La fiesta en Santa Inés fue completa, dentro y fuera de la cancha. Adentro, los jugadores de Crucero hicieron el mejor partido de la temporada, vencieron a Douglas Haig 2-1 tras ir en desventaja desde el vestuario y festejaron de manera especial ante un rival que no traía los mejores recuerdos. Y afuera, la gente terminó ilusionada y esperanzada en un plantel que, a juzgar por números y rendimientos, bien puede pelear los puestos de arriba, más allá de tener como prioridad la tabla de los promedios.
Y eso que la euforia previa al juego se apagó rápidamente en el Andrés Guacurarí, ya que a los 40 segundos de partido Douglas sacó máximo provecho de un error defensivo. Los centrales del Colectivero no mostraron determinación en el cierre, González remató y tapó Gaona, pero en el rebote Aranda se anticipó y definió con el arco a su disposición para el inesperado baldazo de agua fría.
Pero herido en su orgullo, no tardó en responder Crucero. A los 3’, Romat armó un jugadón por derecha, se sacó dos hombres de encima y mandó un centro bajo, al corazón del área, que Lenci, con toque suave, desvió para empezar a hacer justicia.
A partir de ahí el equipo de Dechat se llevó por delante al Milan pergaminense, mostró una actitud envidiable y metió a su rival contra un arco. Demostró que cuando quiere jugar por abajo es un equipo agresivo y movedizo, y el conjunto de Jorge no tardó en tomar nota de ello. Nievas Escobar se hizo patrón en el medio, Douglas sintió la prematura salida de Verino y la versátil presencia de Lenci y Rodríguez arriba confundieron al fondo bonaerense.
Lógicamente, el vértigo tenía que llegar a su punto límite, y desde los 35’ la visita logró apaciguar el desarrollo del juego y redujo la frecuencia anímica de los misioneros.
Los primeros cinco minutos del complemento mostraron la misma sintonía, con un Crucero muy vertical y un Douglas a la espera, especulando y soportando el aluvión.
Pero en los siguientes 15’ el equipo de Pergamino monopolizó la pelota y el juego se trasladó a campo misionero.
A los 20’ hubo un quiebre. Una chilena espectacular de Mecha Rodríguez que reventó el travesaño agrandó a toda la gente, que también empezó a ser parte importante para inclinar la balanza.
Cambios contundentes
Quizás por la agitación de la gente, o simplemente viendo que enfrente estaba un rival limitado y corto de piernas, a los 23’ Dechat mandó a la cancha al goleador Martínez y al picante Bruno, y ambos fueron decisivos, segundos más tarde, para el 2-1. El ex Guaraní metió una gran asistencia para Martínez y el delantero, habilitado, esperó el momento justo y tocó corto para Lenci, quien anticipó a su marcador con el arquero vencido para marcar el segundo, de su cosecha personal y del Colectivero.
La muy buena producción general del equipo encontraba justicia en el marcador. Patronato, además de su inferior condición física, careció de ideas, mientras que Crucero respetó su libreto, siempre funcional, mantuvo el orden en cada línea y no dejó nada librado al azar.
Hubo dos últimos sustos, el primero sobre los 90’, cuando Gaona se quedó con el intento de Aranda en la línea de gol, y el otro a los 93’, cuando el jardinense tapó con los pies un cabezazo de González en inmejorable posición. Hubiera sido una gran injusticia.
El Colectivero se reencontró con la victoria, se aleja de la zona roja y marca territorio en la B Nacional. Total, soñar no cuesta nada.
Fuente: territoriodigital.com



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