La misma historia de siempre

Para aspirar a cosas importantes, hay momentos que no se pueden dejar pasar, situaciones que no se pueden desperdiciar y actitudes que deben desaparecer.
Después de hacer un buen primer tiempo, que lo tuvo como ganador, Crucero del Norte recibió un duro golpe en el inicio del complemento, no se sobrepuso al momento adverso y sufrió por enésima vez un golpe de Antonelli. Así, cayó 2-1 con Libertad en Sunchales y acumuló su quinta derrota seguida en esa ciudad santafesina.
El Colectivero, que mostró a un interesante Juan Cabrera en el medio, mereció algo más en Santa Fe, pero un individualista Zampedri se devoró tres ocasiones de gol claras en la boca del arco y el equipo misionero sufrió su primer traspié en el Argentino A.

De mayor a menor
Crucero mostró dos caras en el arranque del juego. Fue incisivo y explosivo en ataque apostando al pressing en el medio, pero desnudó falencias defensivas cuando se le animaron.
El reaparecido Cuqui Márquez, antes del minuto de juego, dejó en evidencia las ganas ofensivas del equipo, pero Baigorria le ahogó la apertura en gran intervención.
Enseguida nomás fue Paolo Berardi el que demoró un tiempo dentro del área y permitió que Ricardone se quedara con el grito atragantado de un Antonelli que se relamía.
Rinaudo y Vezzani le aplicaron una dosis importante de criterio a la zona media, y a partir de allí Libertad fue inclinando la cancha a su favor.
Al debutante Nievas Escobar le costó asentarse en el medio, y por eso el Colectivero, pese a tomar los recaudos del caso, sufrió cuando el rival intentó lastimar desde el trabajo de sus mediocampistas.
Pero era cuestión de animarse nomás. De demostrar credenciales. De convencerse de lo que se tiene y se puede hacer. Y en este sentido el que tomó la lanza fue el tucumano Juan Cabrera, que dejó gratas sensaciones en su debut con la camiseta amarilla. Temperamento y determinación para cortar las intenciones rivales y decisión para proyectarse fueron las grandes virtudes de quien ayer se hizo conocer públicamente.
A los 26′, un centro de Marczuk encontró un preciso cabezazo de Del Bono que infló las redes de Baigorria, pero el primer asistente increíblemente levantó el banderín e invalidó lo que era el legítimo 1-0 visitante.
Pero el efecto anímico por esa jugada no influyó negativamente en el Colectivero, que mantuvo sus ambiciones ofensivas y así tuvo su merecido premio a los 43′. Tras un centro de esquina, el juez no le sacó la vista a la parejita Zuvinikar-Del Bono y vio el claro agarrón del defensor sobre el delantero. Merlos pitó penal y fue el propio atacante santafesino el que, desde los doce pasos, le dio razón a la relación resultado/desarrollo.
Pero al Colectivero siempre le cuesta en los segundos tiempos. Siempre le cuesta ante Libertad. Y ni hablar en Sunchales. Ni hablar. Antes de que se cumplan 2′, Antonelli dejó pagando a dos rivales en el círculo central y asistió perfectamente al ingresado Walter Cúder, y el ex Crucero definió sin problemas mano a mano con un estático Gaona.
Libertad aprovechó el golpe anímico favorable, y durante largos minutos merodeó el arco misionero, y si no se puso en ventaja fue por la impericia de Berardi y Rinaudo a la hora de concretar.
Progresivamente Crucero fue entrando en partido nuevamente, pero Ariel Quiroga siguió manejando los hilos en el círculo central y el partido se quebró en dos. Y esto favoreció al local.
El ingresado Zampedri tuvo en sus pies el 2-1 pero falló. Y enseguida nomás, el que no perdonó fue la sombra negra del Colectivero, Maxi Antonelli. El máximo verdugo de Crucero capitalizó una gran jugada de Rinaudo, escapó de su personal Tomasini y definió abajo para el 2-1.
Para los últimos 15’ Dechat se la jugó por Troche y Polaquito Cabrera, defendió con tres y agredió por las bandas, pero los nervios no permitieron consensuar juego. Y Libertad, con un Baigorria muy seguro, escribió un capítulo más de la misma historia de siempre.

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.

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