermedio de Pedro Brítez para Crucero y a los 26 igualó Lucas López García, con un golazo desde media distancia.
El partido, como todos los que se disputaron en la cancha de Guaraní, tuvo un desarrollo absolutamente correcto, tanto dentro como fuera de la cancha, donde una multitud se congregó para alentar a la franja, ya que la Liga Posadeña solicitó, y obtuvo, la prohibición de que los simpatizantes visitantes no puedan concurrir a presenciar el espectáculo.
En determinados pasajes del encuentro la franja tuvo cuatro delanteros en la cancha en procura de una victoria que no llegó, pero que buscó hasta el final.
El partido se disputó con la misma característica de varios de los que se disputaron con anterioridad, es decir Guaraní buscando con mayor asiduidad el arco rival, y Crucero con un planteo especulativo, agazapado, buscó el contragolpe.
El tema es que al tener tantos hombres en defensa, torpes al extremo de lanzar la pelota en muchas ocasiones fuera de la cancha, a la ofensiva local se le hacía cuesta arriba llegar con claridad hasta el golero Gaona, que fue gran figura.
Recién a los 22 minutos, se produjo la primera emoción cuando un tiro libre de López García en el borde del área, pegó en la barrera, la pelota quedó picando dentro del cuadro chico y cuando Ramírez se disponía fusilar a Gaona, surgió Medrano para enviar al corner.
Luego un tiro libre ejecutado por Dardo Romero (el más abucheado de los jugadores visitantes), corto para Brítez cuyo disparo salió apenas desviado.
En realidad pasó poco en ese primer tiempo, por que el equipo que quería no podía, debido a la cantidad de defensores que amontonó cerca de su arco el visitante
que no logró hilvanar contragolpe alguno.
En la etapa complementaria, apenas a los 2 minutos, ante una vacilación de la defensa local, la aprovechó Pedro Brítez para sacar un disparo, que no tuvo violencia, pero sí buena colocación, que superó a Ponzio, que dio la sensación que pudo hacer más en esa jugada. 1 a 0 para Crucero.
Guaraní se volcó masivamente en ofensiva, ya no importaba si contragolpeaba o no el adversario. Había que buscar el empate y luego el triunfo. Telmo Gómez lo entendió así y metió a dos delanteros más productos ambos del semillero: Torres y Vergara, se fueron Cappelletti y Portillo. Se jugó el todo por el todo. Con lo que tenía en el banco.
Mientras Crucero, sacó a sus dos delanteros: Marzo y Soto y sumó en defensa a José Rodríguez para formar una línea de cinco que sacaban a cualquier parte.
MANO DENTRO DEL AREA: a los 5 minutos, el «Chino» Ramírez ingresó al área por izquierda, sacó un disparo violento que dio de lleno en el brazo derecho de Correa, que el árbitro hizo gesto de que lo vio, pero que a su criterio fue casual y no sancionó la pena máxima.
CABEZAZO DE MORALES fue realmente espectacular la volada de Gaona cuando un centro desde la derecha fue empalmado con golpe de cabeza, que picó y se metía junto a un palo que Gaona evitó en notable intervención.
GOLAZO DE LOPEZ GARCIA: Transcurrían 26 minutos, y Guaraní alentado fervorosamente por su público atacaba, cuando Lucas López García en diagonal de derecha a izquierda, tal cual es su estilo, se ubicó a la altura de la media luna del área y sacó un zurdazo impresionante que se incrustó junto al palo derecho visitante pese al esfuerzo de Gaona que se lanzó en procura de evitar la conquista. 1 a 1.
UN CANTO A LA VIDA: mucha emoción causó el ingreso de Lucas Ramírez a los 33 minutos por López García. Su ingreso fue un canto a la vida, pues el querido «Chipa», producto del semillero, hasta hace poco tiempo sufría de cáncer. Hoy debutó en el Argentino B, vistiendo los colores de su querido Guaraní. Chipa acostumbrado a luchar por seguir viviendo, ahora seguro que va a luchar por seguir jugando. Buena suerte Chipa.
