Triunfazo

TriunfazoCrucero borró de la cancha a Defensores de Belgrano de Villa Ramallo. Le ganó 1 a 0, le sacó el invicto, mantuvo la punta y tras quedar libre, recibe a Talleres. Motta hizo el único gol del Colectivero que jugó un gran partido.
Partido perfecto desde donde se lo mire. En lo táctico, estratégico, actitud y además con un gran triunfo de visitante. En Villa Ramallo, la casa del cuco del torneo, Defensores de Belgrano, Crucero del Norte hizo pata ancha, se impuso 1 a 0, le sacó el invicto al Granate, que venía como la sensación de la competencia, se mantiene en el primer puesto y con 15 días por delante (en la próxima queda libre) esperará por Talleres, en Santa Inés. Se tuvo que reponer a un golpe de efecto en el primer tiempo, cuando a los 26 minutos de la primera parte, el arquero local le contuvo un penal a Cuqui Márquez, tras infracción a Zampedri. Pero en el segundo tiempo, una sensacional maniobra de Motta dentro del área, terminó en un fusilamiento del volante zurdo, que Shomberger no pudo contener y se transformó en el merecido gol de la victoria.
La diferencia es exigua debido a la gran tarea que realizó el equipo de Pedro Dechat durante los más de 93 minutos que duró el juego. Borró a Defensores de la cancha, no le dio maniobra, hizo del pressing un culto, jugó concentrado, con dientes apretados, generó situaciones y se sacó la espina que le dejó clavada Sportivo Belgrano el lunes pasado. Si en el primer tiempo el elenco misionero ganaba por dos o tres goles, nadie debía sorprenderse. Mientras que el local, acorralado por la actitud del oponente, apenas ensayó un remate de media distancia que dejó pasar Gaona y se fue por arriba del travesaño.
Por el trámite, oportunidades y carácter, hasta un empate hubiera tenido un sabor amargo para Crucero, que demostró que salió a jugar una verdadera final y en el segundo tiempo siguió dominando claramente el partido. Márquez lo tuvo desde afuera y tapó el 1; otra vez Cuqui remató y se fue apenas arriba hasta que a los 24 minutos, una combinación de izquierda hacia el centro, Motta que apareció en el corazón del área, dejó pasar un marcador, se perfiló para la derecha (su pierna menos hábil) y ejecutó al arquero para desatar la euforia.
El gol fue un premio a la constancia y dedicación que tuvo a los volantes en un punto muy alto, porque no dejaron posibilidad alguna a Ceballos, Olego ni Passaglia. Benítez no la tocó y en todo el partido, la única que tuvo el local, fue bien abortada por Julio Gaona, en gran reacción. Solo al final hubo un momento de zozobra por el dramatismo del tiempo adicionado y todo era nervios en el equipo de Villa Ramallo, que se vio sorprendido por el planteo “a cara de perro” del amarillo de Misiones y se vio superado en todas las líneas.
Un triunfazo del equipo de Pedro Dechat quien calificó como “el mejor partido” que le tocó dirigir en Crucero. Personalidad, orden y esa palabra que empieza con h, máximos atributos de la esperanza misionera que está más vivo que nunca y que la semana próxima descansará, para preparar el juego ante Talleres, la final anticipada del 22 de abril en el Andrés Guacurarí de Garupá.

Fuente: sitio club Crucero.

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