Esta vez no se pudo jugar bien. Tampoco ganar. Pero Crucero sacó a relucir otras cuestiones importantes y con personalidad al menos salvó un punto en casa frente a Instituto de Córdoba, que jugó un tiempo con un hombre más.
El 1-1 en Santa Inés, por la 6ª fecha de la B Nacional, no le dio la chance al Colectivero de llegar a la punta, pero sí le permitió sumar en la otra tabla por seguir en la divisional.
El conjunto misionero arrancó como para golear, pero después cayó a un pozo sin fondo y se terminó aferrando al empate que, por el rival y las circunstancias del juego, tiene un sabor agradable.
Aunque los números de Instituto no inculcaban temor, en la previa había que tener cuidado con el equipo de Franco. Sobre todo porque el técnico decidió arriesgar en Misiones. Consciente de las necesidades de la Gloria, que marcha último y que aún no conoce la victoria, paró un esquema 3-3-1-3, con Bazán de enlace y tres puntas bien definidos quienes, a pesar de retroceder por momentos, se complementaron bien para tener atados a los cuatro del fondo.
Así, el Colectivero perdió salida con Romat y fundamentalmente con Cárdenas por izquierda.
De todas maneras, en los primeros 20’ se vio un Crucero agresivo, vertical y con hombres muy movedizos del medio para arriba, que obligaron a los centrales cordobeses a confundir papeles a la hora de tomar marcas.
Pese a no generar situaciones muy claras de gol, el dominio local hacía presagiar que la apertura estaba al caer. Y sobre los 15’, después de un tiro de esquina, Ricardone apareció totalmente solo cerca del punto penal y sólo debió direccionar el frentazo para justificar en el marcador el desarrollo del juego.
Crucero parecía estar en su tarde. Un Andrés Guacurarí casi repleto deliraba con cada toqueteo y los jugadores respondían en el verde césped. Pero…
… pasó lo inesperado
Tras el minuto para refrescarse, la historia sufrió un vuelco inesperado. Tal como le sucedió al brasileño Branco en el Mundial de 1990 frente a Argentina, el ‘trago amargo’ causó sus efectos, y los jugadores misioneros cayeron en un pozo. Equivocaron casi todos los pases y perdieron mucho más de lo que ganaron en las divididas.
La Gloria pasó de dominado a dominador, Bazán aportó criterio y Burzio metió miedo arriba. Y cuando se le presentó la oportunidad, a los 28’, tras falla de Tomasini, facturó para el 1-1.
De ahí al final la mejor imagen la dio el visitante, que le dio circulación y buen destino a cada toque, aunque siempre lejos de Gaona.
Si la historia había terminado mal, empezó aún peor en el complemento, porque en el arranque nomás Nievas Escobar cortó un contraataque, vio la segunda amarilla y por ende el camino a los vestuarios.
Había que rearmar todo en pleno proceso de reorganización. Abregú fue al medio (hasta que ingresó Chmil), Polaquito priorizó la marca y Bruno dijo presente para oxigenar pulmones.
Instituto empezó a abrir lo máximo posible la cancha, pero nunca decidió apretar el acelerador a fondo. Controló la pelota y acaparó el desarrollo, pero entonces apareció la faceta defensiva del Colectivero para sustentar un resultado que, por cómo se dio, merece destacarse.
Cuando no se puede ganar, ni jugar bien, como ayer, lo mejor es no perder.
Por Gustavo Hollmann, [email protected]




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