Si el choque de ida con Antoniana había sido increíble, el de este viernes en Santa Inés, lo fue aún más. Crucero dominó casi de principio a fin al líder de la zona 3, pero durmió un par de minutos en el cierre y se terminó quedando con las manos vacías.
El Colectivero tenía la chance de ser único líder. Pero su intención de conseguir su quinta victoria en casa quedó archivada tras la derrota 2-1 en uno de los adelantos de la 12ª fecha del torneo Argentino A.
Con el mismo sistema de juego que le permitió conseguir su primer éxito como visitante en la era Labaroni la semana pasada, Crucero impuso un marcado predominio en el arranque del juego. Con Pey Brítez como conductor, el Colectivero se llevó por delante al líder de las posiciones.
Activo el medio, Márquez fue siempre la referencia ofensiva cuando había que acercar peligro. El propio ex delantero de Unión de Santa Fe dispuso de las dos situaciones más claras del anfitrión, pero el arquero, primero, y la ineficacia del atacante, más tarde, impidieron que el marcador sufra modificaciones.
Antoniana, a todo esto, que llegaba a Misiones con la única idea de conservar el liderazgo, ofreció un juego muy programático pero poco práctico.
De a poco la cancha comenzó a inclinarse con mayor frecuencia para el lado del dueño de casa, que se mostró muy vertical cada vez que asoció piezas por las bandas.
Y el premio, inevitablemente, tenía que llegar. Y llegó a los 28’, cuando Peirone ganó en velocidad y, ya dentro del área, fue derribado por Lamolla. El juez Marconi no dudó y Brítez, desde los doce pasos, se encargó de hacer justicia. El Negro, que llegó a los 25 goles con la camiseta del Colectivero, marcó el cuarto de los últimos cinco goles del equipo que, por entonces, saltaba a la cima de la zona 3.
Ni siquiera en desventaja el Santo salteño intentó arriesgar un poco más. La iniciativa siempre fue exclusividad misionera, que además del gol mostró la firmeza defensiva que todo candidato debe tener. Firmeza que sufrió un pico de presión importante en el arranque del complemento, cuando Padua, mano a mano, decidió definir al cuerpo de Gaona, quien intuyó y mantuvo el arco en cero.
Pero Monzón, DT salteño, tenía un as bajo la manga. O dos. Porque los ingresados Rinaudo y Antonelli pasaron de intrascendentes a héroes. A los 32’, el número 15 mandó un centro y el ex Libertad, tras ganarle a Nieva, definió cruzado para el 1-1. Y enseguida nomás, a los 34’, otra proyección de Rinaudo, en este caso con Padua como destinatario, derivó en el segundo. Fue un baldazo de agua fría. O congelada. Porque la fiesta estaba armada. Pero el cotillón lo puso Antoniana.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.




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