Revelamos las claves del exitoso Plastimi

Hace unos cuantos años que los torneos posadeños y misioneros de futsal, tanto en la APoFuSa como últimamente en la Liga Posadeña, se han teñido de azul, los colores de Plastimi (abreviatura de Plásticos Misiones) una empresa que, a través del deporte, ha encontrado una manera de promocionar sus productos y con marcado suceso.
Desde 2001, año de su primera participación en la APoFusa, llegando y cayendo en la final frente al rey salonero de entonces, Crucero del Norte, al cual pudo destronar en 2004, su nombre está presente en la nómina de candidatos a ganar cualquier competencia, y con sobrados motivos.
A la hora de entender las razones por las cuales en los últimos torneos ha logrado hacer tamaña diferencia con el resto, los más simplistas justifican todo en su poderío económico, otros a la elección de los mejores jugadores (como consecuencia del dinero del que dispone) y, los menos, en el trabajo profesional de quienes comandan el proyecto, Eduardo Guelman y el técnico Roberto «Beto» González.
Sin poner en tela de juicio todas ellas, creemos que hay un poco de todo, pero, fundamentalmente, la seriedad en la tarea que se traza en pos de un objetivo.
Aún a pesar de la diferencia sobre el resto, Plastimi se entrena tres o cuatro veces por semana a primera hora de la tarde y con un reconocido profesional: el profesor Rene Allou. En ese aspecto es un ejemplo digno de imitar. También, una de las razones del éxito.
La mayoría, salvo contadas excepciones, se juntan a lo sumo dos veces a la semana, pero, como no existen muchas canchas disponibles, no hacen tareas tácticas ni corrijen defectos que se detectan en los partidos.
Cuando se trata de perfeccionar conocimientos, Guelman no ha dudado en traer a Posadas a entrenadores del mejor nivel nacional, para que expongan y capaciten a jugadores y cuerpo técnico.
Esto repercute directamente en su estilo de juego, que muchas veces se asemeja más al básquetbol que al futsal que practican los restantes equipos, cuyos conductores tácticos dejan librado buena parte de las posibilidades de ganar en la inventiva de los jugadores que en lo estratégico. Acá también Plastimi saca diferencias.
No es solamente tener dinero y ganas de jugar al futsal lo que permite triunfar, adjudicarse torneos y, fundamentalmente ganarse el respeto y admiración de los rivales.
Saberlo gastar e invertirlo correctamente da sus buenos dividendos. Guelman lo hace muy bien.

¿Hasta cuándo?
Por lo que se ha podido apreciar hasta ahora, muy dificilmente algún equipo le podrá hacer sombra en lo inmediato, sin embargo hay algunos proyectos que ojalá tengan continuidad.
Ángel Motta, con David Aire Acondicionado en el futsal FIFA parece estar bien orientado.
En la APoFuSa también hay dos o tres equipos que piensan «distinto» al resto y quizás se transformen en riesgos futuros para cortarle la marcha victoriosa a Plastimi.
No será facil, porque los «plásticos» se afianzan a medida que van pasando los torneos y su reinado parece no peligrar.
Ojalá que Eduardo Guelman no se canse y se proponga todos los días nuevos desafíos. Así, el futsal misionero seguirá vivo y teniendo un embajador que nos deja muy bien en cualquier torneo.
Aún sin coronarse campeón a nivel nacional, el resto del país salonero sabe que en Misiones hay un equipo peligroso y con posibilidades de luchar siempre arriba.
Debe ser un motivo de orgullo para todos, incluídos aquellos equipos que lo sufren en las competencias locales, porque es la referencia, el espejo donde mirarse para aspirar a ser un gran conjunto de futsal.

Fuente: redacción Deportes Misiones.

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