Sensaciones encontradas

Sensaciones encontradasBueno desde el rendimiento, no tanto desde los números. El 1-1 que rescató Crucero frente a Talleres de Córdoba, por la 5ª fecha del Argentino A, dejó sensaciones encontradas en Santa Inés.
Fue muy alentador el nivel que mostró el Colectivero en el segundo tiempo, cuando dominó a la “T”, originó situaciones y hasta mereció el triunfo, pero el empate dejó sabor a muy poco, ya que el equipo estuvo a minutos de llegar a la punta y sufrió la igualdad en su mejor momento.
Crucero se vio sorprendido en el comienzo por Talleres, uno de los pocos rivales que se le animaron en Misiones.
De todas maneras, el primero en avisar en el arco de enfrente fue Pablo Motta con un zurdazo que tapó Etulain, pero el visitante no tardó en responder, ya que segundos más tarde Strada definió suave ante la salida de Abadie y Tomasini salvó sobre la línea la apertura.
Crucero encontró en Talleres un rival decidido y para nada conservador, que intentó lastimar en los pies de Pereyra y las buenas sociedades que armó con Agustín Díaz.
Entonces el Colectivero no pudo llevar a cabo su juego, Motta y Cabrera debieron tomar recaudos defensivos y perdieron capacidad de sorpresa en las proyecciones. Los pelotazos para que la aguante Del Bono se repitieron y la “T” se organizó en el fondo sin mayores problemas.
Las complicaciones para la visita surgían cuando aparecían los espacios en la última línea, y en este sentido a los 25’ llegó la primera polémica de la tarde. Tomasini le ganó a Pomba tras un largo pelotazo y cuando quedaba mano a mano con Etulain fue derribado a pasos del área por el ex zaguero de Candelaria. Y lo que era expulsión para el cordobés -por posición manifiesta de gol de Tomasini- fue una simple amarilla, lo que motivó las lógicas protestas.
Tanto el dominio territorial como de las situaciones fue equilibrado, por lo que el empate tras los primeros 45’ estaba bien. Pero si de claridad se trata, Agustín Díaz tuvo en sus pies el 1-0, aunque se encontró con una excelente intervención de Abadie, que ayer reemplazó al lesionado Gaona.
En el reinicio de las acciones Dechat renovó turbinas ofensivas y mandó a la cancha al Cuqui Márquez, para ver si alguna acción individual rompía el esquema planteado. Y ahora fue el equipo del Chaucha Bianco el que tomó los recaudos del caso, por lo que el dueño de casa inclinó la cancha a su favor.
Sobre los 17’, Etulain sacó del ángulo un magistral tiro libre de Motta con destino de red en lo que era un anticipo de lo que pasaba en el césped.
Crucero le perdió el respeto a Talleres, se adueñó totalmente del juego, y el partido, excepto algunas excepciones, se desarrolló en terreno cordobés. Y lo que tenía que llegar, llegó. Cabrera se mandó por derecha, tocó corto para Motta –de gran partido- y el cordobés asistió en la misma dirección a Márquez, que en el corazón del área la acarició con su botín derecho para clavarla abajo, contra el palo izquierdo de un estático Etulain.
El Cuqui cambió el partido no sólo por el gol, sino porque Crucero dejaba de lado los pelotazos y armaba sociedades por abajo, algo que pedía el partido y el rival.
Pero en su peor momento, cuando la pasaba mal y en la atmósfera sobrevolaba más el 2-0 que una posible igualdad, Riaño buscó el arco en una jugada confusa y, palo mediante, estableció el injustificado 1-1.
El palo, que favoreció a la “T” en la jugada del gol, no tuvo la misma actitud para con el dueño de casa, ya que Juan Cabrera reventó el poste de Etulain en una contra que pudo haber premiado al que más intentó.
Crucero sumó, una vez más, pero el punto tuvo sabor a poco. Lo que debiera gratificar es el rendimiento, porque jugando como ayer seguramente el equipo estará en la pelea.

Fuente. Gustavo Hollmann, El Territorio.

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