Si algo era necesario para Crucero, ayer lo encontró. Recuperó la confianza para disputar el tramo final del Pentagonal 3 de la Reválida, en el que definirá de visitante. Sin embargo, no todas fueron rosas. Una grave lesión de Gustavo Semino provocó que sólo se celebre el resultado -como lo remarcaron los jugadores- ya que los ánimos no fueron de los mejores por el hecho.
En cuanto a lo deportivo, Crucero le ganó bien a Gimnasia de Concepción del Uruguay. En apenas diez minutos resolvió el trámite y redondeó un marcador 4-0, que no fue mayor porque estuvo menos fino cuando el momento lo requería, más allá de que también desperdició situaciones que por imponderables no llegaron a la red. De esta manera quedó en la punta del grupo y alimentó las chances de acceder a la próxima fase.
No hay misterios acerca de quién maneja los tiempos en Crucero: Carlos Marczuk. El obereño fue la principal vía de salida para el local, aunque en esa primera parte también entró en sintonía Franco Cabrera, gestor de los dos primeros goles. El Polaquito se la dio con una precisión notable a Márquez en el primero y luego lo esperó al nueve para que éste anote el segundo, cuando podía haber definido ya que estaba mano a mano.
Esa ventaja del local aceleró el desenlace del partido ya que Gimnasia entró nervioso y buscó que los jugadores colectiveros reaccionen. Sin embargo, primero Bravo, por una fuerte entrada a Varaldo, vio la roja. Y a los 33′ de esa parte inicial se produjo lo peor: Besel lo cruzó a Semino provocándole la fractura de tibia y peroné de su pierna derecha, lo que desató el tumulto que duró más de cinco minutos. El delantero visitante primero vio la amarilla, pero una vez que el árbitro se percató de que la lesión era más grave lo expulsó. Así, once contra nueve el panorama quedó resuelto. Un equipo que iba a buscar más goles y otro que trataba de que la derrota sea lo más digna posible.
Sobre el final de la parte inicial, Matto -en soledad- se la bajó a Varaldo y este, con todo el tiempo del mundo, la mandó a la red. Era un resultado inmejorable para el Colectivero, que en el segundo tiempo lo buscó y sólo anotó por intermedio de Márquez, a los 19.
Por si hacía falta hubo un agregado más. El complemento empezó 25 minutos más tarde a raíz de que no había médico, ya que el facultativo del local (Héctor Duarte) se había retirado a la clínica con Semino.
Una vez que se reanudó el fútbol, Gimnasia se tranquilizó y sólo los intentos de Joaquín Cabral encendieron la alarma -en un par de ocasiones- en la valla de Abadie, quien reemplazó a Gaona. Crucero ya tenía la cabeza en lo que viene, Juventud Antoniana. Sabe que allí se jugará el porcentaje más alto de sus chances para clasificar.
Abr 25



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