El estadio era una caldera y Crucero aprovechó en un par de contragolpes el adelantamiento masivo de la defensa franjeada, cuando Ponzio detuvo un remate de Brítez y otro de Escobar.
Luego se produjo la expulsión de Marczuk, tras cometer una fuerte falta en perjuicio de César Ramírez vio la segunda tarjeta amarilla.
TORRES POR DOS VECES: Sobre los 36 minutos, Torres convirtió un gol, pero el juez de línea marcó posición adelantada. Cuando se jugaba 44 minutos, Claudio Torres tuvo en sus pies el gol de la victoria, pero en su solitario ingreso intentó colocar a junto a un palo y Gaona, sacó espectacularmente con la mano derecha al corner, la pelota tenía destino de red.
EL FINAL. Luego el golero visitante fue amonestado por hacer tiempo y con Rodríguez como un nuevo defensor en reemplazo de Franco Cabrera y con todo Crucero metido dentro de su área, terminó el partido con empate en un gol y con la clasificación de Crucero para las finales en busca de un ascenso al Argentino A. Festejaron sus jugadores, lástima que sin el acompañamiento de su público.
Guaraní hizo un buen partido, con enorme amor propio, una formación notoriamente más limitada que la visita, pero que en la cancha demostró que sus integrantes estaban consustanciados con ese enorme deseo de la falange de hinchas, de lograr el ascenso. Otra vez será. Todo terminó en paz. Los hinchas franjeados aplaudiendo a sus jugadores como testimonio de reconocimiento por todo lo que hicieron, con muchísimos problemas de lesionados, suspendidos y un plantel muy escaso numéricamente. También aplaudió a los visitantes que lograron la clasificación. Los jugadores de ambos equipos se abrazaron en un sector del campo de juego. Las figuras de la franja, Enrique, Cuellar, Valdez y Ramírez; en la visita lo mejor Gaona y en la defensa Correa.

EL PUBLICO: El partido congregó a la mayor cantidad de público de todos los que disputó Guaraní en su cancha a lo largo de este certamen. Prácticamente llenó la cancha, salvo, obviamente, el sector correspondiente a la visita, que por un pedido del presidente de la Liga Posadeña al Consejo Federal no estuvo habilitado.
Como todos los partidos en los que Guaraní jugó en condición de local, no se registró el más mínimo incidente. El comportamiento fue de una corrección absoluta. Producto también de una buena organización de la entidad dueña de casa y de la excelente previsión de la jurisdicción correspondiente de la Policía de la Provincia. La tribuna techada estaba llena como nunca, las laterales también (especialmente el sector donde se encontraban los socios, en el sector norte), todos aferrándose a la remota posibilidad de clasificación y la popular abarrotada.
Con este respaldo impresionante quedó ratificado el importante apoyo popular que tiene Guaraní entre los aficionados al fútbol. Había que ver a familias en la cancha. Muchos (y muchas) con la casaca con los colores de la franja. Más allá de ascensos o no, de clasificaciones o no, es evidente que Guaraní logró algo muy importante: recuperar para el fútbol los aficionados que se habían alejado del estadio. A la misma hora jugaban San Lorenzo y Boca. Nadie dijo me quedo a mi casa a mirar la tele. Todos se fueron a la cancha. Anteriormente ocurría exactamente a la inversa.
No sólo una institución triunfa cuando gana torneos. En esta ocasión Guaraní no cumplió su sueño, pero ganó llevando de nuevo a las familias a la cancha. Eso vale, y vale mucho. Hasta se puede decir vale más que una clasificación, que un titulo, que un triunfo, triunfo que siempre es circunstancial, porque en fútbol siempre hay revancha. Y Guaraní ya está pensando en el próximo torneo.

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