Pesadilla hecha realidad

En el estreno de Iván Delfino como DT, Crucero mostró una pálida imagen como local, perdió 2-0 con Almirante Brown y entró en zona de descenso.

Fabricio Lenci observa cómo la pelota es controlada por el arquero visitante. El Colectivero sigue padeciendo la falta de generación de juego (Foto: Sixto Fariña)

Fabricio Lenci observa cómo la pelota es controlada por el arquero visitante. El Colectivero sigue padeciendo la falta de generación de juego (Foto: Sixto Fariña)


Una sola victoria en 10 partidos, cuatro derrotas consecutivas, un punto sobre 15 en lo que va del año y un muy pobre nivel de juego llevaron a que la pesadilla se transforme en realidad. Por primera vez en el torneo, Crucero entró en zona de descenso.
Por la 23ª fecha de la B Nacional, el Colectivero cayó 2-0 con Almirante Brown en Santa Inés y hoy por hoy está descendiendo al Argentino A. Con muy poco, aprovechando las ingenuidades de un equipo que ayer dejó mucho que desear, pese al debut de Iván Delfino en el banco, Brown pegó cuando se le presentó la chance y consiguió un cómodo triunfo en su primera visita a Misiones.
Y eso que pese a ser un equipo livianito, Crucero fue superior en el primer tiempo, sobre todo porque tuvo enfrente la complicidad de un rival apático e indolente.
Enzo Bruno encontró los espacios que tanto necesita para lastimar en el uno contra uno y cada vez que se propuso pisar el acelerador el local llegó con peligro. Y por eso en los primeros 15’ originó situaciones de gol, como un cabezazo de Romat apenas desviado y un derechazo del propio Bruno que contuvo bien Losa.
Lo más interesante del local nació con las proyecciones de Romero, un arma que el Colectivero deberá recuperar si pretende alimentar sus ambiciones ofensivas.
Crucero no necesitó demasiado para controlar a las torres de Altobelli y Caballero, y los dirigidos por Giunta sólo triangularon alguna intención cuando la pelota pasó por los pies de García.
El combativo medio que dispuso Delfino, con Cabrera, Nievas, Chmil y Sagarzazu sirvió para cortar y recuperarla rápido, pero otra vez quedó en evidencia la falta de un generador de fútbol que le permita evadir tanta soledad al llanero solitario Lenci.
Pero a Brown sólo le alcanzó con no equivocarse, porque Crucero cayó en lo previsible. Y en lo ofensivo, justamente, capitalizó el único error del fondo local en el primer tiempo y así estableció la apertura.
Sobre los 30’, Zacaría sacó a pasear a Romat, surcó la banda izquierda y metió el centro bajo para que Altobelli, anticipando a su marcador, la empujara al fondo para el 1-0.
La diferencia, nuevamente, estuvo en la jerarquía de uno y otro, porque mientras Crucero se acostumbró a perdonar a sus rivales, éstos aprovechan al máximo las facilidades de pago y facturan en cada chance.

Urgencias = impotencia
Las palabras de Delfino en el vestuario hicieron que los jugadores de Crucero salgan con más bronca que claridad. Bronca que no se traduce en decisión. En 10 minutos fueron amonestados tres jugadores, Romat demostró falta de compromiso y se hizo expulsar infantilmente a los 12’ y un minuto después, justamente por el sector que dejó el 4, llegó el 2-0 con un bombazo de Zacaría. En esos 15’ del complemento Crucero mostró la peor cara de la temporada.
Y ahí se terminó el partido. Si le cuesta en igualdad de condiciones, abajo en el resultado y en cantidad de jugadores, sólo una utopía puede hacer posible la resurrección.
El mal presente del equipo sin dudas contagia al resto, y los últimos resultados ahora hacen que el Colectivero por primera vez haya entrado en zona de descenso. Y encima se viene Douglas Haig, un rival directo.
No todos parecen saber lo que se está jugando en Santa Inés, y si Iván Delfino no entrega un mensaje claro al respecto, el horizonte será cada vez más oscuro. Todavía hay tiempo.

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.