Cuando no se puede ganar, lo mejor es no perder. Aunque la sentencia resulte evidente, sirve para graficar el 1-1 que rescató Crucero del Norte frente a Tiro Federal en su debut en el torneo Argentino A.
Por el hecho de ser local y las ilusiones que estaban puestas en el estreno, sumar un punto no fue lo ideal. Pero teniendo en cuenta la envergadura del rival, que hace dos meses jugó en la B Nacional, y que empezó perdiendo, la igualdad merece ser considerada.
El Colectivero, que siempre tuvo el control del partido, originó al menos seis situaciones de gol, pero careció de puntería y después sufrió el mal que lo aqueja desde hace tiempo: los errores defensivos y el gol del rival. Y si bien luego llegó al empate a través de un cabezazo de Mosevich (la pelota no entró pero el línea convalidó la acción), el Colectivero deberá corregir errores de cara al futuro.
Balance gris
Además de esperar por un triunfo, la mirada del público estaba puesta en los refuerzos y el cambio de esquema que planteó Dechat.
Las nuevas caras no desentonaron, pero tampoco fueron decisivas para torcer el rumbo.
El ímpetu de Pablo Motta, las ganas de Mosevich y el empuje de Ricardone arrancaron algunos aplausos, aunque el único que intentó algo ‘diferente’ en el dueño de casa fue Polaquito Cabrera, quien le imprimió decisión y verticalidad a cada incursión ofensiva.
Tiro Federal, con la base del equipo que descendió de la B Nacional, se mostró como un rival limitado, pero equilibrado, estructurado de acuerdo a la segunda categoría del fútbol argentino; es decir, esperar la iniciativa local y golpear con alguna contra.
El ‘novedoso’ 4-3-1-2 le dio mayores libertades a Soto a la hora de crear, pero del mismo modo obligó a redoblar esfuerzos a Marczuk en el círculo central, máxime ahora que desapareció el doble cinco.
En ese punto deberá seguir ensayando el técnico, porque variantes para cubrir cada puesto tiene, en cantidad y calidad.
Tiro dejó en evidencia que prácticamente no existen diferencias técnicas de categoría, y lo más destacable del visitante fue el orden y la paciencia que mantuvo a lo largo de los 90 minutos.
Pero vaya si padeció en ese período. Primero fue el travesaño el que le ahogó el grito de gol al reaparecido Gonzalo Del Bono, a los 8′; después fue Motta el que primero chocó con la respuesta de Cárdenas y luego la tiró por arriba del travesaño, y a los 45′ llegó la primera polémica. Motta fue desestabilizado en la boca del arco, producto de ello se cayó, y desde el piso, previo toque con la mano, infló las redes. Pero el primer línea anuló la acción y todo se mantuvo en cero.
Cuando se cumplía la hora de juego, los zagueros misioneros ‘durmieron’, Armani habilitó perfectamente a Cuesta y el 10 definió sin dramas ante Gaona para el 1-0. Otra vez la historia se repetía.
La visita no dudó en replegarse, y como Soto, Del Bono y Martínez no pudieron prosperar, Dechat renovó aire con el incisivo Martín Martínez y el Cuqui Márquez.
Pero el gol llegó cuando los nervios empezaban a palparse. A los 28′ (dos minutos antes Armani se devoró mano a mano con Gaona el 2-0), tras un córner, Mosevich sacó rédito de su juego áereo y metió un frentazo que el arquero tapó en dos tiempos sobre la línea de gol. Pero las imágenes inmediatas demostraron que la pelota nunca entró. El juez observó al segundo línea y este, previas dudas, corrió hacia el círculo central convalidando el 1-1.
El empate parecía cosa juzgada cuando a los 35’, el propio Mosevich vio la segunda amarilla y dejó el local con uno menos.
En el cierre Márquez falló un mano a mano y ahí se esfumaron las últimas esperanzas.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.




Comentarios recientes