No hace falta correr los 90 minutos. Tampoco jugar con dos, tres o cinco delanteros. En el fútbol, en la mayoría de los casos, ganan los más inteligentes.
Y Huracán, con muy poco, le demostró a Crucero cómo ser práctico sin tener la pelota ni originar peligro.
Pegó de entrada con un golazo de Defederico, aguantó una hora con un hombre menos y lo liquidó en el final.
El Globo, rival directo del Colectivero en la lucha por mantener la categoría, se impuso 2-1 en Santa Inés, sumó su tercer éxito en fila y de a poco empieza a tomar aire, mientras que el equipo misionero sufrió su segunda caída en serie en el Andrés Guacurarí y empieza a prestarle mayor atención a la zona de los promedios.
Con poco, fue más
Huracán fue claramente dos equipos. Uno en los primeros 15 minutos, cuando se le animó al local y se puso 1-0 con el golazo de Matías Defederico cuando no había pasado nada. Pero el planteo del Globo súbitamente sufrió un vuelco a los 17’, cuando Hugo Barrientos dejó a su equipo con uno menos por un codazo desleal a Tomasini.
A partir de ahí se dio la lógica. El equipo de Llop retrocedió líneas y se paró cerca de Islas, mientras que el dueño de casa pasó a jugar exclusivamente en campo contrario.
No obstante, la falta de claridad de Nievas Escobar (rápidamente ingresó por el lesionado Chmil) no le permitió al local copar el medio, y solamente las ganas de Abregú y la inteligencia de Polaquito Cabrera sirvieron para abastecer a los puntas.
Huracán, pese a que venía de dos victorias seguidas, llegaba a Misiones en zona de descenso, y sabía, ya en ventaja, que los tres puntos cotizaban alto en el mercado de valores.
Crucero, de su lado, otra vez pecó de ingenuo al momento de crear juego, y aunque tuvo contra un arco a su rival en los últimos 20 minutos, la incapacidad resolutiva de Martínez (se perdió una chance de gol increíble en la boca del arco) lo privó de irse al descanso al menos en igualdad de condiciones.
Lo que se esperaba promediando el primer tiempo llegó en el arranque del segundo. Huracán jugaba con un punta y Crucero defendía con cuatro, por lo que Dechat hizo lo que pedía el partido y sumó a Tambussi en lugar de Ricardone, pasando del 4-4-2 al 3-4-3.
Pero, se sabe, sumar delanteros en el ataque no siempre significa ser ofensivo, como en más de una ocasión lo afirmó el propio Dechat.
Los pelotazos al corazón del área no fueron ninguna solución, sobre todo cuando el adversario saca ventajas por arriba.
Nuevamente, porque viene sucediéndose en los últimos encuentros, quedó en evidencia la falta de un generador de juego, o al menos un socio para Cabrera, el único capaz de diagramar algo diferente cuando Enzo Bruno se muestra apagado, como ayer.
Para colmo de males, cada vez que se equivoca, Crucero paga. Y caro.
Porque el goleador Daniel Vega recuperó en el medio y arrancó un largo recorrido, Barreña nunca se decidió a tomarlo y cuando el goleador buscó asistir a un compañero, el propio defensor se la llevó puesta por delante para marcar el 2-0.
El Globo, al igual que Central el último miércoles, se llevó tres puntos de Santa Inés con muy poco, demasiado poco. Los rivales, a diferencia de lo que pasaba en el inicio de la competencia, ahora ya conocen las limitaciones del Colectivero y las explotan al máximo.
La B Nacional está demostrando que no ganan aquellos que mejor juegan, sino los más inteligentes.
Fuente: Gustavo Hollmann
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