Pablo Motta tiene el teléfono de Dios?. El volante metió doblete para la gran victoria del Crucero ante Racing de Córdoba que lo deja como escolta de Ramallo en el Undecagonal. Defendió como siempre y como los delanteros no estuvieron finos, el volante pescó dos rebotes y a cobrar. Este lunes el plantel viaja a Tandil.
“Hoy me pongo botines nuevos a ver si cambio la racha”. Premonición de Motta? El zurdo volante cordobés que lleva la número 11 en Crucero, contó en la previa que iba a estrenar botines para comenzar a convertir goles. “Espero que nos ayudemos todos porque tenemos que ganar”, comentó por lo bajo a quien apodan Gato. Al final del festejo del segundo gol, Motta miró al cielo como haciendo un guiño cómplice por la noche que anhelaba de antemano. Sus dos festejos permitieron que Crucero del Norte consiguiera su segunda victoria en el Undecagonal final, para sumar seis puntos y quedar a una unidad del líder Defensores de Ramallo. No lució como otras jornadas porque Racing complicó mucho en el primer tiempo, pero la gran tarea defensiva, el sacrificio de los volantes, la búsqueda permanente y la inspirada noche de Motta, alcanzaron para batir 2 a 0 a Racing y preparar el largo viaje a Tandil, con otra ilusión.
Para todos los jugadores de Crucero solo servía un resultado en la fresca velada de Santa Inés. Ganar por cualquier diferencia era la premisa fundamental para los dirigidos por Pedro Dechat que planteó un equipo más duro, con Mosevich jugando de volante por derecha en lugar del Negro Brítez. Es que en esa banda había que resolver lo que provocaba Luis Rivero con su gambeta, velocidad y precisión en los centros. Lo padeció Mosevich, ayudó como pudo Ricardone, complicó y bastante Zárate cuando la pelota llegaba al área pero El Colectivero se las rebuscó con su mejor arma: La defensa. Ojo, también planteó golpe por golpe cuando el trámite lo permitía y en un juego tan cerrado, la pelota parada podía marcar la diferencia. Un cabezazo de Ricardone hizo temblar el travesaño después de un tiro de esquina y Vilchez, que recibió de Rivero, impactó al gol pero encontró la pierna salvadora, en la línea, de Gabriel Tomasini. Un tiro de media distancia de Motta fue un aviso y otro cabezazo bombeado de Mosevich, fue devuelto por el palo.
Racing, que llegó a Misiones con la necesidad de llevarse algo para Córdoba esperando el clásico del miércoles ante Talleres, le tiró toda la responsabilidad en el carril izquierdo a Rivero, que desparramó defensores en una gran corrida y le puso el gol en los pies del Negro Molina, quien por el otro lado definió fuerte y su remate se fue muy alto. Hasta que a los 33 minutos, una guapeada de Márquez por izquierda, el centro forzado, Mosevich que la rozó apenas y Motta, a la pesca, fusiló al arquero Godoy y provocó el primer festejo de la noche.
No sintió el impacto Racing que siguió buscando y otro gran desborde de Rivero encontró la cabeza de La Chancha Zárate y Gaona, en gran reacción, la mandó al córner.
Arriesgó y perdió
En la segunda parte el visitante, en desventaja, salió con línea de tres en el fondo, sumó un volante a la mitad de la cancha y adelantó a Rivero. La variante benefició a Crucero porque precisamente el número 7 ya no gravitó más, todos fueron pelotazos anunciados para Zárate y el único que intentaba algo diferente era Vilchez, quien con un remate de media distancia, casi sorprende a Gaona.
Cuando transcurrían 23 minutos de la segunda parte y la dupla Márquez-Martínez ya no pisaba el área con tanta asiduidad, otra vez Motta apareció por sorpresa y con mucha categoría, metió una volea junto a un palo y liquidó el partido. La noche soñada de Gato, con botines nuevos y su súplica mirando al cielo, emocionó a los espectadores. Crucero se recuperaba decididamente de la caída en Santiago y se animaba a subir otro peldaño más en la escalera del ascenso. Racing siguió sumando gente arriba con el ingreso del Tanque Giménez y Crucero, en algunos avances, tuvo el tercero, como otro cabezazo de Ricardone que Godoy voló espectacularmente para sacarla al córner, o una definición de Martínez que en tres tiempos contuvo el arquero.
Parece que la gente entendió que, en estas instancias, es muy difícil ganar jugando bien. Cuando eso ocurre hay que apelar a otros atributos como la personalidad, la búsqueda permanente, la entrega y las variantes en otros puestos. Esta vez le tocó a Motta en una noche errática de los delanteros. El público reconoció el esfuerzo, aplaudió a todos los protagonistas y le dio el aliento necesario para la excursión a Tandil, donde el miércoles visita a Santamarina.
Si Crucero mantiene la racha positiva de local seguirá con vida hasta el final, aunque para conseguir el ascenso, tendrá que comenzar a sumar puntos en condición de visitante. Este lunes el plantel viaja a Tandil para la gran prueba de fuego del miércoles ante un equipo que suma una sola unidad en tres fechas, ya quedó libre y tiene la última chance ante Crucero. El elenco misionero sigue dependiendo de sus propios resultados para seguir alimentando la ilusión.
Fuente: sitio club Crucero de Norte.




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