Fue una de esas manos donde no se liga nada. Donde uno no miente y el otro no tiene. Y donde lo mejor es repartir y barajar de nuevo.
Así se vivió anoche, en Santa Inés, el pobre empate 0-0 entre Crucero y Defensa y Justicia, por la 8ª fecha de la B Nacional, que dejó al equipo misionero sin la chance de llegar a la punta.
Crucero, como de costumbre, salió a llevarse por delante a su rival. Empezó muy bien con la movilidad de sus mediocampistas y esa cuota de calidad que le otorgó la vuelta de Pey Brítez. Defensa, contrariamente a lo que afirmó su técnico (el mundialista Julio Ricardo Villa) en la previa, lejos estuvo de plantear un juego de ida y vuelta, y de hecho, sus dos líneas de cuatro y el constante retroceso de uno de sus puntas dejaron en evidencia la conservadora idea.
Pese a controlar mejor la pelota y aprovechar más criteriosamente los espacios, el Colectivero no se pudo generar huecos cerca del arco de Arias, por lo que el partido no tardó en caer en un pozo.
Los dirigidos por Villa resignaron todo intento agresivo, y sólo dejaron en la polenta de Milla alguna que otra situación de peligro de contra.
Los ingresos de Martínez por Rodríguez y de Chmil por Nievas no modificaron la estructura de juego, porque lo que más complicó al dueño de casa en la primera parte fue encontrar la llave para destrabar el cerradísimo esquema visitante.
Y como el Halcón se sintió más que cómodo con esa postura, y como Crucero no fue capaz de liberar otras ideas, los arqueros no pasaron sofocones, los mediocampistas intercambiaron peloteos y los delanteros corrieron mucho pero lastimaron poco.
Lo mejor del Colectivero fue el ímpetu que intentó contagiar Dardo Romero y el sacrificio interminable de Lenci para pelear cada pelota, pero Motta no estuvo en sintonía, Polaquito se apagó en el complemento y la salida de Brítez terminó con la última esperanza de ver algo diferente.
El conjunto misionero se dejó llevar por el empuje de la gente, pero por momentos arriesgó de más, como a los 32’, cuando Gaona le sacó del ángulo un cabezazo a Marcelo Benítez, y casi se queda con las manos vacías.
A Crucero le pagaron con la misma moneda con la que paga cada vez que es visitante. Defensores y mediocampistas mordieron en cada sector de la cancha y no le dieron posibilidades al equipo de Dechat. Le vinieron a robar dos puntos y lo consiguieron. Pero si de sumar se trata, y sobre todo en una divisional tan ciclotímica, el punto tiene su valor en la tabla de méritos.
Fuente: territoriodigital.com



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