En el fútbol mandan los resultados

En el fútbol mandan los resultadosUna de las tantas frases hechas en este deporte, pero que no pierde vigencia, sirve para graficar el momento por el que atraviesa Crucero y su conductor técnico.
Darío Alberto Labaroni formó un equipo que por momentos juega muy bien aunque no consigue resultados y el Colectivero tiene que empezar a sumar.
La dirigencia no dudará en buscar un cambio de timón para no desviarse del objetivo de pelear por el ascenso.
En el fútbol mandan los resultados y aunque a Crucero todavía le quedan 14 partidos más para buscar uno de los tres boletos para la segunda etapa del torneo Argentino A, la campaña de Darío Labaroni al frente del equipo arrojan números no muy favorables. Se hizo cargo de la conducción en la segunda fecha del campeonato tras la victoria en Santiago del Estero por 2 a 1, la tarde del interinato de Fulgencio Alfonso, pos renuncia de Daniel Raschle. Desde entonces tuvo una campaña irregular que amagó con mejoría en el inicio de la segunda rueda, pero que cayó estrepitosamente en los tres últimos juegos.
Con un estilo diferente a lo que estaba acostumbrado El Colectivero, la formación de Labaroni sorprendía por su pressing y la propuesta de buscar los partidos bien adelante en cualquier escenario. La intención era buena aunque la escaza producción goleadora de los delanteros conspiraron con el andar del elenco misionero que protagonizaba grandes partidos en el primer tiempo donde fallaba no menos de cinco o seis situaciones claras de gol y después los perdía de manera increíble, padeciendo la insólita efectividad del adversario. Le pasó en Salta ante Antoniana, en Entre Ríos ante Gimnasia y hasta en Rafaela frente a 9 de Julio donde al menos empató. Se dio el gran gusto de cambiar la cara en el arranque de la segunda vuelta con un gran 3 a 0 en Garupá (ante los santiagueños), incluso fallando un penal en los pies de Taborda, pero después nunca pudo plasmar en la red el abanico de opciones de gol que presentaba en cada match, incluso apelando a una táctica innovadora con un sólo delantero donde los volantes llegaban por los costados y mostraba un mayor volumen de juego. Los partidos que ganó fue por la mínima diferencia con ambos 1 a 0 sobre Central Norte y Gimnasia y Esgrima de Concepción de local o el agónico festejo en Apóstoles, el pasado 26 de septiembre.
Crucero, que estaba lejos del puntero Juventud Antoniana, siempre se mantuvo expectante en las posiciones, a pesar de que no conseguía triunfos en serie, pero en una zona tan pareja como irregular, todos jugaban para Crucero (con los resultados)menos Crucero. Hasta que le ganó a Santiago, empató en Rafaela, se impuso a los entrerrianos, cortó la mufa en Salta y llegó a Santa Inés a un punto del líder Antoniana, al que bailó todo el primer tiempo con gol de Pedro Brítez de penal pero en dos minutos, en la segunda parte, tuvo fatídicas desconcentraciones e increíblemente el elenco de Pedro Monzón festejó por primera vez en Misiones.
Esa caída actuó como efecto negativo porque sobrevino la derrota en Sunchales ante Unión y el reciente traspié ante Libertad que deja a Crucero, promediando la mitad de la etapa regular, con 19 puntos conseguidos sobre 42 disputados. Se ubica quinto entre 8 equipos, está a 5 del puntero y a un punto del segundo, el tercero y el cuarto. Suma 15 goles a favor y 15 en contra y salvo en el arranque poco feliz que había tenido Pedro Dechat en el primer año como entrenador en el Argentino B, nunca Crucero había perdido tres partidos como local, dos de manera consecutiva. Y como se expone más arriba, en el fútbol mandan los resultados y la campaña de Labaroni tiene los siguientes registros: Jugó 13 partidos de los cuales ganó 5, empató 1 y perdió 7 con una efectividad apenas por encima del 44%.
La situación no es grave desde el punto de vista de lo que queda por jugar, pero el mensaje de los simpatizantes el viernes por la noche retumbó en el Andrés Guacurari de Garupá y si bien la dirigencia aclaró de antemano que no pretende ganar el grupo, sino meterse entre los tres primeros, no dudará en intentar un cambio de timón si los resultados no aparecen. El crédito está abierto y la confianza es la misma del primer día, pero El Colectivero no puede darse el lujo de quedar tan relegado si quiere pelear por el objetivo del ascenso. Todavía hay tiempo. Hay que empezar a sumar.

Fuente: sitio club Crucero del Norte.

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